domingo, 17 de marzo de 2013

Desentrañando Secretos de Familia.

Bert Hellinger entrevistado sobre las Constelaciones Familiares, su método fenomenológico de hacer psicoterapia sistémica.



¿Qué es la psiquis familiar?

Hemos observado, al trabajar con la familia, que sus miembros son dirigidos por un principio o fuerza en común, y yo llamo a eso una conciencia familiar. Podemos observar que un número circunscrito de personas son sujeto de fuerzas inconscientes que los llevan a comportarse de una cierta manera. Por ejemplo, si en una familia, un miembro de ella ha sido excluido u olvidado, digamos un niño que murio a temprana edad, y ya no se le cuenta entre sus hermanos, entonces más tarde dentro de la familia, ya en la siguiente generación, otro miembro de ella asume la misma suerte de ese niño. Esa persona entonces quiere morir, sin que nadie sepa por qué.

Y hacemos una Constelación Familiar. Esto significa que en un grupo, una persona se centra en sí misma y selecciona a representantes para los miembros de su familia –incluyendo a alguien para sí mismo- y los sitúa en un espacio unos en relación a los otros, siguiendo a su propia intuición. Y tan pronto como las personas han asumido su lugar, sienten como las personas a las que representan, sin siquiera conocerlas. Así, por medio de la Constelación Familiar, obtenemos una representación de lo que realmente está sucediendo en la familia.

¿Cómo es la terapia que usted hace entonces para las conductas inconscientes que mencionó?


Digamos que en este ejemplo, la persona selecciona representantes para su padre, madre, sus hemanos y hermanas, y una para si mismo. Luego las ubica en el espacio, y todas quedan mirando en una misma dirección. Eso es muy extraño, así que cuando lo vemos sabemos inmediatamente que alguien ha sido olvidado o excluido. Entonces repentinamente recuerdan: “¡Oh, sí! ... hubo una hermana que nació discapacitada y murió luego de tres meses...” Entonces yo selecciono a una representante para la hija fallecida y la sitúo frente a los demás. Y todos se sienten aliviados porque ahora ella puede ser incluida, y otro niño que se ha enfermado, por ejemplo, de diabetes, tiene ahora probabilidades mucho mayores de enfrentar esa enfermedad en forma positiva.


He visto que usted requiere de muy poca información del cliente antes de pedirle que configure su Constelación Familiar. ¿Es eso suficiente, cómo es posible?

Sí, puesto que esta percepción emerge con mayor facilidad si uno pregunta por la información más esencial, y si eso se hace sólo justo antes de configurar la constelación, no antes.

Las preguntas esenciales son:

1. ¿Quién pertenece a la familia?

2. ¿Hay niños fallecidos durante el embarazo, o alguno que murió temprano? ¿Ha habido alguien con una suerte dificil en la familia, por ejemplo alguien discapacitado en algun sentido?

3. ¿Estuvo alguno de los padres o abuelos casado o comprometido en una relación anterior, o involucrado en una relación significativa antes de su actual matrimonio?

Cualquier pregunta adicional estorba la apertura a la información fenomenológica que emerge. Esto es verdad tanto para el terapéuta como para los representantes. Es también el motivo por el cual el terapeuta renuncia a cualquier conversación previa con el cliente o a un cuestionario extenso. Además, es mejor si el cliente permanece en silencio durante la constelación, y que los representantes se abstengan de hacerle cualquier pregunta al cliente.

¿Cómo ocurre que una persona es escogida, en su familia, para representar a una persona excluida?

La fuerza que opera seleccionando a alguien para representar a la persona excluida es la consciencia familiar, y es inconsciente. Usted lo ve por sus efectos. Esta consciencia familiar sigue ciertas leyes. Una de ellas es que cada miembro de una familia tiene un derecho equivalente al de los demás a formar parte del sistema. Ahora, si un miembro es olvidado o excluido ya no pertenece. Entonces la consciencia familiar tiene una tendencia a completar la familia. Ésta es una de las leyes. Y podemos de hecho ver, por sus efectos, qué miembro de la familia es sujeto de ella y quiénes no. Sólo ciertos miembros de la familia son afectados y pueden estar embrollados en la suerte de otros miembros de la familia.


¿Es la familia la que escoge a esa persona o es la persona la que escoge ser un representante del pasado?

Ni uno ni lo otro. Es el alma de la familia o la consciencia de la familia la que coge a esa persona. Y no hay nadie culpable de estar escogiendo a alguien. Es una fuerza que requiere que alguien lo haga, y el más débil –con frecuencia- es quien lo toma sobre sí.

Si es un niño, es con frecuencia el más joven quien lo asume. El que menos puede resistir estas fuerzas. Pero no quiero hacer de esto una generalización. Lo he observado con frecuencia, pero también sucede que sea el primero que nace, con mucha frecuencia es él; lo que sí es siempre alguien en una posición más débil quien carga con ello.

¿A quiénes incluye la consciencia familiar?


La consciencia familiar abarca un número circunscrito de personas:

1. los niños, incluidos los fallecidos durante el embarazo y aquéllos que murieron temprano,
2. los padres y sus hermanos,
3. los abuelos,
4. a veces, los bisabuelos o uno de los bisabuelos, y a veces incluso ancestros que vienen de más átras.
Y, lo que parece muy extraño, gente que no son parientes pertenecen a la consciencia familiar también:
5. todos – y esto es muy importante – los que hicieron lugar en ventaja de los miembros ya mencionados. Esto ncluye, en particular, a parejas anteriores de los padres o de los abuelos, así como también todos aquéllos cuya mala fortuna o muerte trajo a la familia una ventaja o ganancia.
6. víctimas de la violencia o el asesinato por parte de cualquier miembro de la familia.
¿Puede compartir algunas de sus experiencias con ex-parejas?
Sí, experiencias que tuve recientemente con personas que sufrieron una pérdida en favor de alguien de la familia. Por ejemplo, la ex-esposa del padre, de la que él se separó. La nueva esposa tiene una ventaja porque la otra sufrió una pérdida; así, la primera esposa pertenece a la familia. Y ella siempre será representada. Ésta es una de las leyes de las que no he visto nunca una excepción, ella será representada por un hijo o una hija del segundo matrimonio. Así, por ejemplo, una de las hijas de la segunda esposa repentinamente sentirá como la primera esposa. Se enfurece con su padre y nadie sabe por qué. Esto es nuevamente el resultado de la consciencia familiar. Esto es la consciencia familiar.
¿Cómo trabaja en una Constelación Familiar con tales asuntos?
La constelación familiar muestra el estado de la familia, dónde se encuentra el problema. En el caso que acabo de mencionar a modo de ejemplo, yo introduciría en el sistema familiar a una representante de la primera esposa. Y entonces, el hombre, su ex-esposo, le mira y le dice: “Siento haberte herido. Te honro como mi primera esposa”. Y la segunda esposa le dice: “Tu eres la primera, yo soy la segunda. Y por favor, sé amable si conservo a mi esposo, y por favor, mira con buenos ojos a mis hijos”. Y entonces la hija que representaba a la ex-esposa ya no necesita hacerlo y puede decirle a la mujer que representa ... esto es a la ex-esposa de su padre en la Constelación: “Yo soy hija de mi padre y de mi madre”. Y puede decirle al padre: “Tú eres mi Papá, yo sólo soy tu hija. No tengo nada que ver con tu ex-esposa”. En tales casos, la hija también se convierte en rival de su madre porque su padre la ve como su primera esposa. Ahora puede decirle a su madre: “Tú eres mi madre, yo soy tu hija, por favor, sé amable.”
He observado que en casos como éste los niños desarrollan una neurodermitis, una enfermedad de la piel ... una picazón constante. Es muy extraño. Lo descubrí por azar. Si hay reconciliación entre las dos esposas, la neurodermitis sana o se alivia. Esto muestra que en realidad muchas enfermedades se deben a la consciencia familiar. Así, haciendo este trabajo se puede ayudar a mucha gente, para que lleven una vida de mejor calidad.
¿Son también aplicables sus metodos terapéuticos con personas con enfermedades graves?
Sí, especialmente en los casos en que los problemas o enfermedades son causados por implicaciones sistémicas o cuando ésta es a lo menos una causa contribuyente.
¿Cuáles son los síntomas que responden mejor a esta psicoterapia sistémica?
Hemos visto que algunas enfermedades muy desafiantes para la vida de las personas, por ejemplo, el cáncer, también tienen causas sistémicas. El contexto sistémico se muestra en la dinámica de: "Yo te sigo"; esto significa que una persona quiere seguir a otro miembro de la familia que está enfermo o muerto, cayendo enfermo o buscando morir él también. O un niño que ve a alguien de su familia con la tendencia a seguir a otra persona de esta manera, y trata de retenerlo diciendo: "Es mejor que yo me vaya en tu lugar." A todo esto se suma el deseo de expiar o compensar una suerte, buscando a su vez un destino similar. Conociendo estas dinámicas fundamentales, es posible despojarlas de su poder y aliviar mucho sufrimiento y dolor.
Otros síntomas están relacionados con un movimiento interrumpido hacia uno de los padres. Tal es el caso, por ejemplo, de dolores cardíacos o dolores de cabeza, que con frecuencia expresan un amor refrenado, y los dolores de espalda se desarrollan muchas veces cuando una persona rehusa inclinarse profundamente en respeto a su padre o madre.
Usted también ha observado que hay dinámicas que conducen recurrentemente a accidentes o patrones de mala fortuna. ¿Nos puede contar sobre la dinámica en tales casos?
Enfermedades serias, suicidios o intentos de suicidio, o accidentes son algunas de las cosas que vemos con frecuencia en psicoterapia y que son motivadas por el amor –el amor de un niño pequeño. Los niños aman según un sistema de creencias mágico. Para el niño, amor significa: "Dondequiera tú guíes, yo te seguiré. Lo que tú hagas, yo haré," o "Te amo tanto que quiero estar contigo siempre." Esto es: "Te seguiré en tu enfermedad" y "Te seguiré a tu muerte." Cuando quiera alguien ama de esta manera, él o ella es naturalmente vulnerable y propensa a contraer una enfermedad grave.
¿Pero cómo puede sentirse la persona que es amada de esta forma? ¿Cómo puede sentirse al ver que su enfermedad o su muerte está causando que un niño se enferme? ¿Cómo se sentirá? Mal, ¿no es cierto? ¡Exactamente!
En las constelaciones, observamos invariablemente que los fallecidos, los enfermos, y quienes han sufrido una suerte difícil, desean que a los sobrevivientes les vaya bien. Una muerte, desgracia o mala fortuna es suficiente. Los muertos están bien dispuestos hacia los vivos. No es sólo el niño quien ama, sino también quienes han sufrido y han muerto. Para que la curación sistémica pueda tener éxito, el niño debe reconocer el amor de su pariente muerto y debe honrar su suerte o destino.
No me queda claro qué significa cuando dice, "reconocer su amor y honrar su suerte."
Cuando un niño muere, los otros miembros de la familia tienden a tener miedo -en parte, porque ellos también, quizás inconscientemente, sienten la clase de amor que los hace querer seguir al niño. Para contener su miedo, ellos adormecen sus sentimientos En efecto, apartan al niño de sus corazones y de su alma. Puede que hablen del niño, pero se han separado o han acallado sus sentimientos. Entonces, aún cuando el niño está muerto, él o ella todavía tiene una influencia mortal sobre el sistema familiar: la muerte de los sentimientos. Para que el amor prospere, el niño debe tener un lugar en la familia, tal como si él o ella estuviera viviendo. Los miembros sobrevivientes de la familia deben vivir sus sentimientos por el niño, y su pena y su duelo. Pueden poner una foto del niño, o plantar un árbol en su memoria. Pero la cosa más importante es que los sobrevivientes lleven al fallecido con ellos a su vida, y permitan que su amor por el niño viva.
Mucha gente actúa como si los muertos se hubieran ido. ¿Pero dónde pueden ir? Obviamente, están fisicamente ausentes, pero también siguen presentes en sus efectos continuos sobre los vivos. Cuando tienen un lugar apropiado dentro de la familia, las personas fallecidas tienen un efecto amistoso. De otra manera causan ansiedad. Cuando se les da un lugar apropiado, ellos apoyan a los vivos en su vida en vez de apoyarlos en la ilusión de que deberían morir.
¿Y qué ocurre con el SIDA?
Estar infectado con el virus o contraer Sida no es una dinámica familiar, no directamente. Por supuesto, la gente que contrae SIDA son en su mayoría homosexuales, y la homosexualidad es una dinámica familiar. Si vuelvo al ejemplo anterior, si hubo un infante que murio temprano y era una niña, y luego en la familia hay sólo niños varones, entonces uno de los niños tiene que representar a una niña. Ahora, esto conduce a la homosexualidad, si un hombre tiene que representar a una mujer en una familia. Pero cuando hay SIDA, el asunto principal es que enfrenten su destino y suerte. Por lo que he visto, ellos normalmente no se hacen ninguna ilusión, es facil trabajar con ellos.
Respecto de la homosexualidad, primero quisiera decir unas cuantas cosas generales acerca del punto de vista sistémico. Cada persona es parte integrante del sistema relacional en el que vive, y cada persona tiene un mismo valor para el funcionamiento de ese sistema, es decir, cada miembro del sistema familiar es esencial en su importancia.
Las diferencias en un sistema social permiten que éste sea más duradero y estable. Existe una conciencia de grupo que excluye a algunos miembros del grupo por ser diferentes, pero actúa a un nivel diferente que la conciencia sistémica que vela por el derecho de todo miembro de formar parte del sistema familiar. El hecho de que alguien sea excluido por ser diferente, tiene consecuencias muy serias para los miembros más jóvenes de una familia. He visto muchos casos en los que una persona más joven sufría terriblemente porque estaba identificada con un familiar mayor, que había sido excluido de la familia por ser homosexual. Los homosexuales son miembros de la familia y como tales deben ser reconocidos y valorados. De lo contrario, se hiere el amor. Este reconocimiento fundamental de la dignidad intrínseca y del valor de toda persona permite mirar las diferencias abiertamente.
Partiendo de esta base, se presenta un hecho inevitable para las parejas homosexuales: su amor no puede llevarlos a tener hijos. La procreación exige la heterosexualidad, y este hecho no puede ignorarse como si no existiera ni tuviera consecuencias. En cualquier relación de pareja sin hijos la separación significa menos culpa, es decir, se trata de dos personas que sólo se hieren mutuamente. En cambio, si una pareja de padres se separa, este paso tiene consecuencias graves para sus hijos, por lo que se les exige mucha cautela para que sus hijos no sufran por lo que ellos hacen. Esta culpa adicional hace más difícil la separación para los padres, pero, paradójicamente, también sirve de apoyo para su relación. Las parejas sin hijos ¾ entre ellas también las parejas homosexuales ¾ no pueden contar con el apoyo de estas consecuencias para mantenerlos juntos en tiempos de crisis.
Para parejas homosexuales, al igual que para otras parejas sin hijos, interesadas en una relación duradera y de amor, es especialmente importante tomar decisiones claras y conscientes acerca de los fines e intenciones de sus relaciones. Algunas metas son más probables de llevar a una estabilidad duradera en una relación que otras. El querer evitar la soledad o la sensación de vacío, por ejemplo, no es ninguna meta que pueda apoyar una relación duradera entre iguales.
Cada persona tiene su propio camino en la vida ¾ una parte se elige, pero la otra simplemente viene dada por la vida misma, sin que pueda elegirse realmente. Ésta es la parte difícil de manejar. Las personas homosexuales con las que yo he trabajado, incluso aquéllas convencidas de que ellas eligieron libremente su orientación sexual, estaban cogidas en dinámicas sistémicas, experimentando en sus vidas las consecuencias de lo que otros en su sistema hicieron o sufrieron. Estaban cogidos al servicio de su sistema, y de niños no pudieron defenderse contra la presión sistémica a la que estaban expuestos. Por tanto, éste es para ellos el segundo asunto a tratar: ellos llevan algo por la familia.
Yo no veo la homosexualidad como algo que tenga que cambiarse, y siempre que trabajo con personas homosexuales, la homosexualidad no es el tema primordial. Simplemente intento sacar a la luz cualquier tipo de implicaciones que podría estar limitando la plenitud de la vida, pero no tengo ninguna intención de cambiar la orientación sexual de nadie.
¿Qué tipo de implicaciones ha observado en su trabajo con homosexuales?
He podido observar tres patrones de implicaciones sistémicas:
Un niño es presionado a representar a una persona del sexo opuesto en el sistema porque no hay ningún niño del mismo sexo a disposición. Así, por ejemplo, un niño tuvo que asumir el papel de su hermana mayor muerta, porque no había ninguna niña entre los demás hijos supervivientes. O el caso de otro hijo que tuvo que representar a la primera novia de su padre, que había sido tratada injustamente. Éste es el patrón más doloroso y difícil que he podido observar.
Un hijo siente la presión de representar a alguien que fue excluido del sistema familiar o que fue difamado por el sistema, incluso si la persona en cuestión es del mismo sexo. Homosexuales que viven en este patrón tienen la posición de "marginados". Así, por ejemplo, un niño que era tratado como el primer novio de la madre que contrajo sífilis y, a continuación, rompió el compromiso. Aunque aquel novio había actuado honradamente, había sido menospreciado y desdeñado por la madre del niño. Los sentimientos del hijo, la sensación de ser despreciado, eran muy similares a lo que aquel novio debió de sentir, como si fueran sus propios sentimientos.
Un hijo que quedó cogido en la esfera de la madre, o una hija que no salió del ámbito de influencia del padre, ambos incapaces de llevar a término el gesto interior de tomar a aquél de sus padres que pertenece a su mismo sexo.
¿Cuál es la dinámica que ha observado al trabajar con adictos?
Cuando hay adicción, por ejemplo alcoholismo, tenemos constelaciones muy extrañas. En tales familias, la esposa desprecia a su esposo. Y no quiere que los hijos honren a su marido o que vayan con él o con su familia. Ella dice: “Yo soy buena para ustedes, él no es bueno”. Y entonces los hijos se vengan de la madre, le prueban a ella que no son buenos y que ella está en un error. Por tanto se vengan. Así se ha tornado claro que durante la adicción, sólo los hombres se pueden hacer cargo del cuidado de un adicto, no las mujeres. Los terapeutas de los drogadictos deberían ser hombres. Pero las mujeres que honran a los hombres, también pueden ayudar, sólo si no están intentando ayudar “al pobrecito adicto” o algo por el estilo, porque entonces los tratan como si fueran niños, y el drogadicto tiene que convertirse en un hombre. Y se transforma en un hombre cuando honra a su padre. Hay una imagen muy simple para ir en esta dirección: por ejemplo, pongo a su padre –en una Constelación- y trás él sitúo a su abuelo, y detrás suyo, al bisabuelo. Y luego, el adicto se apoya contra su padre y esa es una fuerza masculina que lo fortalece y que ayuda.
Pero por otra parte, muchos adictos son suicidas, y ésta es otra dinámica, una que se encuentra en familias que son dirigidas por la conciencia familiar hacia algunas dinámicas básicas:
Un niño quiere seguir a una persona fallecida, por ejemplo a la madre o al padre, ... él desarrolla una enfermedad, es propenso a accidentes o a tendencias suicidas.
Un niño ve que su padre quiere seguir a su propio padre, y dice: “Yo lo haré en tu lugar Papá”, y se convierte en anoréctico... “Yo prefiero desaparecer”... quiere evitar que su padre muera.
Esto es un pensamiento mágico y completamente inconsciente. Sólo en la Constelación Familiar se trae a luz, entonces puede ser expuesto y podemos encontrar una solución dentro de la familia.
¿Cuántas veces hay que repetir una Constelación?
No hay repeticiones. Se hace sólo una vez. La Constelación lo muestra y entonces el movimiento sanador puede comenzar a operar. Pero no es tan fácil, porque si, por ejemplo, un niño quiere morir en lugar de su padre, se siente inocente y grande, pero si sigue a la solución... se siente pequeño y culpable de una manera muy especial... Por tanto, se requiere de un desarrollo especial en el alma de ese niño para que dé estos pasos. Así, no es que uno pueda hacer una cura o encontrar una solución de la misma manera que uno repara un reloj. Tenemos que apoyar el alma y encontrar recursos en la familia para el cliente.

¿Qué leyes gobiernan el comportamiento de aquéllos que pertenecen al alma de la familia?

Como dije antes, los miembros de la familia se comportan como si compartieran un alma en común, o una consciencia en común, y como si todos estuvieran sujetos a una autoridad superior. Incluso parece que esta autoridad sigue ciertas leyes y exige o demanda ciertas acciones:

El Amor Más Grande


El primer fenómeno que observamos aquí es que los miembros de la familia están vinculados estrechamente por esta alma mayor, o alma familiar compartida. Esto es verdad incluso al punto de que un niño, cuya madre o padre muere cuando él es de temprana edad, siente el anhelo de seguirlos a la muerte. Incluso padres o abuelos en ocasiones quieren seguir a sus niños a la muerte, y podemos observar esta dinámica incluso entre los miembros de una pareja. Si uno muere, con frecuencia el otro pierde el deseo de vivir.


Equilibrio y Compensación

El segundo fenómeno que notamos, es que hay una urgencia de equilibrar pérdidas y ganacias entre generaciones. Esto significa que alguien que ha sacado provecho a expensas de otro, pagará por ello con una pérdida equivalente para compensarlo. Si aquéllos que se beneficiaron fueron también los perpetradores, sus descendientes son los que con frecuencia terminan pagando. El alma familiar se sirve de ellos en lugar de sus ancestros, sin que nadie se percate. Y si alguien fue culpable en una generación anterior, pero no hizo frente a su culpa, luego alguien en una generación posterior asumirá la expiación de esa culpa. Así, por ejemplo, se matará. Hemos visto eso con los asesinos Nazis. Y muchos de sus descendientes dos o tres generaciones después tienen tendencia a ser suicidas y quieren reparar aquello.

El Orden de Precedencia


En otras palabras, el alma familiar favorece a aquéllos que vinieron primero sobre aquéllos que vienen después. Esto representa un tercer movimiento u orden natural en el alma familiar. Alguien que nace está preparado para morir por alguien que vino antes en el sistema, sacrificando su propia vida en un intento de evitar la muerte de otro miembro de la familia. O, el miembro posterior de la familia puede estar expiando por la culpa no resuelta de alguien que vino antes. Una hija puede estar representando a la esposa anterior de su padre, y comportarse hacia él más como una pareja que como su hija. En tal caso, ella se convierte en rival de su madre. Si a la primera esposa se la trató mal, la hija puede asumir los sentimientos de esa mujer hacia sus dos padres.


Integridad
El cuarto orden del alma familiar vela por la integridad de la familia y exige que cada miembro de ella tenga el mismo derecho a la pertenencia. Miembros posteriores de la familia representan a miembros anteriores que fueron excluidos u olvidados, honrando así su derecho a la pertenencia, y restaurando su pertenencia haciendo lugar para ellos. Cuando quiera se excluye o se olvida a un miembro, entonces esta clase de consciencia o alma toma a alguien de una generación posterior para reparar a la persona precedente. Y esta persona actua como la otra persona en su vida.
Éste es sólo un resumen breve de algunos movimientos del alma familiar y sus órdenes subyacentes. Mis libros “Felicidad Dual” (Ed. Herder, Barcelona, 1999) y “Reconocer lo que es” (pronto en español) tratan sobre esto en forma extensa.
¿Qué tipo de soluciones se pueden encontrar para un cliente? ¿Qué constituye el enfoque fenomenológico aquí?
El campo de visión fenomenológico va desde un punto de vista estrecho a una percepción amplia, se extiende desde lo próximo, o a mano, hasta vistas distantes. Esto significa que en vez de mirar sólo al cliente, el terapéuta también mira a toda la familia, y en lugar de mirar sólo al cliente y su familia, mira más allá de ellos, a un campo de fenómenos mayor y al alma mayor que contiene todo ello. Un individuo y su familia están unidos por un campo mayor y están afectados por las fuerzas de un alma común mayor, que parece guiarlos y dirigirlos. Mas aún, parece claro que un problema sólo puede ser comprendido cabalmente, y que sólo pueden emerger soluciones, en el contexto de una visión más amplia.

Si espero ser de ayuda para el alma del cliente, debo ver a su alma siendo guiada por el alma familiar. Pero si sólo miro al cliente y su familia, puedo reconocer qué fue lo que conduzco a implicaciones sistémicas, pero la solución no se presenta, hasta que haya hecho la conexión con esas fuerzas y dimensiones del alma que están por sobre el individuo y su familia. Esas dimensiones están más allá de nuestra influencia. Nosotros podemos meramente permanecer abiertos y receptivos en relación a ella. Cuando nos enfocamos en lo esencial durante una constelación, esta alma mayor puede esclarecer una imagen sanadora potencial, o una frase, o posiblemente el próximo paso. El terapeuta se hace meramente disponible para ser tocado por esta alma mayor, al refrenarse de cualquier dirección de su parte, y permanecer profundamente humilde hacia todo aquello que teme, incluso frente al miedo de fracasar. Entonces, repentinamente, una imagen, una palabra, o una frase puede emerger, guiándolo al próximo paso. Pero será siempre un paso hacia la oscuridad y lo desconocido. Sólo al final quedará claro si este paso fue apropiado o si ayudo efectivamente. Al adoptar una postura fenomenológica entramos en contacto con estas dimensiones del alma, y esto se logra con más facilidad no-haciendo que haciendo.

La presencia focalizada del propio terapeuta ayuda al cliente a adoptar él también la actitud fenomenológica, y a recibir los esclarecimientos y fortalezas que ofrece. Con frecuencia el cliente no puede soportar lo que le está siendo revelado y se cierra en contra de ello. El terapeuta consiente incluso ante eso. El terapeuta no permite dejarse atrapar por el destino embrollado del cliente y su familia. Esto podrá parecer frío o duro de corazón. Pero nuestra experiencia ha mostrado que, tanto para el cliente como para el terapeuta, los esclarecimientos obtenidos de cualquier otra manera, permanecen incompletos y tentativos.

¿Nos puede dar ejemplos de aquéllos cuyo infortunio o muerte trajo a la familia una ventaja o una ganancia?
En constelaciones con descendientes de quienes han adquirido una gran fortuna, han sido notables los destinos difíciles de los nietos y los bisnietos, que no pueden explicarse por eventos sólo en la familia. Después que se han agregado representantes para la gente que ha sufrido a través de la adquisición de tales riquezas, se tornó aparente que su sacrificio continuaba teniendo efectos en la familia durante varias generaciones.
Es el mismo caso cuando, por ejemplo, ha habido trabajadores que han muerto durante la construcción de los ferrocarriles o en la producción de petroleo, y cuya contribución a la prosperidad de sus empleadores no fue reconocida ni honrada.
¿Qué si un miembro de la familia fue asesinado?
Daré un ejemplo. Fue en un grupo de supervisión. Un terapeuta presentó la situación de un cliente. El padre había dado muerte a su esposa, las hijas quedaron y están ahora al cuidado de la hermana de la esposa. Y las dos niñas están muy alteradas. Configuré al hombre, la mujer, la hermana y las dos niñas. La mujer inmediatamente sintió mucho miedo. Se volvió hacia su hermana en busca de protección. El hombre se movio alejándose. Quería irse. De hecho, él se mató luego de matar a su esposa. Así que tuve que hacer que enfrentaran el verdadero asunto. Traje a la esposa e hice que se tendiera en el suelo para mostrar que ella no está viva, ella está muerta ahora, así que no puede simplemente ir donde su hermana para que la proteja ya más. Así reestablecí la realidad en este aspecto. Luego traje al hombre de vuelta para que mirara a su esposa. Y la miró y no podía moverse. Entonces hice que respirara profundamente y repentinamente salió de él. Un dolor muy, muy profundo. Un tremendo dolor. Y entonces cayó sobre sus rodillas y miró a su esposa y se puso a llorar. Entonces, sólo entonces, pudo mirar realmente a su esposa. Y luego hice que se tendiera junto a su esposa, porque esa era la realidad. Él también estaba muerto. Y entonces los dos, ambos, se movieron juntándose con un muy, pero muy profundo amor. Eso es lo extraño, que luego de eso quedaron unidos en un profundo amor.
De esto concluyó, y he tenido experiencias similares con otras constelaciones aún más traumáticas, que a fin de cuentas, si ambos se reconocen como muertos, entonces los muertos... se unen. Extraño movimiento, que aquéllos que están muertos se unan, se entrelacen uno con el otro, y lleguen a la paz con un amor muy, muy profundo.
Ahora, este movimiento, a mi parecer, sólo es posible si los perpetradores y las víctimas, quienquiera que sean, están al servicio de una rabia falsa que va más allá de ellos, mucho más allá de ellos. Y sólo si todos ellos miran a esta fuerza mayor, entonces los antagonismos entre ellos pueden cesar y se inclinan con mucha humildad en el alma ante esta fuerza mayor. Y lo que une a todos ellos lo llamo la Gran Alma y no tengo un nombre mejor para esto, y esto va más allá de la noción de campos morfogenéticos, que se utiliza a veces para explicar los fenómenos de repetición de patrones o formas en el tiempo y el espacio, porque los campos están fijos. El alma es algo que se mueve, dirige el curso de la historia y de la vida personal. Y en esta alma nosotros participamos. Y en vez de ver al individuo como teniendo un alma, él participa en un alma.
Esta alma tiene varios niveles. En la superficie hay un nivel de leyes muy duras. Y por debajo hay algo muy diferente. Por ejemplo, puedo configurar una familia, dos personas, y no sé nada, y de repente, ellos son atraídos por una fuerza y enfrentan el asunto verdadero, y esta fuerza los dirige hacia una solución, que va más allá de las leyes que operan en la superficie. Si podemos coger esa fuerza, cogemos la fuerza sanadora.
Pero quizás una cosa más sobre la constelación del hombre que mató a su esposa y luego se suicidó. Las dos hijas se encontraban muy alteradas. Una estaba llena de odio. Fue sumamente claro, ella iba camino a devenir una asesina con ese odio.
Ésa fue hacia su padre, quería ir hacia su padre. Y la otra estaba muy alterada en un sentido diferente. Ella queria devenir víctima. Hice que se tendieran junto a sus padres. Entonces estaban unidas a ellos, luego pudieron ponerse de pie; ya no más con odio, no más con desesperación, y pudieron dar la espalda a los muertos, dejarlos solos y mirar a la vida. Ésa también fue una solución ahí.
¿Qué sucede cuando un miembro de la familia deviene un victimario o perpetrador?

Con respecto a perpetradores y víctimas, los asesinos se sienten grandes con frecuencia, muy fuertes cuando se enfrentan a sus víctimas. Y entonces en sus familias el más débil asume la expiación. En la constelación, cuando son enfrentados con las víctimas, las víctimas devienen muy muy grandes, y los asesinos muy muy pequeños. Y así hay un cierto tipo de compensación que se logra en eso, a ese nivel. Y entonces los vivos ya no están más involucrados, si eso ocurre. Éste es un tipo de ritual de sanación.

Hemos visto que lo que causa perturbaciones es que los vivos asuman ellos algo que sólo los muertos entre ellos pueden lograr. Así, el movimiento sanador sería que los vivos miraran a los muertos, dejaran que hagan su movimiento, los miraran una vez más, luego se dieran la vuelta y miraran al futuro. Ése sería el movimiento que va a otro nivel. Así, la interferencia en el dominio de los muertos causa perturbaciones a los vivos.

En muchas constelaciones que involucran a descendientes de asesinos, por ejemplo a los perpetradores durante el Régimen Nazi, fue claro que los nietos y los bisnietos querian tenderse junto a las víctimas, lo que implica un peligro muy grande de tendencias suicidas. La solución fue similar para ambos grupos. Las víctimas deben ser vistas y reconocidas por todos los miembros de la familia, que necesitan inclinarse ante ellos y hacer el duelo por ellos. Después, aquéllos que originalmente se beneficiaron, así como los perpetradores, tienen que tenderse junto a las víctimas, y los demás miembros de la familia deben dejarlos ir hacia esos dominios. Sólo entonces los descendientes se sentirán aliviados. Y quizás los vivos se mirarán unos a los otros de una manera diferente.

¿Qué ocurre cuando la gente se ve involucrada en guerras civiles o situaciones semejantes?
Una observación reciente que he hecho en las constelaciones familiares, y que puede tener efectos en eventos históricos muy duros, es permitir que las víctimas muertas y los perpetradores muertos se efrenten unos a los otros – y en las constelaciones familiares podemos configurar una manera en que esto es posible – entonces no se necista ninguna intervención externa. Habrá un movimiento que los llevará a juntarse entre todos, y todo lo que era considerado injusto por parte de los vivos, o que requiere expiación, no se aplica a los muertos. Ellos se reunen a un nivel en que son realmente uno.
Vimos estas dinámicas en las constelaciones configuradas en nuestros seminarios recientes en España, Brasil, y el que acabamos de finalizar en Santiago de Chile. También en Argentina, en relación con las llamadas “Madres de la Plaza de Mayo”. En Santiago, usted vió la constelación configurada para la hija de un dirigente sindical que “desapareció”. Luego que ella dijo que los desaparecidos o muertos como su hermano habían sido más de 1.500, le pedi que escogiera a un representante para su padre y a cinco hombres para representar a todas las víctimas, a un representante para el jefe de los perpetradores y a cinco hombres para representar a todos los victimarios. Entonces situé a cada grupo en un semicírculo enfrentando un grupo al otro, y vimos, sin decir nosotros una palabra, cuánto dolor hay entre las víctimas desaparecidas y asesinadas, y el movimiento –que duró unos veinte minutos- que los llevó hacia sus perpetradores, a enfrentarlos y después a desplomarse y quedar tendidos entremezclados junto a los perpetradores también tendidos, todos muertos en paz. El último movimiento fue notable ya que el jefe de los victimarios, una vez tendido en el suelo, se movió y se ubicó con sus pies tocando los del líder de las víctimas, y ahí permaneció quieto en paz.
En situaciones colectivas en que ha habido implicaciones sistémicas graves que involucran una culpa y un sufrimiento muy grandes, el trabajo con Constelaciones puede ser un vehículo muy conmovedor y una herramienta poderosa para el cambio hacia una reconciliación.
¿En qué otras áreas se puede aplicar su método sistémico?
Hay ahora una tendencia a que extendamos el campo en un sentido más amplio que el de la psicoterapia para incluir muchas otras áreas, porque parece que en ellas lo que llamo los órdenes del amor –que llevan a embrollos- pueden ser aplicados de manera que conduzcan a encontrar soluciones. Como por ejemplo el trabajo que hemos hecho en cárceles. Estuvimos en Londres el año pasado y trabajamos en tres cárceles; fue muy sorprendente ver que el trabajo fue recibido en forma muy positiva por los presos. En Alemania hay ahora investigaciones sobre cómo aplicar este trabajo en las cárceles. Mi sugerencia fue que primero trabajáramos con los asesinos y sus víctimas, porque ese parece ser el caso extremo y muestra las leyes de manera más clara. Pienso que si podemos obtener de ellos formas de resolver estos asuntos difíciles, entonces se puede extender el trabajo con mayor facilidad hacia otros campos. Otro campo son los colegios. Los profesores pueden hacer esto, aplicarlo sin ser psicoterapéutas. O en el trabajo social se puede aplicar fácilmente. Y para encontrar soluciones para las dificultades relacionales también, en las organizaciones de todo tipo, como lo hicimos en el taller con empresarios y ejecutivos de empresas, aquí en Santiago el 2 de septiembre. Así que queremos ir más allá del ámbito de la psicoterapia y aplicar el método en un área más amplia. Y pienso que eso está muy en harmonia con lo que tú quieres lograr.
He visto que una Tercera Conferencia Internacional sobre Constelaciones Familiares va a tener lugar en Alemania en mayo del año 2001. ¿Cuál va a ser su foco principal?
Su foco principal van a ser las perspectivas de solución en conflictos étnicos. Conflictos en las familias y en las comunidades causadas por diferencias de religión, cultura, e historia compartida; sus consecuencias en el inconsciente del individuo, la familia y la nación; la transmisión transgeneracional de éstas consecuencias; intentos de solución que pueden promover el establecimiento de un puente entre las decisiones políticas y las terapéuticas. Estos aspectos serán explorados exhaustivamente a través de ponencias y talleres.
Desde distintas naciones se presentarán proyectos “psico-políticos” que han probado ser éxitosos.
Humberto del Pozo: Gracias, querido profesor, por la oportunidad de una conversación tan conmovedora y enriquecedora.
Bert Hellinger: Ésas fueron buenas preguntas... me vi forzado a revelar muchos secretos. Mi placer.
 

viernes, 15 de marzo de 2013

Tomar al padre y a la madre para ser feliz.Gabriele Ten Hövel entrevista a Bert Hellinger

 
 
 
 
 
 
 

Tomar al padre y a la madre para ser feliz.
Gabriele Ten Hövel entrevista a Bert Hellinger (Ed. Alma Lepik, Argentina).

 
Pregunta de la entrevistadora: Cuando usted habla de tomar al padre y a la madre para ser feliz, ¿a qué se refiere con eso? ¿A quién exactamente debo tomar? ¿A la madre que me abandonó, al padre que golpea a la madre? Estoy imaginando una alcohólica totalmente descuidada, que jamás se ocupó de su hija. ¿A quién debo tomar? ¿A la madre ideal, tal como podría ser? ¿A aquella faceta de la madre que viví como bella y nutriente?
Respuesta de Bert Hellinger: Yo tomo a la madre y al padre como personas - esta es una importante diferenciación; no tomo lo que me dan o me niegan. Esto aquí no interesa. Es a la persona a la que yo estoy tomando. Tomando a la persona, tendré su plenitud en mí.
Pregunta: ¿No es esta una idealización colosal de lo maternal y lo paternal?
Respuesta: Yo afirmo que en el 80 % de las personas que asisten a constelaciones está perturbado el vínculo con los padres y que la terapia propiamente hecha, une a los hijos con sus padres.
Pregunta: ¿Qué sucede si no se logra esta unión?
Respuesta: Que la persona está perdida y tampoco podrá sostener ninguna relación duradera.
Pregunta: La mayoría de las personas se lamentan todo lo que de pequeños se han perdido y no han podido obtener. Hasta llegan a amargarse. ¿Qué consecuencias puede tener esto?
Respuesta: Todo lo que yo lamento, lo estoy excluyendo. Todo lo que acuso, lo estoy excluyendo. A cada persona que despierta mi enojo, la estoy excluyendo. Cada situación en la que me siento culpable, la estoy excluyendo. Y yo estoy empobrecido cada vez más.
El camino inverso sería: Todo lo que yo lamento, lo miro y digo: Sí, así fue y lo incorporo en mí con todo el desafío que representa para mí. Yo digo: Haré algo contigo. Ahora te tomo como una fuente de fuerza, sea como fuere.
Miro todo por lo que yo haya acusado a alguien y digo: Sí. Miro a mi alrededor, para ver cómo obtengo de otro modo aquello que me perdí y miro la fuerza que tengo para lograrlo yo mismo, sin que se lo pida a otro. Después incorporo la situación en mí y ella se transforma en fuerza. Lo mismo es válido para las culpas personales, que todos queremos negar y echar. Las miro y digo: Sí. Las culpas tienen consecuencias y yo consiento esas consecuencias, transformándolas en algo. Las culpas se transforman en fuerza y, de esta manera, también crezco.
Es decir, que el movimiento básico es siempre el mismo: en lugar de excluir, incorporar. Al respecto hay una observación sorprendente. Cuando incorporo lo que había rechazado o lo que es doloroso, lo que me genera culpa o por lo que me siento injustamente tratado, lo que fuese... no todo cabe en mí cuando lo incorporo. Hay algo que permanece fuera. Al consentir plenamente, lo que se internaliza en mí es sólo la fuerza. Lo demás simplemente queda fuera y no me infecta. Al contrario, me desinfecta, purifica. La escoria queda fuera y las brazas penetran en el corazón.
Pregunta: ¿Qué obstaculiza la acción de tomar?
Respuesta: Que yo no soporte lo que les pesa a los padres y quiera ayudarles desde niño y me inmiscuya, elevándome por encima de ellos y poniéndome en el lugar del abuelo o lo abuela pretendiendo cuidarlos y solucionarles sus problemas. Aquí sería pertinente el mismo ejercicio, mirando yo a mis padres con todo lo que les pasa, con su enredo, con sus pérdidas, con su adicción, su enfermedad. Advierto lo que para mis padres todo esto significa en materia de fuerza, cuando ellos asienten a todo tal cual es. Así como lo hice anteriormente conmigo, cuando lo incorporé en mí, yo veo: ¿Qué pasaría si yo lo hiciera en su lugar?
De este modo puedo imaginarme a mis padres consintiendo lo que les pesa; les pertenece tanto como sus enredos. Yo veo sus enredos desde una distancia y desde abajo, como un niño, desde mi posición de hijo. Entonces mis padres siguen siendo plenamente mis padres. No necesito hacerme cargo de nada de2 lo que les pertenece exclusivamente a ellos. Eso queda fuera de mí porque les pertenece a mis padres.
Pregunta: ¿Eso hace feliz?
Respuesta: La felicidad nos es obsequiada. La felicidad siempre proviene de una relación y la pregunta es: ¿De qué modo nos relacionamos para ser felices? Somos felices si nos alegramos de una relación. Ninguna relación posterior resultará, si la anterior no resultó. Toda relación comienza con la madre. La mayoría de los problemas se producen si hay algo que no resultó pleno. La alegría comienza con la madre. La mayor felicidad para un niño es la de estar con la madre; es la felicidad primaria. Naturalmente más adelante deberá estar con otras personas. Pero no importa. Se puede llevar consigo la felicidad primaria. Después habrá más distancia, pero lo sustancial fue mirar a la madre a los ojos y decir: "Sí, me alegra que seas mi madre".
Pregunta: ¿Y el padre?
Respuesta: El padre se agrega, claro está. Pero la felicidad se inicia con la madre. Padre y madre no están aquí en el mismo plano. La madre viene primero y después el padre.
Muchos problemas con los niños también se producen porque no pueden acceder al padre. Solamente la madre puede abrir el camino al padre, con lo cual tiene un poder tremendo. Pero nadie más puede franquear el camino al padre.
Pregunta: No lo entiendo, ¿qué quiere decir con eso?
Respuesta: Que en el niño la madre ama al padre, tal como lo hiciera originariamente. Su frase sería entonces: "Me alegro que seas como él". El niño sabe entonces: ella se alegra cuando voy hacia mi padre. Esto al niño le abre el camino y él gana una fuerza especial. Y ante todo, amará mucho más a su madre que antes.
Pregunta: Es decir que el punto de giro y el pivote es la relación con la madre y excediendo la misma -aún estando separados los padres- su relación amable con el hombre. Hay muchas mujeres que después del divorcio les dicen a sus hijos, o al menos lo piensan, más bien menospreciando: "Por Dios, eres como tu padre". Esto quiere decir que somos las mujeres las que más nos podemos equivocar.
Respuesta: Quisiera formularlo de otra forma: las mujeres tienen las mayores oportunidades.
Pregunta: ¿Por qué honra usted tanto a las madres; es parte de su pasado católico?
Respuesta: Yo honro a las madres a partir de un juicio filosófico. Yo reparo en lo que significa ser una madre. Todas las madres han hecho lo decisivo de una manera perfecta. No existe mujer alguna que haya sido madre y no lo hiciera a la perfección. De lo contrario no hubiese sido madre. Es decir, en lo determinante todas ellas son perfectas. Lo que viene después juega un papel subordinado. Es tan claro, pero se requiere aquí amplitud de pensamiento, para focalizar la vista en lo esencial. Lo más grandioso que existe es naturalmente la vida. En la práctica terapéutica muchas veces esto se olvida. Tal vez el niño recibió una bofetada de la madre y esto se recuerda y se elabora, pero se deja de lado que recibió la vida en su plenitud por parte de la madre. Ninguna madre pudo quitar algo de la vida y ninguna pudo sumarle algo. Ninguna fue mejor o peor. Como madres, todas las madres han sido perfectas. Es un bello pensamiento. Quien puede alegrarse de su madre, gana.
Pregunta: ¿Esta es su receta para la felicidad?
Respuesta: Si usted así lo quiere. Es el modo en que se nos presenta la plenitud de la vida y la felicidad. Es la base de toda felicidad posterior. Es también la base del amor por la naturaleza. Por así decirlo, la naturaleza es la gran madre.
El niño pequeño permite que todo penetre en su alma. Allí no hay resistencias. Recién después se presentan las resistencias.
Ahora bien, respecto de la felicidad hice una importante observación en mí mismo. Cuando incorporo a mi madre o a mi padre completamente en mí, sin objeción alguna -"Tú eres mi madre, así te tomo", "Tú eres mi padre, así te tomo"- entonces se instala toda la plenitud de los padres en mi alma. Yo no incorporo algo de mis padres en mí, sino que incorporo a mis padres en mí, con todo lo que con ellos viene. Y lo que yo pensaba que no era bueno, queda fuera - es muy sorprendente. Con la persona entra solamente lo bueno de ella - nada más.
Pregunta: Usted exige mucho a las personas.
Respuesta: Esto es el amor. El amor verdadero.

 

jueves, 14 de marzo de 2013

Técnicas para transformar la enfermedad en salud

Técnicas para transformar la enfermedad en salud.


 
La salud es sobre todas las cosas, un estado mental. Nuestra psique es el arma más poderosa con la que contamos, y puede trabajar en nuestro favor o en nuestra contra. Si enfocamos nuestros pensamientos hacia la perfección el cuerpo responderá de manera manifiesta.
La curación trabaja a nivel subjetivo o imaginario, por eso se trata de una curación psíquica. Una vez que aprendamos a utilizar nuestra mente, podemos contribuir a la sanación de otras personas. A continuación le enseñamos a canalizar la energía del pensamiento a través de las manos y los ojos, para transformar le enfermedad en salud.


La mente como punto de partida

Hay un postulado de la Psicotrónica que es la base de la idea de salud. El concepto principal en el que se centra es la noción de “perfección”. La definición está tomada de la Metafísica y es como sigue:
“La imagen de la perfección, mantenida con confianza en el nivel relajado de la mente, tiene poder para modificar la imperfección”.
Esta afirmación contiene cuatro conceptos fundamentales:
  • Imagen,
  • Perfección
  • Confianza
  • Relajación.
Estos requisitos son esenciales. Si falta uno de ellos se queda incompleta la fórmula que permite autocurarse y curar a los demás.
La actitud mental es la base de la curación. Ninguna técnica da resultado si no tenemos la disposición correcta. Cuando usted utilice sus manos o sus ojos para curar, debe tener la mente enfocada positivamente hacia lo que está haciendo. De lo contrario ningún esfuerzo dará resultado.
 
 

Diagnóstico psiquico a distancia

En realidad, la facultad psicotrónica que permite detectar enfermedades no es diagnosis. Sólo los médicos pueden realizar esta comprobación. La capacidad de descrubir utilizando la energía mental se denomina “discernimiento psicotrónico” y se realiza siempre a distancia.
  • Todo lo que se necesita para ejercer este diagnóstico es:
  • Capacidad de relajación
  • Imaginación visual
  • Deseo de sanarse un mismo y a los demás,
  • Esperanza y fe en el éxito.
Una vez que está seguro de que cumple con los requisitos, puede trabajar para mejorar su capacidad de detección.
La fórmula para hacerlo es simple:
  • Lo primero que debe hacer es encontrar una habitación de la casa en la que pueda estar tranquilo. Sólo con su imaginación usted debe crear otra habitación. Con paredes, techo, suelo, ventanas.
  • Píntela de los colorres que quiera, decórela, visualice alfombras, muebles, etc. Instale una gran claraboya en la habitación. Coloque una silla debajo de esa claraboya. Esa silla la utilizará cada vez que entre en la habitación. Está bañada por la luz del cielo.
  • Siéntase ahora mentalmente en esa silla. Sienta la luz sobre usted como un halo dorado.
  • A continuación, relájese y visualícese en esa habitación mental. Examine su cuerpo de arriba a abajo, teniendo en cuenta hacía que parte se siente atraída su atención. Señale con la mano esa parte del cuerpo y pida que se torne transparente.
  • Luego, chasquee los dedos para hacer que esa parte se vuelva mayor y más clara. Investigue el problema, preguntándole a la parte afectada cuál es la anormalidad.
Acepte la respuesta que venga a su mente.
 
 

Manos que curan

Sus manos son servidores poderosos y precisos de su mente. Constituyen un canal por el que fluye la energía psicotrónica. Usted puede convertirlas en herramientas de curación, canalizando a través de ellas la fuerza de su mente.
Practique alguna de estas técnicas:
– Señalar a la persona imaginada.
- Frotar con una pomada imaginaria.
- Rociar con un aerosol imaginario para aliviar dolores.
- Chasquear los dedos para “ordenar la curación”.
- Coser una herida.
 
 

A continuación, le mostramos dos técnicas de curación a través de la manos, una para sanar a otra persona y otra para autosanarse:

Fórmula para transferir energía positiva:
Relájese y vaya a una habitación tranquila y visualícese a usted mismo instalado en su “habitación especial”.
Invite con la imaginación a la persona enferma a que entre en la habitación.
Examínela a través de su discernimiento psicotrónico.
Cuando localice la zona enferma, extienda sus manos. Recuerde que siempre cuando nos movemos en el mundo de la Psicotrónica, nos manejamos en un plano de visualización.
Usted extiende manos “imaginarias” hacia la “imagen” de la persona enferma. Sus manos despiden luz y ese halo se dirige a la zona enferma, iluminándola cada vez más. Poco a poco la zona enferma va sanando. No quedan vestigios de enfermedad.
Cuando haya logrado una imagen de esa persona en perfecta salud, termine la sesión.
Autocurarse con un chasquido de dedos:
Relájese cómodamente, cerrando lo ojos, respirando profundamente y sintiendo que ya ha empezado la mejoría.
Véase a sí mismo con el problema. Repáselo.
Cambie a una representación de la solución. Véase perfecto. Véase libre de la condición.
Tienda los dedos de la mano hacia el área afectada. Chasquee los dedos diciendo: “¡Fuera!”. Su proceso de autocuración estará en marcha a partir de ese momento.



Los ojos un doble canal de salud

Los ojos constituyen una herramienta privilegiada para canalizar la energía, ya que pueden dirigirla en dos direcciones. Las curaciones psicotrónicas a través de los ojos trabajan con la energía solar, fuente de salud y vida. Por eso, para poner en práctica un método de sanación utilizando los ojos es preciso es preciso elegir un día cálido y soleado. Siga, paso a paso, las instrucciones.
Método de curación:
Estas técnicas se realizan al aire libre. Puede llevarla a cabo en un parque, en un jardín o en cualquier lugar que usted desee. Es fundamental que pueda relajarse, de manera que no conviene trabajar en un lugar lleno de gente o ruidos.
- Siéntese de espaldas al Sol, bajo la luz solar con los ojos cerrados.
- Imagine que el Sol fluye por su cuerpo desde la coronilla hasta los pies, sabiendo, que las células de su cuerpo se beneficiarán de inmediato.
- Abra bien los ojos y ciérrelos varias veces.
- Sienta el resplandor del Sol fluyendo por su nuca y saliendo por sus ojos, dando energía a todo lo que ve. Los beneficios se harán sentir de manera instantánea.
- Termine la sesión.
 
 

Jodorowsky – Esbozos de la Terapia Pánica – fragmento de Psicomagia.

Jodorowsky – Esbozos de la Terapia Pánica – fragmento de Psicomagia.




Un día, tras muchas veladas en su biblioteca intentando desvelar el sentido profundo de la psicomagia, pregunté a Alejandro Jodorowsky si pensaba prescribirme un acto. Él me respondió que el mero hecho de confeccionar este libro en su compañía constituiría un acto suficientemente poderoso. ¿Porqué no?
En realidad, Jodorowsky es en sí un acto psicomágico ambulante, un personaje alta y definitivamente «pánico», cuyo trato introduce algunas fisuras en el orden de nuestro universo, tan previsible en apariencia.
Dramaturgo que, con sus cómplices Arrabal y Topor, ha marcado la historia del teatro con su tan bien denominado movimiento «pánico»; realizador de películas de culto, como El Topo o La montaña sagrada, a las cuales los norteamericanos -impagables- dedican tesis y sabios estudios; escritor, autor de historietas para cómic que se permite el lujo de trabajar con nuestros mejores dibujantes; padre atento de cinco niños con los cuales mantiene actualmente una relación tornasolada, Jodorowsky es hoy el tarólogo sin normas cuyas intuiciones han dejado a más de uno boquiabierto; es, además, el payaso con- vulsivo del Cabaret Místico que, en un momento en el que el público parisino da la espalda a las conferencias, consigue abarrotar sus auditorios con el mejor poder publicitario del boca a boca; mago internacional -interestelar, podríamos decir, bajo la influencia de Moebius- al que han consultado estrellas de rock y artistas del mundo entero…
Desde hace muchos años, y sin ninguna publicidad, Jodorowsky anima cada miércoles en París una conferencia-happening donde aborda temas terapéuticos. La entrada es libre, quinientos espectadores asisten cada semana. Al final de la sesión del Cabaret Místico, unos voluntarios hacen una colecta, lo que permite pagar el alquiler de la sala. Tres días antes del comienzo de la conferencia, y siempre gratuitamente, Jodorowsky lee el tarot a unas treinta personas. Estas, una vez concluida la lectura, y a modo de pago, deben trazar con su índice la palabra «gracias» sobre las manos de Alejandro.
Este chileno de origen ruso, radicado durante muchos años en México y ahora enraizado en Francia, es un personaje que los novelistas de hoy, demasiado gélidos, no podrían crear, un ser que ha llevado la imaginación al poder en todos los recovecos de su existencia multidimensional.
Su casa, sabia alianza de orden y desorden, de organización y caos, es un fiel espejo de su huésped o, simplemente, de la vida. Constituye una experiencia en sí visitar esta cantera sembrada de libros, vídeos, juguetes infantiles, etc. Allí uno puede toparse con los dibujantes Moebius, Boucq o Besse, así como con un gato o una mujer venida de no se sabe dónde y que parece estar cuidando por un tiempo de la casa… Es un lugar de potencia poética, una concentración de energías sobreabundantes y, sin embargo, dominadas.
Sobra decir que trabajar con un personaje pánico no es una sinecura. Y esto, en primer lugar, porque Jodorowsky ignora los plannings, las agendas y otro tipo de apremios temporales que rigen la vida de los terrenales. Cuando me propuse poner en papel su aventura psicomágica, comprendí que tenía que dedicarme exclusivamente a tal empresa. Con él no hay previsiones, plazos fijados de antemano, citas debidamente anotadas: las cosas se hacen al instante. Todo en él tiene la cualidad del fulgor. No es que sea incapaz de someterse a una disciplina o plegarse a horarios, todo lo contrario; pero en fin, ahí hay un misterio: ¿cómo este hombre que, una vez concluidas nuestras citas psicomágicas, partía a realizar una película de nombre evocador -The Rainbow Thief (El ladrón del arco iris, 1990)-puede dirigir un rodaje de gran presupuesto, domar a monstruos sagrados como Peter O’Toole, Omar Sharif o Christopher Lee, imponer su sensibilidad a productores tan materialistas como inquietos y, por otra parte, no tomar nota de ninguno de sus compromisos futuros y aceptar en septiembre una conferencia para marzo sin apuntar el día en una libreta, razón por la cual, a medida que se acerca la fecha de su intervención, hay que localizarlo, por miedo a que se haya olvidado de su compromiso y desaparezca hacia cualquier punto del planeta?
Alejandro es un convencido del carácter convulso de la realidad, y de ahí ese aspecto fascinante y agotador que le hace ser desmesurado en todas sus manifestaciones. Cuando alguien le pone un público enfrente, rara vez resiste la tentación de llevarlo hasta el límite. Rasgo muy sudamericano el de este ser excepcional que, en privado, sabe mostrarse como la persona más dulce y humilde y que de pronto puede, en un abrir y cerrar de ojos, transformarse en una ópera barroca del mismo calibre que sus películas, donde lo grotesco compite con lo grave, lo obsceno con lo sagrado. Jodorowsky se mantiene siempre en el linde; baila sobre la sutil frontera que separa la creación de la provocación gratuita, la innovación del salvaje atentado contra el buen gusto, la audacia de la indecencia… Moebius, el genial dibujante de El Incal, familiarizado con estos métodos tras quince años de colaboración, ve en ello «la técnica empleada por Alejandro a fin de socavar la resistencia del universo…».
En cualquier caso, con Jodorowsky las cosas siempre acaban por arreglarse, pese a los traumas infligidos en los nervios de los organizadores. Este hombre no tiene parangón en la capacidad de hacer pivotar una situación que se presentaba bajo los peores auspicios y dar la vuelta a la realidad como si de un guante se tratara.
Mencionaré aquí una anécdota, que ilustra bien esta capacidad de dar la vuelta a la realidad, operación para la cual conviene estar preparado, si uno tiene la audacia de andar en compañía de él.
Habíamos acordado hacer una actuación conjunta con motivo de una feria en la que todos los años se dan cita herbolarios biológicos, vendedores de bañeras de burbujas, esotéricos de todo pelaje, poetas de la madre Naturaleza, editores y médicos alternativos… ¿Fue un error táctico? El caso fue que, cuando llegué a Vincennes en busca de mi héroe, lo hallé totalmente absorto en la elaboración de un guión de historieta que se negaba a abandonar para ir «a la Mejorana», como decía él, a dar una charla…
Yo insistí, alegando que nos esperaban y que no podíamos faltar a nuestra palabra, hasta que finalmente Jodorowsky aceptó a regañadientes subir a mi coche, no sin repetirme durante todo el trayecto: «Esto yo no lo siento, ¿comprendes…? No me parece que tengamos algo que hacer en la Mejorana…». Cuando llegamos al lugar en cuestión, encontramos lo peor: una sala abierta a los cuatro vientos, sin micrófono ni sillas, y un centenar de personas que habían venido a escuchar no a Jodorowsky, sino, a causa de un error de programación, al doctor Woestlandt, simpático autor de best-sellers médico-esotéricos…
Mientras yo me sulfuraba, mi genial cómplice, tras captar con una ojeada la magnitud de la catástrofe, me increpó en tono fatalista: «¿Lo ves? ¡Ya te lo decía yo!», y se dio media vuelta marchándose sin más…
Mi compañera corrió detrás de él y le suplicó que hablara de todas formas. Evidentemente sensible a las razones femeninas, Alejandro volvió sobre sus pasos y me dijo: «Está bien, esa gente quiere escuchar al doctor Westphaler; okay, ¿por qué no me presentas como si fuera él? Diles que soy el doctor Wiesen-Wiesen y que les voy a hablar…».
Tal vez hoy yo hubiera aceptado de buena gana el desafío; pero por entonces estaba todavía convencido de esa idea tradicional de que el doctor Woestlandt es el doctor Woestlandt, Gilles es Gilles y Jodorowsky es Jodorowsky… Ese concepto de lo real hacía imposible que me prestara a tamaña mascarada. En esas condiciones, improvisé unas sencillas palabras para presentar a mi peligroso amigo, el cual, plantándose ante su desconcertado público, comenzó a hablar en tono conciliador: «Miren, yo no soy el doctor Westphallus; pero eso es lo de menos, la persona no tiene importancia. Imaginen ustedes que soy el doctor Wiesen-Wiesen y háganme preguntas. Poco importa la persona, yo les contestaré como si fuera el doctor Wuf-Wuf…».
La gente, al comienzo, parecía atónita, pero muy rápidamente se entregó al sortilegio y entró en el juego de Jodorowsky, que, ante mi mirada incrédula, consiguió un rotundo éxito. A la hora del coloquio, invitó a sus improvisados oyentes, con entonación cantarina, a que le contaran sus problemas y aprovecharan así la suerte que el destino les había deparado: «Atención, hagan sus preguntas porque ésta es la última vez que vengo a la Mejorana…».
Después de visitar el stand de las ediciones Dervy para comprar el libro del doctor Woestlandt («hay que saber al menos quién es ese doctor Westphaler, ¿no?»), Alejandro entró en la cafetería, donde, en pocos segundos, se encontró rodeado de admiradores, y continuó regalando consejos y observaciones iluminadas, con una amabilidad extraordinaria.
Y así fue como una tarde que había empezado siendo un fiasco terminó en apoteosis.
Habría que hablar aquí también de su increíble intuición: no es raro que Alejandro, al ver por primera vez a una persona, le diga a bocajarro una verdad que ella creía tener perfectamente oculta, dejando en su interlocutor la tremenda impresión de estar frente a un mago omnisciente.
Un amigo -al que llamaremos Claude Salzmann- nunca podrá olvidar esa noche, a la salida de una conferencia que ya en sí había sido épica, en que nos sentamos en la terraza de un café de la Place Saint Sulpice y Alejandro, de golpe pero con delicadeza, se empeñó en hacerle una de esas revelaciones: «Escucha, Salzmann, ¿puedo hablarte? Eres amigo de mi amigo, y por eso voy a permitirme hablarte, ¿de acuerdo? Escucha, Salzmann, cuando te miro, veo a un hombre de naturaleza dividida: tu labio superior es muy diferente a tu labio inferior». (Miré a Claude y vi, por primera vez, ese rasgo notable de su fisonomía.) «Tu labio superior, muy delgado, es el de un hombre serio, espiritual, casi rígido, labio de asceta… Pero tu labio inferior, grueso, carnoso, es el labio de un hombre sensual, amante del placer… Sí, en ti coexisten esas dos naturalezas, Salzmann, y debes conciliarlas…» Aunque en sí parecía una ob- viedad, el comentario impresionó a mi amigo, quien precisamente en aquellos días parecía concentrado como nunca en armonizar esas dos inclinaciones, contradictorias para la lógica tradicional, pero complementarias para la profunda.
¿A cuántas personas habré escuchado decir que Alejandro, apoyado en una carta de su tarot o en su sola capacidad de observación, les había mostrado en una palabra el conflicto al que se enfrentaban en ese momento, sacando a la luz un misterioso secreto de su personalidad?
Un día lo visité con una amiga mía de la cual Alejandro nada sabía. Recuerdo haber quedado totalmente sorprendido al observar cómo, sin que ella hubiese preguntado aún, él concentraba en un par de frases, tras sacar ella las cartas, lo esencial de la situación en que se encontraba. No es extraño, entonces, que nuestro hombre suscite pasiones y devoción.
El rey Jodorowsky impera en su corte, rodeado de un enjambre de fieles para los cuales el Cabaret Místico representa una verdadera misa. Algunos, incluso, acuden desde hace años al oficio y siguen con devoción las más peregrinas ocurrencias del maestro…
Creo que huelga precisar que yo no formo parte de esa grey. Lo nuestro es, sobre todo, un diálogo entre amigos. De ahí esa sana perplejidad con que a veces recibo sus comentarios, y que también debido a esa amistad tiene el buen efecto de obligarle a precisar su pensamiento.
Porque su extraordinario brillo, que provoca siempre fascinación, puede también llevar a la duda e incluso a la irritación: por exactas que sean, muchas veces sus incisivas intuiciones pueden parecer apresuradas. Después de verlo entregado a sus terapias-relámpago en el marco del Cabaret, donde se enorgullece de liberar viejos nudos psicológicos en una sola noche, de un solo golpe de árbol genealógico salpimentado con una punta de «psicomagia», el espectador bien dispuesto, que a la vez conserva su buen sentido crítico, no podrá sino oscilar entre la admiración y el escepticismo, la estupefacción y la duda. Admiración y estupefacción, pues la actuación de este actor sin igual, su poder para sostener y guiar la energía de quinientas personas en una sala y la férrea pertinencia de sus observaciones cortan la respiración. Escepticismo y duda, por otra parte, pues esas veladas llenas de risas y emoción, en las cuales la miseria humana es colocada en escena con un enorme arrojo, donde complejos y traumas son sacados a la luz y tratados por el «maestro» con una sabia mezcla de perspicacia, exageración y benevolencia, son la primicia de un nuevo género, el del reality-show analítico-espiritual. De allí uno sale convencido e inquieto a la vez, preguntándose sobre el verdadero alcance y sobre los efectos a largo plazo de ese revoltijo artístico-terapéutico.
Hay algo de sacamuelas y de curandero de feria en este visionario que se autodenomina «tramposo sagrado». Pero, finalmente, esa faceta de «charlatán trascendente», que es parte importante del personaje Jodorowsky, está puesta al servicio de una rara energía compasiva. Podría decirse de Alejandro que es un bodhisattva a la salsa sudamericana, una salsa con mucha pimienta…
No se es tramposo sagrado con sólo empeñarse en serlo; bajo la desmesura y la aparente desenvoltura de este artista que se aparta de todos los cánones, hay mucho rigor -un rigor muy particular pero rigor al fin-, un potencial de creatividad inagotable, una profunda visión poética y, estoy convencido, mucha bondad.
Porque nuestro hombre tiene el corazón puro. Aun siendo rey, Jodorowsky no abusa del poder casi absoluto que le otorgan muchos de sus súbditos. Su Majestad es su propio bufón; nunca teme poner sus propias enseñanzas en tela de juicio con una buena dosis de humor. Aunque no desecha el homenaje de sus seguidores, tampoco muestra la menor intención de verse convertido en ídolo. Desinteresado por excelencia -como he podido comprobar en tantas ocasiones-, Jodorowsky sigue siendo, a mi modo de ver, crucialmente lúcido, consciente, tanto de sus poderes como de sus limitaciones. Él ha tenido la suerte de acercarse a verdaderos maestros -como el japonés Ejo Takata, que lo marcó con el hierro candente del zazén- y, sin embargo, no por eso se limita a ser gurú en el sentido estricto y noble de la palabra; él es más bien un genio benévolo e inquietante con el que cada cual puede andar un trecho del camino.
-Crece un poco – dijo un día Jodorowsky a su veinteañera hija Eugenia.
A lo que ésta replicó:
-¡Y tú redúcete un poco!
Que el mismo Alejandro cite, no sin orgullo, esa aguda respuesta de su hija dice mucho del personaje.
Servidor de la verdad, aunque a veces con cierto aire de farsante, saltimbanqui descarado que no pide sino callar e inclinarse ante quien lo supera, Jodorowsky pertenece, a todas luces, a la raza de los locos sabios. Si bien el clown místico puede inspirar fascinación o aversión inmediatas -y a veces también ambas cosas a la vez-, es mucho lo que se gana conociendo a este hombre en toda su riqueza interior.
Gilles Farcet
París, 1989-1993
Fragmento de Psicomagia. Esbozos de una terapia pánica (conversaciones con Gilles Farcet)

Entrevista con Anne Ancelin-Schützenberger la madre de la psicogenealogía.

Entrevista con Anne Ancelin-Schützenberger la madre de la psicogenealogía.




Antigua resistente, tanto teórica como mujer de acción, abierta a todas las innovaciones, psicoanalista, analista de grupo – una de las primeras terapeutas que utilizó el psicodrama de Moreno en Francia – y profesora emérita de psicología en la universidad de Niza, donde dirigió durante más de veinte años el Laboratorio de psicología social y clínica, en otro tiempo colega de Jacques Lacan y de Françoise Dolto, se convirtió en una celebridad en el mundo entero cuando, habiendo ya comenzado la segunda mitad de su vida, publicó un libro que iba a convertirse en un best-seller: “¡Ay mis ancestros!”
La psicogenalogía comprende numerosas teorías y escuelas de pensamiento. Pero es, sin duda, a la Dra Anne Ancelin-Schützenberger a quien debemos el impulso inicial de este enfoque, especialmente en la sociedad francesa. El hecho de trabajar durante mucho tiempo con enfermos aquejados de cáncer – especialmente con la ayuda del método Simonton, que permite reforzar el sistema inmunitario mediante visualizaciones positivas – hizo que empezara a descubrir en sus biografías extraños fenómenos de repetición, que hablaban de un fenómeno de identificación con personas queridas desaparecidas. Fue así como esta terapeuta inventó el método del “genosociograma” – una especie de árbol genealógico muy especial que priorizaba hechos extraordinarios y/o sobrecogedores y acontecimientos que podían causar una conmoción en bien o en mal, enfermedades, nacimientos, accidentes, casamientos, etc, poniendo de relieve, mediante un juego de gráficos, los lazos afectivos mayores. De esta manera, elaboró el concepto de “síndrome de aniversario”.
 
“Somos menos libres de lo que creemos, dice Anne Ancelin, pero tenemos la posibilidad de conquistar nuestra libertad y de salir del destino repetitivo de nuestra historia si comprendemos los complejos vínculos que se han tejido en nuestra familia”.
¿Sú método? La «Terapia transgeneracional psicogenealógica contextual», cuya misión primera es estrechar el cerco de nuestras «lealtades invisibles» que nos obligan a «pagar las deudas» por nuestros ancestros, lo queramos o no, lo sepamos o no. Como escribe en ¡Ay mis ancestros!: “La vida de cada uno de nosotros es una novela. Vosotros, yo, vivimos prisioneros de una invisible tela de araña de la que también somos uno de los directores. Si enseñáramos a nuestro tercer oído, a nuestro tercer ojo, a comprender mejor, a oír, a ver estas repeticiones y estas coincidencias, la existencia de cada uno de nosotros sería más clara, más sensible a lo que somos, a lo que deberíamos ser.
Usted es psicoanalista, pero cuando recibe a un paciente, se interesa muy poco en su historia individual: le pide que le dé informaciones sobre la vida de sus ancestros. Le hace que escriba fechas. ¿Cómo ha llegado a transformar así el desarrollo de la cura?
En los años setenta, iba a analizar a domicilio a una joven sueca de treinta y cinco años que estaba desahuciada por el cáncer. Los médicos acababan de amputarle una parte del pie y se preparaban, impotentes, a amputar todavía más. Ya que yo era psicoanalista, pedí a esta mujer que dejara libre su mente y me contara todo lo que pasaba por su cabeza. Como ya sabe, este ejercicio habría podido desarrollarse durante diez años. Había el retrato de una mujer joven en la pared del salón. Mi paciente me dijo que se trataba de su madre, muerta de cáncer a la edad de treinta y cinco años. Y bueno, no sé porqué, ese día, esta doble coincidencia de edad y enfermedad me dejó estupefacta. De pronto tuve la impresión de que esta mujer se había programado para caer enferma a la misma edad en que su madre había muerto de cáncer.
¿Qué le impedía pensar en la enfermedad como una simple casualidad?, ¿o más bien como una transmisión genética?
Esa es la dificultad que se plantea para todo lo que incumbe al inconsciente, invocar como una causa el azar. En cuanto a la genética, difícilmente podía hacer coincidir las fechas hasta ese punto. Sobre todo porque esta historia me recordó inmediatamente otra… Me acordé de que un día mi hija me había dicho: ”¿Te das cuenta mamá?, eres la mayor de dos niños y el segundo está muerto; papá es el mayor de dos hijos y el segundo está muerto; yo soy la mayor de dos hijos y el segundo está muerto”. Esto había sido una primera conmoción. Esta vez, me dije que iba a verificar con otros pacientes lo que intuía respecto a esta mujer. Les pedí a todos que dibujaran su árbol genealógico y, si era posible, indicaran bajo el nombre de los ancestros los momentos más importantes de la historia familiar. Tuberculosis del abuelo, matrimonio de la madre, accidente de coche del padre. También les pedí que pusieran la edad y la fecha en las que se habían producido tales acontecimientos. Los árboles genealógicos me revelaron repeticiones asombrosas: una familia en la que las mujeres, leucémicas, morían durante tres generaciones en el mes de mayo; una sucesión de cinco generaciones en la que las mujeres se volvían bulímicas a la edad de trece años; una genealogía en la que los hombres eran víctimas de un accidente de coche el día de la primera vuelta a clase de su primer hijo.
¿Cómo pueden explicarse tales repeticiones? ¿Por qué repetimos cosas vividas por nuestros padres o por nuestros ancestros?
Repetir los mismos hechos, fechas o edades que han conformado el drama familiar de nuestros ancestros es para nosotros una manera de honrarlos y de serles leales. Esta lealtad es la que empuja a un estudiante a suspender un examen, con el deseo inconsciente de no estar por encima de su padre socialmente, o a seguir siendo fabricante de instrumentos de música de padre a hijo o, para las mujeres de una misma línea genealógica, casarse a los dieciocho años para dar a luz a tres hijos y, si es posible, niñas…
A veces, esta lealtad sobrepasa los límites de lo verosímil: ¿conoce la historia de la muerte del actor Brandon Lee? Le mataron durante un rodaje porque, desafortunadamente, alguien había dejado olvidada una bala en un revólver que debía estar cargado con balas de fogueo.
Ahora bien, justo veinte años antes de ese accidente, su padre, el famoso Bruce Lee, había muerto en pleno rodaje, de una hemorragia cerebral, durante una escena en la que debía interpretar el papel de un personaje muerto accidentalmente por un revólver que debería haber estado cargado con balas de fogueo..


                                                        

¡Estamos literalmente impulsados por una poderosa e inconsciente fidelidad a nuestra historia familiar y tenemos una gran dificultad para inventar algo nuevo en la vida! En algunas familias, vemos que se repite el síndrome de aniversario – en forma de enfermedades, muertes, abortos naturales o accidentes – en tres, cuatro, cinco o a veces ocho generaciones. Pero hay una razón más intrincada por la cual repetimos enfermedades, así como accidentes de nuestros ancestros.
Si tomamos cualquier árbol genealógico, vemos que está repleto de muertes violentas y adulterios, de anécdotas secretas, de bastardos y de alcohólicos. Estas son cosas que se ocultan, heridas secretas que no se quieren mostrar.
Ahora bien, ¿qué ocurre cuando, por vergüenza o por conveniencia, no hablamos del incesto, de una muerte sospechosa, de los fallos del abuelo? El silencio que se haga sobre un tío alcohólico, creará una zona de sombra en la memoria de un hijo de la familia, quien para colmar ese vacío y rellenar las lagunas, repetirá en su cuerpo o en su existencia el drama que se le intenta ocultar.
En una palabra, será alcohólico como su tío.
¿Pero esta repetición supone que ese chico sepa algo de esta vergüenza familiar y que haya oído algo sobre su desgraciado tío… verdad?
¡Por supuesto que no! La vergüenza no necesita evocarse en absoluto para pasar la barrera de las generaciones y venir a perturbar un eslabón débil de la familia. Voy a darle un ejemplo de una niña de cuatro años que, en sus pesadillas, se ve perseguida por un monstruo. Se despierta por la noche tosiendo y, cada año, por la misma fecha, su tos degenera en una crisis asmática.
Es el 26 de Abril, me dice la madre. Yo conozco las fechas de la historia de Francia (muchos traumatismos ancestrales encuentran su origen en las persecuciones o en los campos de batalla). El 26 de Abril de 1.915, las tropas alemanas lanzaron por primera vez gas tóxico sobre las líneas francesas. Después, miles de militares franceses de la primera guerra mundial perecieron asfixiados. El hermano del abuelo era uno de esos soldados. Le pido a la niña que dibuje el monstruo que ve en sus pesadillas. Ella dibuja con un lápiz una máscara de gas de la guerra de 1914-1918. Sin embargo nunca había visto una máscara de gas y nunca le habían dicho nada sobre la asfixia del abuelo.
Aa pesar de todos esos obstáculos, la información pudo pasar. ¿Cómo? Quizá por el hecho de querer evitarlo. El recuerdo del muerto mal enterrado creó en la madre una zona de sombra en la que se ocultó el dolor. Hipótesis: a lo largo de su vida, habrá habido lagunas en la forma de hablar de esta mujer; cada vez que haya encontrado la ocasión de pensar en la brutal muerte de su abuelo (una foto familiar, una imagen de guerra en la televisión), habrá manifestado una conmoción que, sin duda, se habrá expresado primero en la mirada, en la voz o en las actitudes más que en el contenido de las palabras que habría podido quizá intercambiar. Habrá evitado ver cualquier película de guerra… Habrá hablado mal de Bélgica… Habrá tenido miedo del gas…
¿Quiere decir que las imágenes, o los secretos de familia, pasan de una generación a otra por telepatía?
No. Por la unidad dual madre-niño. Creo que durante su desarrollo en el útero, el niño sueña como sueña su madre y que todas las imágenes del inconsciente maternal y del co-inconsciente familiar pueden impresionar de esta manera la memoria del niño que va a nacer. Esta hipótesis todavía no ha dado lugar a ninguna exploración científica seria. ¡Sin embargo, nos va en ello la salud!
La fidelidad a nuestros ancestros nos gobernaría… Nuestro inconsciente nos impulsaría a honrarla y, para ello, utilizaría medios sorprendentes: provocar un cáncer, enviarnos bajo las ruedas de un coche. ¿Se podría explicar esto en términos médicos?
En realidad, esta forma de maldición viene de un mecanismo que la medicina conoce cada vez mejor. Toda muerte o idea de muerte provoca en el hombre una depresión. Perder su propia casa o su empleo supone también un duelo. Al entrar en la tristeza del duelo se disminuye la inmunología. Muchas personas piensan de una forma totalmente inconsciente que van a morir a una edad concreta: “Mi madre murió a los treinta y cinco años y yo no sobrepasaré esa edad”, se dice la mujer. A la edad prevista, cae en una depresión que debilita su sistema inmunitario hasta el punto de dar lugar a un cáncer. Es el mismo mecanismo para el accidente de coche: cuando llega la fecha aniversario de un traumatismo olvidado en la familia, alguien puede empezar a arriesgarse de manera insensata y el accidente, evidentemente, se produce. El inconsciente se encarga de todo eso, como si fuera un reloj invisible.
¿Puede evitarse? ¿Se puede salir de la repetición para nacer libremente a la propia historia?
Para curarse de la repetición, primero hay que ser consciente de ella. Recuerde la joven sueca. Cuando la ayudé a darse cuenta de que si sucumbía a su cáncer, no habría ya nadie para poner flores en la tumba de su madre, se operó un cambio radical en su enfermedad. Dejó de tener síntomas, volvió a gozar de más energía y a coger peso, recuperó su trabajo y una vida normal. Si el origen del mal está cerca de la consciencia, visualizar el árbol genealógico y darse cuenta de la repetición, pueden liberar al enfermo del peso de las lealtades familiares inconscientes.
Personalmente, únicamente haciendo que alguien dibuje su árbol genealógico, llego a poner al día en seis horas lo que podía hacer antes en diez años cuando una persona estaba en el diván! Pero veces también sucede que el secreto está tan escondido que la toma de conciencia no da nada. Entonces hay que recurrir al psicodrama. Porque éste ayuda a revivir la emoción de lo que se ocultó y a borrar la tensión que ha podido nacer entre lo que se nos oculta y lo que, de todas maneras, hemos presentido. Hablar, llorar, gritar, golpear, previenen la conversión de la enfermedad psíquica en síntoma somático. Por ello se necesita ponerlo en escena, representarlo. Durante una consulta, puedo invitar a un hombre a tocar la trompeta en un episodio sangriento de la batalla de Sedan, de pie en la alfombra, al lado del diván. Hago que interprete la muerte del bisabuelo en el campo de batalla.
El siglo XX ha sido el siglo de las hecatombes. Por primera vez en nuestra historia, millones de hombres han sido enterrados – a menudo sin sepultura – lejos de su tierra natal y lejos de sus ancestros. ¿Se podría hablar aquí de un enorme malestar transgeneracional en nuestra civilización?
Cuando se sabe que un muerto mal enterrado impide que se pueda realizar debidamente el duelo en la familia, es fácil imaginar que una hecatombe pueda generar un inmenso malestar en nuestra civilización, en efecto. Y no cuento los hijos de los judíos deportados a los campos de concentración que sufren crisis asmáticas, eczemas y violentas jaquecas en las fechas aniversario de la deportación.
Creo que un trabajo terapéutico puede hacerse también a escala de los pueblos y naciones. Cuando un ancestro ha sufrido, es fundamental para la descendencia que su dolor sea reconocido. Fue muy importante para los Armenios ver reconocido recientemente su genocidio por la comunidad internacional, incluso cincuenta años después. Había que matar al fantasma. Y le apuesto a que millones de armenios se han apaciguado en lo más profundo de su ser. Dicho esto, no se necesitan circunstancias tan dramáticas para que el síndrome de repetición deteriore la existencia. Por ejemplo, entre las muchas personas que han venido a mi consulta porque estaban aquejados de trastornos psicosomáticos inexplicables, hay algunos de ellos que tienen pesadillas repetitivas que hacen que suspendan sistemáticamente sus exámenes y tiren por tierra su vida profesional. Pienso en un joven con el que descubrí que desde finales del siglo XIX, catorce de sus primos habían suspendido el bachillerato. Cercamos el origen de este trastorno y finalmente comprobamos que el bisabuelo de este chico había sido expulsado de su casa la víspera del bachillerato porque se había acostado con la criada y ésta se había quedado embarazada. Pues bien, el biznieto llevaba todavía el peso de esta “falta original” cuidadosamente escondida por toda la familia.
¿Cómo explicar la admiración actual por la terapia transgeneracional?
Estamos viviendo un periodo de transformación radical de nuestro entorno y de nuestra manera de pensar, de nuestro ámbito de vida y de su contexto. Muchos terapeutas se encuentran confrontados a casos difíciles que las teorías clásicas no explican o explican mal. Permitir un enraizamiento de la persona en su propia historia forma parte de las soluciones.
¿Puede darnos un ejemplo de deuda en las cuentas familiares?
La deuda más importante de la lealtad familiar es la de cada hijo hacia sus padres por el amor, afecto, fatiga y consideraciones que ha recibido desde su nacimiento hasta el momento en que se hace adulto. La manera de pagar esta deuda es transgeneracional, es decir que lo que hemos recibido de nuestros padres, se lo damos a nuestros hijos, etc. Pero sucede que hay distorsiones malsanas entre los méritos y las deudas. Tomemos un ejemplo clásico: en determinado número de familias, la hija mayor sustenta el papel de madre de los demás niños y a veces de su propia madre que, en ese caso, se hace ayudar, cuidar y apoyar por su hija. Es lo que se llama parentificación. Un niño que tiene que convertirse en padre siendo muy joven, lleva un desequilibrio relación al significativo.
En realidad, es difícil comprender los lazos transgeneracionales, el libro de los méritos y las deudas, porque no hay nada claro. Cada familia tiene su manera de definir la lealtad familiar. Pero el estudio transgeneracional puede aportar otro punto de vista decisivo.
En su trabajo usted insiste sobre la importancia vital de las “reglas familiares”
Citemos algunas reglas que encontramos a menudo. Existen familias para cuidadores/cuidados: algunos miembros cuidan a otros que están enfermos.También familias en las que la regla es hacer cualquier cosa para que el hijo estudie – el mayor no será el mayor de los hijos sino el primer hijo.
Hay familias en las que se fabrica así un hijo mayor para que se encargue de los negocios familiares. En otras familias, varias generaciones cohabitan sistemáticamente bajo el mismo techo…Cuando se mira un genosociograma, es importante ver bien qué reglas están en vigor y quien las elabora.
Puede ser un abuelo, una abuela, un tío. Cuando comenzamos a percibir bien esas reglas, podemos intentar ayudar a que la familia alcance un mejor funcionamiento en la relación y a que cada uno de sus miembros tenga un mayor equilibro entre deudas y méritos. No siempre es fácil comprender todo cuando se descifra a una familia..
Ud. también se ha interesado en el fracaso escolar que según usted sería a menudo de orden transgeneracional.
En el caso del fracaso escolar, hay que añadir el aspecto socioeconómico de estas lealtades familiares brillantemente analizadas por Vincent de Gauléjac, que me ha abierto bien los ojos.
Él demuestra hasta que punto es difícil para un buen hijo o para una buena hija sobrepasar el nivel de estudios de su padre; por ejemplo, se pondrá enfermo la víspera del examen o tendrá un accidente cuando va al lugar donde se realiza tal examen. Al hacer esto, responde inconscientemente al mensaje doblemente apremiante de su padre (o de su madre): “Haz como yo, pero sobre todo no hagas como yo!” O bien: “Haré cualquier cosa por ti y quiero que triunfes… pero me da un miedo terrible que me sobrepases y nos dejes”. Ahora bien, esos mensajes y actos fallidos datan, la mayoría de las veces, de generaciones precedentes. Ahí también estamos gobernados por la fidelidad a los ancestros aunque sea inconsciente o invisible.
¿Qué queda entonces del libre albedrío?
Todo. Porque se nos ha dado la elección de liberarnos de la repetición para nacer a nuestra propia historia.
 

 

viernes, 8 de febrero de 2013

Sobre los apegos EMOCIONALES.

Soltar, Dejar Partir. Jorge Bucay.











"Cuentan que había una caravana en el desierto.
Al caer la noche la caravana se detiene. El muchachito encargado de los camellos se acerca al guía de la
caravana y le dice:
- Tenemos un problema, tenemos 20 camellos y 19 cuerdas, así que ¿Cómo hacemos?
Él le dice:
-Bueno, los camellos son bastantes bobos, en realidad, no son muy lúcidos, así que andá al lado del camello que falta y hacé como que lo atas. Él se va a creer que lo estás atando y se va a quedar quieto.
Un poco desconfiado el chico va y hace como que lo ata y el camello en efecto se queda ahí, paradito, como si estuviera atado.
A la mañana siguiente, cuando se levantan, el cuidador cuenta los camellos y están los veinte.
Los mercaderes cargan todo y la caravana retoma el camino.
Todos los camellos avanzan en fila hacia la ciudad, todos menos uno que queda ahí.
- Jefe, hay un camello que no sigue a la caravana.
- ¿es el que no ataste ayer porque no tenías soga?
- Sí, ¿cómo sabe?
- No importa. Andá y hacé como que lo desatas, porque si no va a seguir creyendo que está atado y si lo sigue creyendo no empezará a caminar"

Seguir llorando aquello que no tengo me impide disfrutar esto que tengo ahora.
Aprender a enfrentarse con el tema de la pérdida es aceptar vivir el duelo, saber que aquello que era es aquello que era y que ya no es más o por lo menos que ya no es lo mismo que era.
De hecho nunca es lo mismo.
Cuando yo me doy cuenta de que algo ha muerto, de que algo está terminado, ese es un buen momento para soltar.
Cuando ya no sirve, cuando ya no cumple, cuando ya no es, es tiempo de soltar.
Lo que seguro no voy a hacer, si te amo de verdad, es querer retenerte.
Lo que seguro no voy a hacer es tratar de engancharte, si es de verdad que te amo.
¿Te amo a vos, o amo la comodidad de que estés al lado mío? ¿estoy relacionado con vos, individuo, persona? , o ¿estoy relacionado con mi idea de que ya te encontré y no quiero salir a buscar más a nadie?.
No te atrapo, no te agarro, no te aferro, no te aprisiono. Y no te dejo ir porque no me importe, te dejo ir porque me importa.
Sí, hay miles de parejas que antes de encontrarse debieron separarse, y otras que se separaron y nunca se volvieron a encontrar y hay miles más que no se separaron nunca y vivieron estropeándose la vida para siempre, y hay toda la serie de variaciones que se te ocurran.
Basta que uno de los dos sienta que se terminó, que ya no quiere más, que no tiene emoción, que se acabó el deseo, basta que uno sostenga que agotó todos los recursos pero no le pasa nada, basta eso para saber que no hay mucho para rescatar.
Si hay deseo, si se quieren, si se aman, si les importa cada uno del otro, si creen que hay algo que se pueda hacer, aunque no sepan qué, los problemas se pueden resolver (mejor dicho se pueden intentar).
Pero si para alguno de los dos verdadera y definitivamente se terminó, se terminó para ambos y ya no hay nada más para hacer. Por lo menos en esta vuelta de la calesita.
Quizás en la próxima te saques la sortija montada en el mismo pony porque en esta vuelta no hay más premios para repartir.
Y entonces habrá que decirle al que ama: Tengo malas noticias para vos. Lo siento, se terminó...
¿Y ahora? No lo sé. Seguramente duela. Pero te puedo garantizar que no te vas a morir. Si no te aferrás no te vas a morir. Si no pretendes retener no te vas a morir.
Salvo, que vos creas que te vas a morir.

Del libro "El camino de las lágrimas" de Jorge Bucay.

Cuando uno de los miembros de la pareja deja de amar y decide alejarse hay una persona que siente un gran dolor, y que siente el peso de la pérdida de una manera diferente.
Esta persona es la que sigue amando, la que no puede comprender o, que si bien comprende lo que sucede no lo entiende o se niega.
De pronto debe asumir su vida, su pena, y elaborar el duelo.
Es ahí cuando empezamos a comprender que a veces no podemos tener todo lo que queremos, y que la vida, o el mundo no era como lo imaginamos.
Soñamos con una vida en pareja, siempre sintiéndonos amados y amando, en terminar nuestra vida al lado de la persona amada, y así de sueño en sueño un día nos despertamos ante esa realidad: Ya no nos aman.
Nos llenamos de preguntas sin respuestas: ¿por qué? ¿cuándo?
Amar implica correr ese riesgo, y cuando se ama de verdad se sufre. Ante la pérdida debemos tratar de elaborar el duelo, y poco a poco lograr separarnos de lo que ya no está.
Si no aprendemos a soltar, si no dejamos ir, si el apego puede más que nosotros y nos quedamos ahí atados, pegados a esos sueños, a esas fantasías, a esas ilusiones, el dolor crecerá sin parar y día a día nuestra tristeza, y nuestro sufrimiento serán los compañeros de ruta, de una ruta hacia la depresión, la falta de incentivo, la falta de vida.
Cuesta soltar aquello que amamos, duele sentir que ya no somos amados pero en ese dolor estamos creciendo y madurando y si aprendemos a soltar estamos dejando atrás una parte de nuestra historia y empezamos a abrirnos a lo diferente, a lo desconocido.
Dejar ir esa es la clave, no es fácil, no es simple: Duele...

FRASES TRANSCRITA DE ESTOS TRES VIDEOS.

Todo vale la pena, porque somos quienes somos porque aquello que hemos vivido, somos quienes somos por aquello que algunas de otras personas dejaron en nosotros, pero...

"somos, absolutamente quienes somos, gracias aquello que hemos perdido, gracias a eso que ya no está con nosotros".



 
"Nadie es más vulnerable a creerse algo falso que aquel que desea que la mentira sea cierta".
 
Y es mentira que tenemos que cargar con cada cosa que hemos querido y valorado.
Y es mentira que debemos de seguir adelante con todo lo de antes, con todo lo que ya no está.
 
Perdemos..., perdemos no sólo a través de la muerte, sino también, a través del abandono, a través del cambio, a través de la pérdida de la juventud,...
Es imposible aceptar con una sonrisa todas las cosas que, lamentablemente son ciertas e ineludibles".
 
"No importa cuan listo seamos, a veces nos toca perder..."
 
"Muchas veces la vida está relacionada con soltar lo que alguna vez nos salvó, soltar las cosas a las cuales nos aferramos intensamente, creyendo que tenerlas es lo que nos va a salva de evitar la caída".
 
"Aprender es, sobre todo, aprender a soltar".
 
"No hay pérdida que no implique una ganancia, un crecimiento personal, porque lo que sigue, después de haber llorado cada pérdida, después de haber elaborado el duelo de cada ausencia, después de habernos animado a soltar, es el encuentro con uno mismo, enriquecido por aquello que hoy ya no tengo pero pasó por mí. Y también por la experiencia vivida en el proceso".
 
"Es importante no transformar el dolor en sufrimiento".
 
El dolor es el paso por un lugar no deseado, el sufrimiento es formar una carpa y quedarse a vivir en ese lugar indeseable.

"El duelo..., el duelo es el pasaporte que nos saca del sufrimiento y que permite que el dolor pase".
 
"Hay que vaciarse para poder llenarse, una taza sólo sirve cuando está vacía, no sirve una taza llena. No hay nada que se pueda agregar en ella".

"Una de las tazas que más nos cuesta vaciar es la imagen que tenemos del mundo, porque queremos atenernos a que el mundo siga siendo como nosotros lo vimos, porque no queremos aceptar que el mundo cambia. No queremos aceptar que el mundo no es como yo quiero que sea".
"Si me animo a soltar el contenido de la taza de un sueño, quizás pueda encontrarme en la mejor ruta para descubrir la verdad".


"Este es el coraje, ésta es la fuerza de la madurez: saber que puedo afrontar lo que me pase, que inclusive puedo afrontar la idea de que alguna vez, alguna vez, yo mismo no voy a estar".
Lo que más nos duele cuando algún ser querido se muere, que es aquello que no le dijimos, aquello que no le acercamos, es aquello que no nos dijo.
Son esas cosas pendientes las que nos duele con la muerte de los seres queridos.
Bueno sería empezar a darnos cuenta que éste es el momento.
Quizá mañana no estés, quizás mañana yo no esté,..."
 
"Hoy es el día de llamarte para decirte lo que siento"

 
"Toda la vida, en su conjunto, duele.
Duele el pasado, duele el presente y, especialmente, duele el futuro.
Y la única manera es transitar ese dolor".
 
“El tiempo es el único que puede salvar al amor que sufre una pérdida”

Sobre los apegos emocionales.


Cuando seas capaz de ser feliz cuando alguien a quien amas mucho ya no está aquí como cuando estaba, habrás aprendido qué es el amor.


Annie Besant




¿Qué representa el apego emocional? ¿Por qué se manifiesta? ¿Cómo afecta nuestro comportamiento, conducta? ¿Por qué se manifiesta el apego emocional? Son algunas preguntas que demandan de respuestas a fin de determinar la razón del apego y sus repercusiones en nuestras emociones, sentimientos, crecimiento.

Durante nuestro tránsito por esta dimensión, nuestra energía interactúa con la energía de otros, energía que debemos saber administrar, no desperdiciarla, todo lo contrario alimentarla con acciones consientes en todo aquello en que actuamos, no darle posibilidad a que el apego se manifieste, nos haga dependiente, amenace nuestra libertad, le de paso al sufrimiento y deteriore las verdaderas emociones que nos permitan ser auténticos en nuestro real comportamiento.

Se ha dicho que esa interacción compartida implica un apego emocional y afectivo, neutral o negativo con diversos grados de intensidad, la adivinación de la situación de nuestras relaciones personales tiene como gran ayuda presentir la naturaleza e intensidad de la energía presente en el apego compartido, En la visualización adivinatoria de esa energía aparece la que se refleja por su parte y la de las otras personas vinculadas a su persona.

El apego es un tema muy importante en todo crecimiento personal por los efectos que origina, sus impedimentos, dependencia, de ahí que consideramos muy importante el conocimiento primordial de que sólo nosotros podemos hacernos felices y todos los momentos presentes lo son porque tú estás en ellos. Y hoy, en el eterno presente, en el aquí y el ahora, tú serás feliz aunque hoy te acompañe esto o lo otro. Y podrás ir pasando de un momento a otro en la vida disfrutándolos plenamente, sin llevar cargas emocionales del pasado. Y como los lirios del campo y los pájaros del cielo estarás libre de preocupaciones vanas viviendo siempre el Eterno presente.

Se nos pregunta, ¿De dónde llegó su apego? Brotó de una mentira que llega desde tu cultura, tu sociedad, o desde tu mismo, o sea de tu programación. Simplemente observa: miles de personas viven sin eso que supone dueño de su felicidad; y si revisas tu pasado encontrarás algo que en un momento dado supuso insustituible, y que el tiempo demostró que no era así. Hoy ya ni lo recuerda. ¡Mira que pequeñas eran! El cambio se produce únicamente cuando se une el conocimiento a la compresión; pues son las columnas de la Sabiduría

Hoy más que nunca que estamos dentro del escenario en donde el materialismo se manifiesta con muchas amenazas en contra del crecimiento espiritual, anclando a muchos en sus cárceles, aprisionándolo, destruyéndolo en todo aquello que le permita alimentar su espíritu, que lo conlleve a sentirse libre de los apegos, es necesario sorprendernos que inatentos hemos estado en relación al apego.

El apego es un estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona determinada, originado por la creencia de que sin esa cosa o persona, no es posible ser feliz. Por tanto, no nos debe sorprender que tu mente diga: No puedo ser feliz si no tengo tal o cual cosa, o si tal persona no está conmigo. No puedes ser feliz si tal persona no le ama. No puedes ser feliz si no tienes un trabajo seguro. No puedes ser feliz si no le das seguridad a tu futuro. No puedes ser feliz si estás solo. No puedes ser feliz si no tienes un cuerpo a la moda. No puedes ser feliz si los otros actúan así. Y más cuando tu mente señala que ‘No puedes ser feliz si, su mente está programada para demostrarte constantemente (si no es por una cosa por otra) que no puedes ser feliz’ ¡Todo esto es falso No hay un solo momento en tu vida en que no tengas cuanto necesitas para... Encontrarte bien contigo mismo. Todas las cosas a las que te apegas y sin las que estas convencido que no puedes ser feliz, son simplemente tus motivos de angustias. Lo que te hace feliz no es la situación que te rodea, sino los pensamientos que hay en tu mente.

De aquí entonces, que el apego es un estado emocional que tiene dos puntas, una positiva y otra negativa. La positiva es un estado de placer y la emoción que sientes cuando logras aquello a que estás apegado. La negativa es la sensación de amenaza y la tensión que lo acompañan, lo que te hace vulnerable al desorden emocional y amenaza constantemente con hacer daño a tu paz interior.

Es importante transitar por esta dimensión y no dejarse atrapar por el apego, saber aprovechar las manifestaciones que nos producen alegría y nos permiten compartir, pero sin esclavizarnos, debemos recordar siempre que somos libres, que tarde o temprano nos toca partir y por tanto al hacerlo lo haremos sabiendo que no nos hemos apegado a nada.