lunes, 24 de octubre de 2011

OSHO meditacion II. EL ROBLE Y EL BANBU- VOZ: MARILÓ LÓPEZ GARRIDO


                          
 Hola amigos aqui os dejo otro video publicado por Marilo Lopez Garrido. Periodista, terapeuta espiritual, compositora, escritora y fotógrafa española. Es una de las pioneras en el mundo hispano hablante y a través de la radio, de la divulgación de temas relacionados con la autoayuda, el crecimiento personal, la espiritualidad, salud natural, medicina alternativa así como temas de interés social como ecología, derechos humanos, la pobreza o denuncia de las situaciones que corren los más desfavorecidos. Yo la escuchaba a finales de los 90 cuando de repente desaparecio el programa con este mismo nombre.Hace unos dias, me enteré que estaba haciendo de nuevo el programa para Argentina. aqui os dejo esta pagina http://www.continental.com.ar/archi3.asp?ini=23%3A25%3A00&fin=23%3A59%3A59&fec=10%2F22%2F2011+14%3A17%3A23&tit=La+voz+de+la+noche%22                                                                                   



                          

          

domingo, 23 de octubre de 2011

OSHO meditacion I. ¿HAS ABRAZADO ALGUNA VEZ UN ÁRBOL? VOZ: MARILÓ LÓPEZ GARRIDO

APRENDER A MANEJAR LOS CELOS - II parte - (Basado en las Investigaciones de Ayala Malach Pines) Hoy expondre los capitulos 3, 4 y 5






La predisposición a los celos


Aunque se presentan de maneras diferentes y se experimentan con diversos grados de intensidad, los celos siempre son el resultado de una interacción entre una cierta predisposición y un acontecimiento preciso que actúa como desencadenante.

La predisposición a los celos depende de la cultura en la que vivimos: así como algunas culturas alientan los celos, otras los desalientan. Depende de nuestro contexto familiar: es probable que un hombre cuya madre le fue infiel a su padre o cuyos padres tenían violentas explosiones de celos tenga una predisposición mucho mayor a los celos que un hombre cuyos padres se sentían seguros de su mutuo amor. Depende de nuestra constelación familiar: es probable que una mujer que creció a la sombra de una hermana más bonita o más brillante tenga una mayor predisposición a los celos que una mujer que fue la niña favorita de la familia. También depende de nuestras experiencias en las relaciones íntimas: es probable que una persona que fue traicionada por un compañero en quien confiaba desarrolle después una mayor predisposición a los celos.

Cierta predisposición a los celos podría no expresarse nunca si no ocurre un acontecimiento que la desencadene. Para una persona con una predisposición inusualmente alta a los celos, ese acontecimiento puede ser tan nimio como la mirada que su compañero le dispensa a una persona desconocida y atractiva que se le cruza en el camino. Sin embargo, para la mayoría de la gente, lo que opera como desencadenante de los celos es algún acontecimiento mucho más serio, como el descubrimiento de que el compañero está involucrado en un amorío ilícito. Para una persona con una predisposición inusualmente baja a los celos casi ningún acontecimiento, salvo la ruptura de la relación, es capaz de activar la respuesta celosa.

Como he comentado en el prefacio, a lo largo de esta guía presentaré cinco enfoques de los celos sentimentales. Cada uno pone de relieve un aspecto diferente de la predisposición a los celos.

El enfoque psico-dinámico se centra en una pregunta: ¿por qué algunas personas tienen una predisposición inusualmente alta, o baja, a los celos? Su hipótesis es que la respuesta se encuentra en las experiencias infantiles de esas personas.

En el enfoque sistémico la pregunta es: ¿qué sucede en ciertas relaciones que hace aumentar o disminuir la predisposición a los celos en la pareja? Su hipótesis es que la res puesta se encuentra en los patrones recurrentes en las interacciones de esas parejas.

La pregunta del enfoque conductista es: ¿qué es lo que hace aumentar la predisposición individual a comportarse celosamente? Su hipótesis es que la respuesta está en las conductas aprendidas.

En el enfoque psicosocial la pregunta que se plantea es: ¿qué efectos tiene la cultura sobre la predisposición de las personas a los celos? La hipótesis es que la respuesta está en las normas culturales, que son las que definen qué perciben las personas como amenazante y cuáles son las respuestas que consideran apropiadas.

En el enfoque socio-biológico se plantea la siguiente pregunta: ¿cómo han moldeado las fuerzas evolutivas de la selección natural la predisposición innata a los celos de los hombres y las mujeres? Y supone que la respuesta está en las diferencias universales entre los sexos que existen en la mayoría de las sociedades humanas y en el mundo animal.

                                                 Celos y envidia                                                      








Al definir los celos es importante distinguirlos de la envidia. A pesar de que en el uso cotidiano la confusión entre ambos es frecuente, los celos y la envidia son psicológicamente muy diferentes. Por lo general, la envidia involucra a dos personas. La persona envidiosa quiere algo que le pertenece a la otra persona, y no quiere que esa otra persona lo tenga. El objeto de la envidia puede ser el compañero de la otra persona, una buena relación, un rasgo deseable como la belleza o la inteligencia, una posesión, el éxito o la popularidad. Los celos, en cambio, involucran por lo general a tres personas. La persona afectada por los celos está respondiendo a lo que percibe como una amenaza que un tercero representa para una relación que ella considera valiosa. Esto es válido aun en el caso de que el tercero exista sólo en la imaginación de la persona celosa.
La envidia y los celos están en sintonía con dos de las condiciones más básicas de la existencia humana. La envidia está conectada con el no tener. Los celos están conectados con el tener.
La gente tiende a confundir la envidia con los celos, pero no a la inversa. ¿Le diría usted a su marido que al verlo con su antigua novia siente envidia o que se pone celosa?
¿Diría que está celosa de una amiga que acaba de heredar una fortuna, o que la envidia? Si usted es como la mayoría las personas se describiría en ambos casos como celosa, aun que lo que realmente siente en el segundo caso es envidia.
Si esta transposición ocurre con frecuencia, es porque la envidia tiende a estar cargada de una connotación más negativa: resulta menos mitigada por el amor que los celos. En tanto que los celos son una respuesta a una amenaza que se cierne sobre una relación Considerada valiosa, la envidia es una expresión de hostilidad hacia alguien a quien se percibe como superior y un deseo que apunta no sólo a la posesión de esa ventaja sino a la destrucción de ese superior.
Las diferentes actitudes hacia los celos y la envidia se han estudiado en muchos países. Una investigación que compara las reacciones a los celos y a la envidia en siete países (Hungría, Irlanda, México, Holanda, la Unión Soviética, Yugoslavia y Estados Unidos) muestra reacciones semejantes a los celos y a la envidia en todos ellos.
Silos celos y la envidia son tan diferentes, ¿por qué la gente los confunde con tanta frecuencia? Parte de la razón reside en el hecho de que la respuesta Celosa incluye, en muchos casos, un componente de envidia. Por ejemplo, es probable que un hombre que está celoso porque su esposa está teniendo un amorío con su mejor amigo, sienta envidia del éxito que su amigo tiene con su esposa.
Por otra parte, los celos y la envidia se originan en etapas diferentes de nuestro desarrollo psíquico. Como veremos más adelante, al analizar las raíces inconscientes de los celos, éstos se originan primordialmente en las experiencias emocionales que los niños tienen durante la etapa edípica, alrededor de los tres años de edad. La envidia, por su parte, se origina mucho antes, durante las primeras semanas de vida del niño.
Según Freud, durante la etapa edípica los niños experimentan los primeros indicios de sexualidad Sus impulsos sexuales se dirigen hacia la persona más cercana del sexo opuesto En el caso de un niño, la madre. En el caso de una niña, el padre. El niño quiere que la madre sea para él. Desgraciadamente, tiene un competidor muy fuerte: el padre. El competidor es más grande y más fuerte y tiene además otras ventajas de modo que el niño "pierde" la competencia. (A través de un proceso similar, la niña "pierde" al padre a manos de la madre.) Cuando el niño se vuelve adulto, cada vez que por obra de un tercero se cierne una amenaza sobre una relación sentimental valorada, la antigua y dolorosa herida vuelve a abrirse y se experimenta como celos.
La envidia, según la analista de niños Melanie Klein, se desarrolla durante el período que va desde el nacimiento hasta el primer año de vida y es una respuesta a la dependencia e indefensión totales del niño respecto de la madre. "Des de el comienzo de su vida el niño acude a la madre para satisfacer todas sus necesidades", escribió Melanie Klein. El pecho materno, hacia el cual están dirigidos los deseos del niño, es sentido instintivamente no sólo como una fuente de nutrición sino como la fuente de la vida misma.
No obstante, en la primera relación del bebé con la madre se introduce inevitablemente un elemento de frustración, porque "aun en el caso de que se sienta satisfactoriamente alimentado, ello de ninguna manera reemplaza la unidad prenatal con la madre". La frustración e indefensión que el niño hambriento experimenta son las raíces de la envidia. El bebé "envidia" a su madre por el poder que ella tiene de alimentarlo o privarlo del alimento. En su frustración, quiere devorar la fuente de su alimento y del poder de ella: el pecho.
Aun en el caso de que no aceptemos la idea de Melanie Klein de que el bebé "envidia" el poder que su madre tiene de alimentarlo, podemos sí aceptar la idea de que ese primer vínculo con la madre contiene los elementos fundamentales de la futura relación del bebé con el mundo. Si el vínculo es amoroso y satisfactorio, el bebé desarrollará un sentido básico de seguridad y confianza hacia la gente. Si el vínculo no es ni amoroso ni satisfactorio, se desarrollarán una inseguridad y una envidia pro fundamente arraigadas y el bebé se convertirá con el tiempo en un adulto envidioso. Cada vez que la envidia se desencadena en un adulto de esas características, las heridas de la primera infancia se reabren con todo su poder destructivo.
Melanie Klein piensa que los celos se basan en la envidia, pero que de todos modos son muy diferentes de ella. La distinción que ella establece entre ambos es similar a la que planteamos aquí: "La envidia es el sentimiento de enfado porque otra persona posee y disfruta algo deseable, y el impulso envidioso apunta a despojarla de ese algo o echarlo a perder". Los celos, por su parte, conciernen a la relación de la persona con por lo menos otras dos personas, "y se relacionan principalmente con un amor que el individuo siente que le corresponde y le ha sido arrebatado, o bien está a punto de serle arrebatado".
La envidia, según la describe Melanie Klein, es una emoción anterior, más primitiva y más destructiva que los celos. Es diferente del deseo que impulsa a los celos, en el que se trata de proteger la relación o de recuperar al ser ama do. Cuando en una situación de celos hay un componente de envidia éste se manifiesta como impulso de destruir a la persona que goza de la ventaja envidiada, sea ésta el rival o el amado, que tiene el poder de hacernos felices y prefiere no ejercerlo.



                                     
Celos normales y celos anormales

Después de definir los celos sentimentales y diferenciarlos de la envidia es preciso que hagamos otra distinción no menos importante entre celos normales y anormales. El análisis de los celos anormales nos llevará a considerar algunas de las formas más extremas que pueden adoptar los celos y a algunas de sus consecuencias más dramáticas.

Los celos han producido dolor, dramas y tragedias a lo largo de la historia. Una amplia gama de acontecimientos hostiles, amargos y dolorosos han sido atribuidos a los celos: asesinato, agresión, odio, disminución de la autoestima, depresión, suicidio e intentos de suicidio, esposas golpeadas, destrucción de relaciones amorosas, problemas conyugales y divorcios. Una investigación de alcance nacional hecha en Estados Unidos por consejeros matrimoniales indica que los celos son un problema que se presenta en una tercera parte de todas las parejas que acuden a solicitar una terapia conyugal.

La mayoría de las personas describe los celos como una experiencia "loca" y extremadamente dolorosa. Una mujer que participó en mis talleres dedicados a los celos afirmó que éstos representaban la experiencia más dolorosa que le había tocado vivir:

"Lo intenté todo para tratar de controlarlos de alguna manera, pero nada, nada funciona. Ahora, lo único que me queda es la lobotomía. Y créame que la idea me tienta. No creo que pueda seguir viviendo con todo ese dolor a cuestas."

No es raro que aun aquellas personas que experimentan los celos en forma extrema y a pesar de ello tienen suficiente control de sí mismas como para no incurrir en actos de verdadera violencia fantaseen con ese recurso. Una mujer que vio a su ex marido con su nueva esposa, que además había sido su mejor amiga, recuerda:


"Un día, mientras estacionaba mi auto, los vi en su nuevo coche deportivo que estaba estacionado exactamente delante de mí. Era un auto que él nunca me había dejado manejar y ahora ella lo estaba usando. La rabia me encegueció. Me quedé sentada ahí, tratando de controlarme. Imaginé que ponía mi auto en marcha, apretaba a fon do el acelerador e iba directo a chocarlos con la mayor velocidad y potencia posibles. Podía sentir el impacto del choque en mi cuerpo y oír el estruendo del metal y los vidrios haciéndose añicos... No sé qué fuerza me ayudó a controlar el impulso de destruir todo."

Casi todos nos hemos enfrentado a los celos en algún momento de nuestras vidas, aun cuando no los consideremos un problema. Cualquiera que haya experimentado celos intensamente es consciente del poder y la potencial destructividad que éstos entrañan. Esto ayuda a explicar nuestra fascinación con las historias que cuentan las barbaridades que algunas personas se ven impulsadas a hacer por obra de los celos. Una de esas historias se refiere a una mujer de edad mediana cuyo esposo la abandonó por una mujer más joven. Con la ayuda de un amigo, la esposa ofendida secuestró a su rival a punta de pistola, le afeitó la cabeza, la desnudó, la cubrió de brea y plumas, y la liberó en el basural de la ciudad. Leí la historia en el periódico y con posterioridad se la oí repetir una y otra vez, con gran regocijo, a mujeres que se identificaban con la venganza de la esposa abandonada.

Lo cierto es que tendemos a mostrarnos más comprensivos con la gente que comete crímenes "con la sangre caliente" motivada por los celos que con la gente que comete crímenes a sangre fría motivada por la codicia. Podemos sentir una cierta identificación con el amante traicionado que "con sumó su venganza" y se atrevió a hacer algo que la mayoría veríamos como una venganza merecida contra nuestro compañero infiel o contra el intruso que nos robó el corazón de nuestro compañero.

En ciertos países hasta la ley trata los "crímenes pasionales" con relativa lenidad. En un caso famoso que ocurrió hace algunos años en Italia, un hombre que sospechaba que su esposa le estaba siendo infiel compró un revólver y se fue en su coche desde Roma, donde vivía, a Milán, donde tenía motivos para sospechar que su esposa estaba con su amante. Llegó a Milán, descubrió a su esposa y a su amante en la cama, los mató a tiros, y en el juicio fue declarado inocente sobre la base de que habría cometido el crimen en estado de emoción violenta.

¿Son los celos una forma de locura? Volviendo a los ejemplos presentados al comienzo de esta sección, podemos preguntarnos: ¿está sano un hombre que se agazapa entre los arbustos en medio de una noche lluviosa para espiar a una mujer? ¿Qué diríamos de una mujer que le da un puntapié a un hombre en la entrepierna, o de la que cubre a otra mujer con brea y plumas? ¿Qué diríamos de un hombre que mata a dos personas en un ataque de celos?

Tal como lo ponen en evidencia estos ejemplos, los celos merodean la zona gris que se extiende entre la salud mental y la locura. Algunas reacciones a los celos son tan naturales que una persona que no las demuestra parece en cierta forma "no normal". Pensemos, por ejemplo, en un hombre cuya esposa acaba de informarle que se ha enamorado de otro hombre y responde: "Qué maravilloso para ti, querida".

Otras reacciones parecen tan excesivas que no es necesario ser un experto para saber que son patológicas. Un ejemplo clásico es el del hombre que sospecha de su amante y fiel esposa y la espía permanentemente, escucha sus conversaciones telefónicas, busca manchas en su ropa interior, verifica los kilómetros recorridos por su coche para detectar viajes clandestinos, le hace visitas sorpresivas y, a pesar de su probada fidelidad, sigue sospechando de ella y sufre tremendos celos.

Si bien las respuestas de estos dos esposos parecen completamente diferentes la una de la otra, hay una semejanza importante entre ambas. Las dos son inadecuadas. En el primer caso, el esposo no responde a una amenaza real que se cierne sobre su matrimonio: su esposa podría dejarlo por el otro hombre. En el segundo, el esposo está respondiendo con celos cuando en realidad no hay una verdadera amenaza. Los psicólogos clínicos consideran que en ambos casos se trata de conductas anormales que indican ciertos desórdenes de la personalidad." Más adelante analizaré las raíces de este tipo de reacciones tan extremas de celos.

Para una gran mayoría de las personas, aun cuando produzcan un dolor y una aflicción tremendos, los celos constituyen una experiencia íntima que no llega a derivar en una acción violenta. La mujer a la que me referí antes cuyo esposo, de quien está separada, comenzó a salir con la mejor amiga de ella poco después de la separación, dijo:

"Durante el día fantaseo con ir al apartamento de ella con un mazo y romper cosas: muebles, discos, ventanas. Puedo oír claramente el ruido de los vidrios al romperse... En cierta forma es tas fantasías tienen para mí un efecto sedante, aunque sé que nunca las realizaré."

¿Podemos considerarla una reacción apropiada? ¿Qué diríamos si la otra mujer no fuese su mejor amiga? ¿O si ella supiese de que su esposo la había dejado a causa de esa "mejor amiga"? ¿Y qué diríamos si, en lugar de imaginar la destrucción a mazazos, la perpetrase realmente?

Cuanto más una reacción parece derivar (en palabras de Freud) "de la situación real" y más proporcionada parece "a las circunstancias reales", más "normal" es. Freud y los terapeutas que adhieren en la actualidad al enfoque psico-dinámico diferencian los celos "normales" de los "delirantes". Los celos normales tienen como base una amenaza real a la relación. Los celos delirantes, por su parte, persisten a pesar de la ausencia de cualquier amenaza real o incluso probable. El marido que sospecha de su esposa y la espía a pesar de que ella le es fiel y leal es un buen ejemplo de celos delirantes.

¿Por qué alguien "elegiría" sufrir los indecibles padecimientos de los celos si no hubiera fundamentos para ello en la realidad? Una explicación, a la que me referiré más adelante, es que a través de los celos la persona está tratando de enfrentar un trauma infantil de traición no resuelto. Luego me referiré a otra explicación que se centra en las interacciones de la pareja que ayudan a mantener vigente un problema de celos de ese tipo. Posteriormente me referiré a una tercera explicación que ve las raíces del problema de los celos en conductas que fueron aprendidas en algún momento de los comienzos de la vida, y que persisten a pesar de que ya no son adecuadas.

A a distinción entre amenaza real e imaginaria, se suele agregar otra entre la reacción adecuada ("normal") y la in adecuada ("anormal") a la amenaza que provoca los celos. En una sección posterior me ocupo de la forma en que se experimentan y se expresan los celos sentimentales en diferentes culturas, veremos que lo "normal" es simplemente lo que en una cultura determinada es aceptado como la reacción adecuada. Más allá de cuán anormal pueda parecerle a uno una determinada reacción a los celos, existe la posibilidad de que ella sea considerada normal en alguna otra parte, o lo haya sido.

Otra distinción que se hace entre los celos normales y los anormales tiene que ver con el efecto que ambos tienen sobre las relaciones. Mientras que los celos normales son una reacción defensiva que puede salvar un matrimonio, los ce los anormales son una obsesión destructiva que daña a las personas y las relaciones entre ellas.

En lugar de poner el acento en la connotación negativa y enjuiciadora que se deriva del uso corriente de la palabra anormal (es decir, patológico, mórbido, loco, enfermo), es más provechoso pensar lo normal como un término estadístico que describe lo que es típico o promedio. Las personas experimentan reacciones de celos tan variadas como lo son las diferentes características físicas y emocionales que poseen. Una vasta mayoría cae en el rango intermedio y son definidas como normales. Una pequeña minoría cae en la parte más baja de la escala y son definidas como de respuestas anormalmente bajas. Una minoría similar a esta última cae en la parte más alta de la escala y son definidas como de res puestas anormalmente altas.

Pensemos en un rasgo como la altura, por ejemplo. La mayoría de las personas son de altura "normal", un pequeño porcentaje son "anormalmente" bajas y una minoría similar son "anormalmente" altas. Lo anormal en este caso no significa loco o enfermo, sino simplemente los extremos más alto y más bajo de la escala.

Lo mismo que se puede decir de la altura, el peso, fuerza o la belleza, se puede decir de los celos. La mayoría de las personas están en la zona intermedia (es decir "normal") de la escala de los celos. Los pocos que están en extremo superior de la escala, aquellos que ven una amenaza aun cuando no exista ninguna, son "anormalmente" celosos; los pocos que están en el extremo inferior de la escala, aquellos que no ven una amenaza aunque ésta sea evidente, son "anormalmente" no celosos.

Esta afirmación es más que una distinción semántica. Demasiado a menudo las personas afectadas por los celos están tan conmovidas por la intensidad de sus emociones por las cosas que se sorprenden haciendo o deseando hacer -como espiar a una ex amante o soñar despierto que se destruye una casa a mazazos- que llegan a la conclusión: "¡Debo estar loco!". Esta conclusión no es muy útil y muy probable mente sea además incorrecta. La mayoría de las personas "normales" sienten celos intensos cuando una amenaza se cierne sobre una relación que valoran.

Esto no significa que no haya casos de celos anormales, sino que son muy pocos. Si oímos hablar tanto de ellos es precisamente porque están realmente fuera de la zona de lo "normal" y, por lo tanto, resultan particular mente fascinantes.

La mayoría de los casos de celos anormales comparten uno de los siguientes rasgos, o ambos: (a) no están relaciona dos con una amenaza real a una relación valorada sino con algún disparador interno del individuo celoso; y (b) la reacción de celos resulta dramáticamente exagerada o violenta.

Dicho esto, me gustaría señalar también que algunos científicos sociales, cuyos puntos de vista presentaré más adelante, rechazan de plano la noción de celos anormales aplicada al individuo. Creen que lo que es normal o anormal está determinado por la cultura, y que el individuo poco tiene que hacer a ese respecto.

Si le preocupa saber si usted o su compañero son "anormalmente celosos", el cuestionario sobre los celos que aparece posteriormente pueden resultarle particularmente útiles. En este último se plantean una serie de preguntas destinadas a ayudarle a diagnosticar sus propios celos (o los de su compañero). Por lo demás, responder al cuestionario sobre los celos puede ser interesante aun cuan do usted no tenga un problema de celos.

Titulé esta primera sección "¿El monstruo de ojos verdes o la sombra del amor?" Ahora que hemos visto algunas de las formas extremas que los celos adoptan como, en palabras de Shakespeare, "el monstruo de ojos verdes", podemos pasar a analizar los celos como la sombra del amor.

sábado, 22 de octubre de 2011

APRENDER A MANEJAR LOS CELOS - I parte - (Basado en las Investigaciones de Ayala Malach Pines) Hoy expondre los capitulos 1, 7 y 27


  Capi... 1

Los celos, ¿dónde está el límite? introducción 

¿El monstruo de ojos verdes o la sombra del amor?
¡Oh, cuídese, mi señor de los celos! Son el monstruo de ojos verdes, que se burla de la carne de la que se alimenta.
SHAKESPEARE, OTELO
Aquel que no está celoso no está enamorado.
SAN AGUSTÍN
Los celos son el dragón del paraíso: el infierno del cielo: y la más amarga de las emociones porque está asociada con la más dulce.
A. R. ORAGE, ON LOVE
"Me encontré agazapado en los arbustos siguiendo con la vista cada uno de los movimientos que se traslucían a través de las cortinas de la ventana de su habitación iluminada. Sabía que su novio estaba allí y esa certeza me provocaba un dolor insoportable. Era una fría noche de invierno, y de vez en cuando lloviznaba. Me dije a mí mismo: 'Sé que soy un adulto sano, responsable y controlado. ¿Qué es lo que me está pasando? ¿Me he vuelto totalmente loco?'. Y sin embargo seguí agazapado en esos arbustos durante horas. No me fui de allí hasta que las luces de la habitación se apagaron. Algo más fuerte que yo me mantuvo hipnotizado, con la vista fija en la luz y en ella. Nunca en mi vida me sentí tan cerca de la locura."
"Aunque sabía que nuestra relación estaba terminada todavía experimentaba sentimientos muy fuertes por él. Un día lo vi en la tienda a la que solíamos ir a hacer las compras cuando vivíamos juntos. Estaba con una rubia platinada tipo Los Ángeles, de ésas que se pasan horas eligiendo su atuendo. Estaba maquillada a la perfección y cada pelo de su cabeza estaba donde debía estar. Yo sabía que mi aspecto era el de una vagabunda, tenía la nariz congestionada por un resfrío, y el pelo grasoso y sin lavar. Creo que simplemente enloquecí. Fui hasta él, le di un rodillazo en las pelotas, le rompí el sombrero que tenía en la mano y salí corriendo. Me metí en su auto -que por alguna razón había quedado abierto- y comencé a llorar sin poder contenerme. Nunca había llorado de esa manera en mi vida. Pensé que estaba perdiendo la cabeza."
El hombre del primer párrafo y la mujer del segundo describen experiencias intensas que tienen varias cosas en común. Son experiencias extremas y no habituales, entrañan una pérdida de control y desembocan en la sensación de estar volviéndose loco. Estos son, justamente, tres rasgos característicos de los celos.
¿Qué son los celos sentimentales?
La palabra celos deriva del término griego zelos, que significa emulación, celo y celos, y denota intensidad en los sentimientos.
Esta guía no está dedicado a los celos en general, sino a los celos sentimentales: los que aparecen en el contexto de una relación sentimental.
La expresión "celos sentimentales" significa cosas diferentes para las diferentes personas. Evoca una variedad de imágenes, explicaciones y definiciones. Veamos algunos ejemplos. "Son una emoción difícil de controlar que es producto del temor a perder una persona importante a manos de alguna otra persona."
"Es lo que se siente cuando uno teme estar perdiendo una relación importante."
"Es el sentimiento de estar siendo traicionado por alguien en quien uno confía."
"Es cuando algún otro mira a una persona que yo amo de la manera que yo la miro."
"Es cuando uno está inseguro de su relación o de sí mismo, y siente que no es lo bastante hombre."
"Cuando amas a alguien pero el amor que sentían por ti ha desaparecido."


A LOS CELOS ¡Oh niebla del estado más sereno,
Furia infernal, serpiente mal nacida!
¡Oh ponzoñosa víbora escondida
De verde prado en oloroso seno!

¡Oh entre el néctar de Amor mortal veneno,
Que en vaso de cristal quitas la vida!
¡Oh espada sobre mí de un pelo asida,
De la amorosa espuela duro freno!

¡Oh celo, del favor verdugo eterno!,
Vuélvete al lugar triste donde estabas,
O al reino (si allá cabes) del espanto;

Mas no cabrás allá, que pues ha tanto
Que comes de ti mesmo y no te acabas,
Mayor debes de ser que el mismo infierno.

Luis de Góngora y Argote, 1582

                                                                    Capi..7

¿Es usted una persona celosa?Vosotros tiranos, tiranos celos. Vosotros, tira/los del espíritu.
JOHN DRYDEN. THE SONG OF JEALOUSY

¿Es usted una persona celosa? Cuando hice esta pregunta a 728 personas en tres investigaciones diferentes, poco más de la mitad (54 por ciento) respondieron: "Sí, soy una persona celosa". Casi la mitad (46 por ciento) respondió: "No, no soy una persona celosa".'
Casi todas las personas que se describieron a sí mismas como no celosas han experimentado celos en algún momento de sus vidas. Más aún, sus experiencias fueron bastante similares a las de las personas que se describieron como celosas. Pero como veremos la diferencia de autopercepción entre las personas que se definen a sí mismas como "celosas" y las que se definen como "no celosas" tiene consecuencias de vasto alcance para el modo de hacer frente a los celos.

La experiencia de los celos
Trate de recordar el acontecimiento que lo hizo sentir más celoso. Tal vez le resulte difícil, pero recuerde el acontecimiento tan vívidamente como le sea posible y con la mayor cantidad de detalles. ¿Qué incidentes que estuvieran relacionados lo precedieron? ¿Cómo era la relación antes de que ocurriera? ¿Dónde y cuando se produjo? ¿Cuál fue el desencadenante? ¿Quién era la persona que se interpuso entre ustedes? Cuando sucedió, ¿cómo estaba su compañero? ¿Cómo se sentía usted? ¿Qué pensaba? Idealmente, debería recordar los detalles suficientes para poder reproducir el acontecimiento sobre un escenario o como si lo estuviera viendo en una pantalla.
Una vez que el acontecimiento esté claro en su memoria, trate de recordar con cuánta intensidad experimentó cada uno de los componentes -físicos, emocionales y cognitivos (relacionados con el pensamiento)- de los celos que se presentaron a continuación. ¿Experimentó cada uno de esos componentes muy intensamente, moderadamente o no lo experimentó en absoluto?
Si usted es semejante a las 728 personas que respondieron el cuestionario probablemente experimentó muchos de estos componentes de los celos en una cierta medida, y experimentó los que están en la parte superior de cada lista más intensamente que los que están al pie. Si experimentó todos los ítems de la lista muy intensamente, o no experimentó ninguno en absoluto, pertenece usted a la pequeña minoría de los que son "anormalmente celosos" o bien a la de los "anormalmente no celosos". Anormal, como señalé en el capítulo uno, no significa patológico, sino fuera del rango intermedio en el que caen la mayoría de las respuestas. Qué hacer al respecto es algo que depende de usted. Si la intensidad de sus celos es tal que a usted le resulta difícil manejar los, y si las técnicas recomendadas en este libro no son suficientes, tal vez le convenga pedir ayuda profesional.
Es importante señalar que la experiencia de los celos a la que se refirieron tanto las personas que se describieron a sí mismas como "celosas" como las que se consideraron "no celosas" fue similar; la única diferencia estuvo en la intensidad. Aquellos que se describieron a sí mismos como "una persona celosa" dijeron que experimentaron "intensamente" sentimientos de dolor, pena, inferioridad, agresión y resentimiento, mientras que los que se describieron como "no celosos" aseguraron que las habían experimentado "moderadamente". En todos los otros casos las diferencias entre los dos grupos fueron aun menores. Esto indica que a pesar de su complejidad los celos tienen algunos rasgos universales e identificables.

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                                                             Capi.. 27 



El tratamiento de los “celos anormales”
mediante el enfoque sistémico
Mark sufría de lo que su psicoanalista caracterizó como “celos delirantes”. El diagnóstico se basaba en un conjunto de síntomas: Mark no podía dejar de atormentarse con los amoríos que su esposa podía estar viviendo. Decía que sus celos eran “como un gas venenoso que lo invadía todo”. Cada vez que llegaba a su casa del trabajo controlaba en el coche de su esposa los kilómetros que había recorrido para asegurarse de que no había salido de la ciudad para encontrarse con sus amantes imaginarios. Revisaba su ropa interior para ver si había manchas que denunciaran que había tenido relaciones sexuales con esos “amantes”. Verificaba el contenido de la billetera de su esposa para comprobar si había pruebas de un amorío ilícito que ella hubiera podido dejar allí. Para descubrir si ella hablaba por teléfono con sus “amantes” mientras él no estaba en la casa, ponía un cabello en el tubo. Si el cabello no estaba allí cuando él volvía, aquello sería una clara señal de que había hablado con algún amante. Pero cada vez que volvía y el cabello no estaba donde lo había coloca do lo asaltaba la incertidumbre: no podía saber con certeza si el cabello había desaparecido a causa de un llamado de su esposa o arrastrado por el viento.
Lo más significativo en el diagnóstico de los celos delirantes, sin embargo, era que los celos de Mark no tenían fundamento. Su esposa siempre le había sido fiel. Como el terapeuta de Mark tenía una orientación psicodinámica, su terapia se centró en la función que los celos cumplían en la dinámica de la vida interior de Mark.
Aunque éste era un caso de celos “anormales”, Mark ya había tenido un problema de celos cuando su esposa lo conoció, se enamoró y decidió casarse con él. ¿Qué fue lo que le atrajo de él en los primeros tiempos de su relación? ¿Pudo haber tenido algo que ver con los celos?
He trabajado en casos similares y he descubierto que los compañeros no celosos realmente disfrutan de los celos al comienzo. La razón, en muchos casos, es que perciben los celos como una señal de amor y compromiso con la relación.
Lamentablemente no sabemos qué fue lo que a la es posa de Mark la atrajo en el comienzo de la relación porque ella nunca participó en la terapia. Como Mark, su esposa y el terapeuta definieron el problema como “los celos patológicos de Mark”, éstos fueron el núcleo de su psicoterapia individual.
Tal vez usted recuerde que en el análisis de los ce los como la sombra del amor, los rasgos y conductas que más nos atraen cuando conocemos a nuestro compañero son a menudo los que después nos provocan la mayor aflicción en la relación. Esta afirmación, como vimos, también es válida para los celos. Si usted tiene como compañero a una persona celosa una de las cuestiones más importantes e interesantes que puede explorar es qué fue lo que le atrajo de su compañero cuando le conoció. La comprensión de la atracción nos ayuda a entender los celos. Ann y Leonard son un ejemplo de esto.
Apuntes tomados de: http://www.inteligencia-emocional.org/index.htm

jueves, 20 de octubre de 2011

Video de Suzanne Powell - Abrazando la dualidad VIII Congreso Ciencia y Espíritu Sevilla

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Suzanne Powell - Abrazando la dualidad VIII Congreso Ciencia y Espíritu Sevilla Suzanne Powell Nativa de Irlanda del Norte, residente en Barcelona, España desde hace 25 años. Aficionada a la psiquiatría filosófica y creadora del Reset Colectivo. Instructora de los cursos de Sanación Zen. Consulta gratuita del Reset en cuerpo, mente, y espíritu. Da conferencias y charlas solidarias sobre temas de salud y la nueva consciencia para el despertar de la humanidad. Su deseo es inspirar a los demás para crear un nuevo paradigma y dar esperanza con una buena dosis de optimismo cargado de amor y humor. "Abrazando la dualidad." - Somos seres duales compartiendo la experiencia en 3D y en multi-dimensiones a la vez, pero la dualidad existe sólo en 3D y 4D. - Ser consciente de que cada uno es co-creador de su propia experiencia en la dualidad y que es muy necesario abrazar cada aspecto de la vida para completar la experiencia. - Abrazar todos los apectos de la dualidad en vez de negar y luchar en contra de nuestros "demonios" quienes realmente son nuestros "maestros" disfrazados. - Comprender el karma asociado a nuestras relaciones en pareja, familia y demás conocidos para reajustar las cuentas ( deudas/créditos), y crear armonía en lo personal y en lo colectivo desde la comprensión sobre el equilibrio para lograr la creación del nuevo paradigma. - Amor, Prosperidad y Salud en la dualidad. - Viva la dualidad! http://www.cienciayespiritu.com http://www.suzannepowell.es http://lacajadepandora.org


  

miércoles, 19 de octubre de 2011

Las constelaciones familiares: ¿Que es? ¿Para que? ¿Como?


¿Qué es una Constelación? Etimológicamente conocemos por constelación un conjunto de estrellas que forman parte de un sistema dinámico y en continua interacción y evolución y que forman una imagen.

Analógicamente los seres humanos formamos parte de constelaciones que parten por ser familiares para ampliarse a otros grupos humanos. Las constelaciones se rigen por leyes naturales, familiares, sociales y espirituales que condicionan su funcionamiento.

El trabajo de constelaciones familiares es un método terapéutico fenomenológico que se aplica a nivel individual o grupal y que busca restablecer " El orden del amor" en los sistemas humanos.

¿En qué se basan las constelaciones?

Se basa en la teoría de sistemas. Y dentro de ella en el reconocimiento de que los grupos humanos se rigen por leyes y patrones innatos, a los cuales se agregan todos aquellos que se van construyendo en la interacción cotidiana dentro de las familias y a sí mismo las familias construyen leyes y principios que rigen la interacción de sus núcleos con las de otras familias, llegando a construir las leyes sociales que permitirán un funcionamiento acorde con las necesidades particulares y grupales.

Este conjunto de leyes naturales, familiares, sociales y espirituales que rigen el funcionamiento de los núcleos humanos es lo que Bert Hellinger llama los órdenes del amor. La trasgresión de los órdenes del amor en las interacciones humanas será el origen de los conflictos y las discordancias internas que pueden llegar a manifestarse como patologías individuales, familiares, grupales o sociales.



Bert Hellinger parte de la idea sistémica de que el individuo es un ente grupal. De esta manera para la existencia de un hijo es indispensable la existencia de unos padres y para la existencia de estos padres, fue indispensable a su vez la existencia de los suyos propios y así podríamos irnos hacia atrás en el tiempo hasta el mismo comienzo de la creación de la vida. Cada persona es el final de una pirámide de muchos seres humanos que han sido indispensables para su existencia. Cada nuevo vínculo enriquecerá los sistemas ya existentes y ampliará la historia y será responsable de acuerdo a su concordancia con las leyes de la vida y de su núcleo social, del gradiente de nutrición y de salud de las generaciones presentes y futuras.



Las constelaciones familiares revelan los enredos familiares inconscientes a los que una persona que consulta se halla sujeta. Esto permite restableciendo los Ordenes del Amor encontrar caminos para liberarse de los enredos y configurar una imagen de solución, que libera fuerzas curativas que raras veces se experimentan en psicoterapia con semejante intensidad.



Este trabajo terapéutico no requiere la presencia de toda la familia. Se trata de una terapia individual que se realiza en un grupo de pacientes y terapeutas interesados.

Una persona que quiera configurar una constelación en relación a una cuestión determinada, primeramente refiere su intención.

A continuación elige entre los presentes representantes para aquellas personas que integran su sistema familiar actual o de origen, incluyendo un representante para sí misma. Luego las posiciona según su imagen interior en un lugar determinado sin hacer comentarios. Este proceso se realiza de una manera centrada y silenciosa.

A continuación la persona que consulta se sienta y observa el proceso.
El terapeuta comienza a preguntar a los representantes por sus sensaciones y sentimientos en sus posiciones concretas.
En este caso lo único importante es la percepción que alguien tiene en el lugar que se le asigna. No se trata de representar un papel ni de reinterpretar una situación.

Esta percepción y el conocimiento profundo de las dinámicas del sistema guían al terapeuta. A través de varios pasos intermedios, como el uso de frases curativas o ritos del lenguaje corporal, el terapeuta forma una imagen de solución en la que todos reciben el lugar correspondiente.

Se eliminan así los desórdenes e implicaciones sistémicas. La necesidad de vinculación y pertenencia, el equilibrio entre dar y tomar y el orden dentro del sistema son los factores claves. A veces la persona interesada se integra en el proceso de solución, a veces sólo se queda observando.

Este trabajo alcanza las profundidades del alma y requiere la cooperación atenta de todo el grupo. Este nuevo ordenamiento permite que vuelva a fluir el amor en el sistema familiar, poniendo en evidencia así el poder del amor y las fuerzas que gobiernan los vínculos en la familia.

Estos talleres están dirigidos a aquellas personas interesadas en trabajar con asuntos problemáticos de su vida, de su familia o pareja. Aquellas personas que padezcan enfermedades graves, que hayan sufrido repetidas experiencias de infortunio o deseen enfrentar los hechos irremediables de su historia familiar.



Ramón Gamero. Terapeuta holístico. (Cita previa 650 91 73 64 - 955 99 72 33)

Infórmate de los talleres que se ofrece en Sanación Energética Emocional.

Pincha aquí para informarte.



http://sanacionemocionalbioenergetica.blogspot.com/2012/03/talleres-informacion-detallada.html



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lunes, 17 de octubre de 2011

Constelaciones familiares y pareja. Una experiencia con HELLINGER.

HOMBRE: quisiera ver mi relación con las mujeres.
HELLINGER: siempre es interesante con las mujeres ¿no? Vamos a comenzar entonces con una mujer. Necesito una mujer como representante (señala a una). Quédate ahí y tú - dirigiéndose a él - te colocas frente a ella.
(Ambos están frente a frente, se miran, él se mueve un poco, ella empieza también a moverse como de lado, como haciendo un semicírculo, como jugando, sus miradas se cruzan, ella sonríe, juega, él está serio y se avanza un poco, ella con las manos detrás sigue moviéndose cada vez que él avanza).
¡No es tan fácil con las mujeres! Necesito otra mujer. Colócate frente a él. Tú eres su madre (las dos mujeres están al lado una de otra mirándole, ahora más la madre, él sigue mirando serio y se avanza hacia su madre que tiene su mano derecha extendida. Se abrazan pero él lo hace como si fuera una niña, su madre le rechaza)
De la manera en la que uno trata a su madre, así trata también a las mujeres.(La madre le coge la cabeza y lo atrae hacia ella como a un hijo, él se pone de rodillas).
A las madres las ganamos a través del respeto, también con humildad. (La madre tiene la cabeza de él entre su pecho y le acaricia, él se levanta y quiere hacer lo mismo que al principio...)
Aún no aprendió nada... (Él se vuelve a arrodillar y se abraza a ella como un hijo). Por supuesto, él es una excepción. Todos los demás hombres tienen más suerte con sus madres, la respetan en serio... Es sorprendente la paciencia que tiene esa madre, ¿no? (ahora la madre mira también a la otra mujer).
Simplemente mírale a los ojos y tú sólo mírala a los ojos, desde abajo hacia arriba y luego dile: “tú eres la grande, yo el pequeño”. Vuelve a mirarla a los ojos y dile: “gracias, ahora tomo tu amor”.
Y ahora te pones de pie y vuelves a mirar a la otra mujer (él se vuelve y avanza hacia ella hasta quedar cerca frente a frente. Se arrodilla ante ella y ella retrocede un poco mirando a la madre. Él cruza sus manos sobre su pecho y baja la cabeza).
Mírala a los ojos y dile: “estoy al servicio” (ella se arrodilla con él, frente a frente, se cogen las manos y se miran, se van acercando). Dile a ella: “lo siento, ahora realmente lo siento”.
Creo que lo tenemos (madre e hijo se abrazan).
Todo lo demás podemos imaginárnoslo. Bueno, esto fue todo. Y sí, el amor es un trabajo difícil.
HOMBRE: me veía muy pequeño con ella.
HELLINGER: quiero decir algo general acerca de la relación de pareja. Es toda una tarea, nos exigen lo último, lo máximo, no hay una relación de pareja cómoda, a través de la relación de pareja crecemos durante toda una vida, no hay final a la vista. Cada día es un nuevo desafío. Y la relación de pareja es un evento contra la muerte. La vida sólo puede continuar si hay relaciones de pareja. El futuro de la vida humana depende de las relaciones de pareja. Por eso los niños no pueden formar una relación de pareja ni aquellos que, siendo adultos, se comportan como niños. ¿Y cómo se comportan los niños? Todo el tiempo esperan conseguir algo y eso para los niños está bien. Esperan que la madre siempre esté si ellos necesitan algo. Y más adelante, muchos no aguantan que la madre dé y ellos tomen. Porque aquél que sólo espera siempre, ¿ve la grandeza de su madre?
Voy a hacer una pequeña meditación con vosotros.
Cerrad los ojos.
¿Cuál es el mayor milagro de la vida humana? No hay milagro mayor que la madre.
En la naturaleza, no hay acontecimiento mayor que el nacimiento de un niño. Y aquello que le precede.
Tampoco hay una entrega más grande al servicio de la vida. No hay nada que vaya más allá de la grandeza de la madre.
Ahora, imaginad las imágenes que tenéis de vuestra madre, ¡qué imágenes ridículas!, sin respeto alguno. Durante muchos años estuvo siempre para nosotros, siempre.
¿Lo hemos tomado?, ¿le hemos dado espacio en nuestra alma a su grandeza y a su amor?, ¿cuánto hemos tomado de nuestra vida entonces?, ¿podemos tomar algo de nuestra vida sin la mirada hacia la madre y sin la mirada hacia aquella fuerza creadora, a cuyo servicio ella se encontraba, al convertirse en nuestra madre junto con nuestro padre?
Y ahora nos imaginamos que la tomamos en toda su grandeza, y todo lo que ella hizo además aún cuando estaba débil, cuando cometió errores y también cuando nos causó dolor. ¿Qué es eso comparado a su grandeza como madre?
Y en ese sentido no hay diferencia entre las madres. En ese sentido, todas ellas son igualmente grandes. Y ahora lo tomamos en nuestro corazón, su grandeza y su amor.
Y cuánto más tomamos de ello, ¿qué ocurre con nosotros?, ¿qué ocurre con nuestra fuerza?, ¿qué ocurre con aquello que podemos hacer, lograr?, ¿de qué manera diferente y cuanto más servimos a la vida?, grande con abundancia que va más allá, que rebosa.
Y así, cuando tomamos a nuestra madre de esa manera en nuestro corazón, nos encontramos con una pareja. ¿Para qué en realidad? Al servicio de la vida. Y todo lo demás que forma parte de una relación de pareja, tiene como meta el servicio a la vida. Y si hemos tomado a nuestra madre, estamos capacitados para ello.
Y esto también vale a la inversa. Aquellos que son madres o padres, son conscientes de su grandeza al servicio de la vida. Y frente a sus hijos, permanecen siempre grandes. ¡Qué fuerza de repente! Al servicio de la vida, hacia los propios hijos. ¿Cómo están?, ¿están más felices?
Dirigiéndose al interesado: tú también estás más feliz.
HOMBRE: sí, sí, muy feliz.
HELLINGER: bueno, suerte.
Entonces aquí se trataba del éxito en la vida y en la profesión...
Una observación que hemos hecho últimamente: cuando alguien sufre fracasos, ¿en qué se basa ese fracaso? Ha perdido la relación con su madre. Entonces, nuestra relación con nuestra madre, ¿cómo es?
Si tenemos una buena relación, tenemos éxito.
Si la relación con la madre tiene algún disturbio, fracasamos. Todo depende de eso, de la relación hacia la madre, nuestra suerte o nuestra desdicha. Y eso vale por supuesto en primer plano para la relación de pareja. Allí donde ambos miembros de una pareja tienen una buena relación con la madre, es inevitable ser feliz y también que sus hijos lo sean.
Entonces, ¡hacia la madre vamos! Y luego hacia la felicidad.