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domingo, 4 de noviembre de 2012

Comprendiendo la TRAICION. Liz Greene

Apollon, Abril 1999
 
Liz Greene tiene el don de escribir acerca de las áreas más complejas y oscuras de la vida con una brillante y cáustica claridad, y una apreciación comprensiva de que siempre hay dos caras de una misma historia. En este artículo, explora uno de los patrones de la conducta humana más espinosos, aquellas relaciones en las que hay tres caras.
Las relaciones triangulares son una dimensión arquetípica de la vida humana. De una forma u otras, nunca escapamos de ellas. De hecho tendemos a manejarlas bastante mal cuando aparecen en nuestras vidas. Esto es comprensible, porque los triángulos normalmente evocan emociones muy dolorosas, sin importar en qué lugar del triángulo nos encontremos. Tendremos que hacer frente a sentimientos como los celos, la humillación y la traición. O tendremos que vivir con la sensación de ser traidores o deshonestos, o de estar haciendo dano a alguien. Podremos sentir todos estos sentimientos a la vez además de tener la convicción de ser un fracaso. Las emociones implicadas en relaciones triangulares son a menudo terriblemente angustiosas y afectan a la autoestima. Porque los triángulos nos enfrentan a emociones muy difíciles, y a menudo nos encontraremos intentando culpar a alguien de la presencia de un triángulo en nuestras vidas. Bien nos culpamos a nosotros mismos o bien culpamos a una de las otras dos personas. Pero los triángulos son en efecto arquetípicos y, si tenemos alguna duda sobre su universalidad, sólo tenemos que leer la literatura de los últimos tres mil anos. Todo lo arquetípico nos regala un mundo de pautas con un sentido y un inteligente desarrollo interno. Hay algo en la experiencia del triángulo que puede convertirse en uno de nuestros más poderosos medios de transformación y crecimiento, a pesar de lo desagradable y doloroso que es. La traición, sin importar si uno es el traidor o el traicionado, nos produce algo que potencialmente puede ser de enorme valor.
Nada acontece en nuestras vidas si no está conectado de alguna forma con nuestro viaje individual. Esto no implica culpa o causalidad, pero sí un profundo significado que puede ser transformador para todo individuo dispuesto a buscar ese significado. Cuando un triángulo acontece en la vida de uno, es por algo. Si elegimos reaccionar únicamente con rabia y amargura, es nuestra elección.
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Pero también podríamos elegir hacer del triángulo un trampolín para una auténtica búsqueda psíquica. Este es particularmente difícil porque la experiencia de humillación revive normalmente todos los mecanismos de defensa de la infancia, y es muy difícil moverse desde esas respuestas primarias a una perspectiva más neutral. Como astrólogos, podemos pensar que bien vale la pena explorar si hay alguna pauta en la carta que pueda predisponernos al triángulo, o si hay razones profundas por las que un individuo se ve involucrado en un triángulo, por iniciativa propia o por elección de otra persona; y porqué algunas personas son más propensas a los triángulos que otras. También podríamos considerar los posibles acercamientos que puedan ayudarnos a trabajar con triángulos de una forma más creativa, lo cual requerirá observarlos de un modo psicológico y simbólico.
La universalidad de los triángulos
Hay muchos tipos de triángulos, y no todos implican una relación sexual adulta. Aunque nos limitásemos a los triángulos sexuales, nos encontraríamos con diferentes variedades. Los triángulos sexuales no siempre están hechos del grandioso material dramático de Tristán e Isolda. En algunos triángulos amorosos adultos, las tres partes son fijos. Hay una pareja y una tercera persona involucrada con alguien de la pareja, y no hay ningún movimiento en el triángulo. Es estático y puede durar muchos anos, hasta que uno de los tres integrantes muere. En otros triángulos amorosos, una de las partes cambia constantemente. Un individuo puede practicar adulterio en serie - a veces, como en el caso de John F. Kennedy, con una increíble índice de cambio. Pero ambas situaciones son triángulos, aunque tendamos a dar mayor valor romántico a las primeras; y ambas evocarán el mismo espectro de emociones arquetípicas.
Además de los triángulos en los que existe una implicación sexual con cualquier combinación de los dos sexos, hay otros muchos tipos de triángulos. Los más importantes son los que implican a padres e hijos. Los triángulos también pueden involucrar amistades. Más complejos son los triángulos que implican a companeros no humanos. Un miembro de la pareja puede sentirse celoso y traicionado por la dedicación del otro al trabajo, al compromiso artístico o al desarrollo espiritual. Estos triángulos pueden provocar exactamente el mismo sentimiento de celos que los de los de tipo sexual. Cuando uno se adentra en un espacio creativo, de alguna forma ha "abandonado" a la persona con la que vive, y esto puede crear unos celos enormes en uno de los miembros de la pareja. El proceso creativo es un acto de amor, y posiblemente ésta es la razón por la que tradicionalmente se dice que la casa Cinco rige a ambos. Si uno ama su propio trabajo, esto puede ocasionar unos celos tremendos. Hay incluso triángulos que involucran a mascotas. Esto puede sonar absurdo, pero una persona puede sentirse extremadamente celosa, herida, confusa y abandonada porque su pareja está profundamente unida a su gato o perro - aunque uno no desee admitir tales sentimientos en público. Aparentemente todos estos diferentes tipos de triángulos no tienen relación entre sí. Lo único que tienen en común es que están formados por un tipo de amor, que, en un triángulo, deja de ser exclusivo. Y cuando tenemos que compartir el amor de alguien, ya sea con otra persona o con algo intangible como la imaginación o el espíritu, podemos sentirnos traicionados, degradados y desconsolados.
Este pequeno diagrama es un cuadro simplista de las tres partes del triángulo. De momento hemos dejado aparte los significadores astrológicos. Algunas personas experimentan sólo una de las tres partes a lo largo de su vida, mientras que algunas experimentan las tres.
El traidor es la persona que aparentemente elige involucrarse en el triángulo. Uso el término "aparentemente" porque no siempre se puede estar seguro de cuán consciente es esta elección, así como tampoco se puede estar seguro de cuánta connivencia existe entre el traidor y el traicionado. Sea lo que sea lo que esté actuando bajo la superficie, el traidor es un alma dividida. Hay un amor, atracción o necesidad por dos cosas diferentes. La mayoría de nosotros da por hecho que el amor debería ser exclusivo, aunque en un nivel consciente profesemos una perspectiva más liberal. A causa de los valores de nuestra herencia Judeocristiana, nos han educada para creer que si nuestro amor no es exclusivo, no es amor, y entonces ya no somos "buenas" personas. Hemos fracasado, o bien somos egoístas e insensibles. Por este motivo, cuando experimentamos esta profunda división interna, es muy difícil hacerle frente. Es mucho más fácil para el que traiciona sacar una lista de justificaciones de porqué él o ella está cometiendo un acto de traición. Normalmente no oímos decir al que traiciona "Estoy dividido. Estoy partido por la mitad". Lo que solemos oír es: "Mi pareja me está tratando muy mal. Él/Ella no me da A, B, C y D, y yo necesito todas esas cosas para ser feliz. Por ese motivo tengo una excusa para buscar a otra persona".
La siguiente parte del triángulo es el traicionado, que aparentemente es la víctima inocente de la incapacidad del traidor para amar de forma exclusiva. También aquí he utilizado el término "aparentemente" porque, una vez más, puede haber alguna duda sobre la complicidad inconsciente que se juega en este rol. Las tres partes del triángulo son secretamente intercambiables. No son tan diferentes como pueden parecer a primera vista. Pero el traicionado generalmente cree que él o ella es leal, y que es la otra persona la que está siendo desleal. Es otra persona la que ha iniciado el triángulo. Normalmente pensamos que el traicionado es quien peor lo pasa de los tres, porque es la persona que generalmente exterioriza todo el dolor, los celos y los sentimientos de humillación.
Liz Greene - El eterno triángulo
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En último lugar, como tercera parte del triángulo, está el Instrumento de la Traición. Es la persona que aparentemente entra en una relación ya existente entre dos personas y amenaza con destruirla o cambiarla. Esta parte del triángulo suele tener mala prensa, y se la ve como a un ave de rapina, como a alguien que se lleva el don más preciado de alguien. Si alguna vez ocupamos este lugar, recibiremos muy poca comprensión, y absolutamente ninguna por parte de aquellos que tienen relaciones estables y que sienten el viento frío de su posible futuro. De hecho, el Instrumento de Traición puede sentirse como una victima, y puede ver al traicionado como al ave de rapina. Podemos empezar a vislumbrar la identidad secreta entre estas dos partes del triángulo. Hay personas que se mueven alrededor del triángulo y experimentan las tres partes a lo largo de sus vidas, a veces en más de una ocasión. Otras personas experimentan exclusivamente una de las tres partes y siempre son traicionadas en sus relaciones, o siempre juegan a ser el que traiciona. O siempre son Instrumento de Traición involucrándose una y otra vez con personas ya comprometidas.
También podríamos agrupar los triángulos en cuatro grupos básicos. Estos pueden coincidir con configuraciones astrológicas características o, en último término, estar asociadas a ellas. Está el omnipresente triangulo familiar, al que está dedicado este artículo fundamentalmente. También hay triángulos de poder y triángulos defensivos. Estas dos variedades de triángulos no están realmente separadas, pero sí tienen ligeras diferencias. Ambas tienen un sabor característico, y las razones de su aparición en la vida de uno pueden no estar totalmente enraizadas en el entorno familiar. Un triángulo defensivo sería, por ejemplo, un hombre o mujer que necesita formar una relación adicional fuera de su pareja establecida a causa de sus sentimientos de profunda inadecuación. Estas personas pueden tener una gran inseguridad y temer que si se comprometen demasiado, y ponen toda la carne en el asador, se volverán demasiado vulnerables; y entonces el rechazo sería completamente intolerable. El triángulo se crea entonces como mecanismo de defensa. Si son abandonadas por una de las dos personas, siempre les quedará la otra. Esto no suele ser consciente, pero es un poderoso factor motivador en muchos triángulos.
Existen triángulos en búsqueda de lo imposible. Éstos pueden coincidir con triángulos familiar, así como con triángulos defensivos y de poder. Pero hay un ingrediente especial en la búsqueda de lo imposible, y es que a menudo la motivación más profunda es artística o espiritual. A veces, cuando buscamos un amor imposible, tiene poco que ver con seres humanos. Pero podemos traducir nuestros deseos creativos o místicos en la persecución de aquello que no podemos tener. En este sentido nos abrimos a una dimensión de la psique que tiene más que ver con las fantasías creativa que con las relaciones. La "musa" del artista rara vez es su mujer o su marido. Este tipo de triángulo puede incluir elementos pertenecientes a antiguas dinámicas familiares, y puede incorporar también motivos defensivos; pero necesita ser entendido desde una perspectiva diferente.
El último grupo, los triángulos que reflejan una vida psíquica no vivida, engloba a todos los otros. Cuando profundizamos en los triángulos familiares, siempre necesitamos preguntarnos porqué queremos estar tan terriblemente cerca de uno de los padres en particular. ?Qué significa ese padre para nosotros? ?Por qué podemos enfrentarnos a la indiferencia de uno de nuestros padres y sin embargo necesitamos la fusión absoluta con el otro? Al final, inevitablemente, encontraremos trozos de nuestra propia alma labradas en todas las partes del triángulo - cualquier triángulo, ya esté motivado por dinámicas familiares, poder, mecanismos de defensa o todo lo mencionado anteriormente. Hay excepciones, porque siempre hay excepciones a cualquier pauta psicológica. Pero lo más importante es que, cuando un triángulo aparece en nuestras vidas, independientemente del lugar en el que nos coloquemos, hay algún mensaje en él acerca de las dimensiones de nosotros mismo que no hemos reconocido o vivido. Si una pauta de triángulo se sigue repitiendo, entonces hay un mensaje muy fuerte, y necesitaremos escuchar lo que está tratando de decirnos.
El triángulo familiar
Los triángulos familiares no terminan en la infancia y tienen repercusiones a lo largo de la vida. Si no se resuelven, entraran secretamente en nuestras relaciones adultas. Si un triángulo familiar no se sana, podemos recrearlo, una o varias veces, porque esperamos, a un nivel profundo e inaccesible, encontrar una forma para sanarlo o resolverlo. Freud desarrolló la idea del triángulo Edípico, también conocido como "el romance familiar", en un contexto muy específico. Según su visión, nos apegamos apasionadamente al padre del sexo opuesto, y entramos en una situación de rivalidad y competitividad con el padre del mismo sexo. Dependiendo de cómo se resuelva en la infancia el triángulo Edípico -y esto incluye tanto las respuestas de los padres como el temperamento innato del individuo-, nuestras relaciones posteriores se verán inevitablemente afectadas. Si inequívocamente "ganamos" y conseguimos el amor exclusivo del padre del sexo opuesto, sufriremos porque nunca hemos aprendido a separarnos o a compartir. Experimentamos un tipo de falso poder infantil, porque sentimos que hemos abatido al rival. Somos todopoderosos, y esto puede abrir la puerta a una posterior incapacidad para enfrentarse a cualquier clase de desilusión en una relación. Y, como consecuencia, también se verán afectadas las relaciones con personas del mismo sexo.
Si, por ejemplo, un chico ve a su madre y a su padre en conflicto, y "gana" la batalla Edípica al convertirse en el marido suplente de su madre, puede experimentar una profunda culpa inconsciente hacia su padre. También, puede perder respecto por su padre, a quién aparentemente ha apartado de un empujón con gran facilidad. Entonces la imagen paterna del chico podría ser la de alguien débil, impotente, y fácilmente vencible; e interiormente puede temer eso de sí mismo, porque él también pertenece al sexo masculino. Este chico tendrá que seguir afirmando su victoria Edípica más tarde a lo largo de su vida convirtiendo a cada amigo masculino en un rival y relacionándose exclusivamente con mujeres. Este tipo de hombres no conectan con otros hombres, solamente con las mujeres que ya están comprometidas con otros hombres. El vínculo con su madre le habrá costado a este hombre la relación con su padre, lo que puede significar que no tenga una imagen masculina interna a la que recurrir, ni una sensación de apoyo por parte de la comunidad masculina de su entorno. Este sentido de confianza y de identidad sexual masculina va a depender enteramente de si sus mujeres le aman -y cuanto más, mejor. Este es un lugar muy inseguro y doloroso en el que vivir. Podríamos aplicar la misma interpretación en el caso de una mujer y su padre.
Si perdemos totalmente la batalla Edípica -y la palabra clave aquí es "totalmente"- también sufrimos. Una derrota Edípica absoluta constituye una humillación que puede hacernos perder la confianza en nosotros mismos. Con "absoluta" quiero decir que el nino siente que no ha conseguido contacto emocional de ningún tipo con el padre amado, y a esto le sigue un profundo sentimiento de fracaso. El individuo entonces no puede acercarse al padre, quien puede ser incapaz de ofrecer una respuesta emocional positiva a su hijo o hija. O bien puede ser que el otro padre siempre esté en medio. Más adelante en la vida, tal derrota emocional puede generar un sentimiento persistente de inadecuación e inferioridad sexual. Puede contribuir a muchas pautas de relación destructivas -sin excluir el tipo de triángulo en el que uno está desesperadamente enamorado de alguien permanentemente comprometido con otra persona. Uno puede convertirse en el infeliz Instrumento de Traición, siempre llamando a la puerta cerrada del matrimonio de su amante. O en el traicionado, repitiendo en vano la derrota Edípica en el papel de la pareja establecida que es humillada por el gran poder de la madre o padre rival. Tanto con la inequívoca victoria Edípica como con la inequívoca derrota Edípica, somos incapaces de establecer una separación psicológica del padre amado, y una parte de nosotros nunca supera la infancia realmente. Entonces podemos quedarnos atascados en dinámicas de relación repetitivas en donde seguimos intentando "arreglar" mediante un triángulo la dificultad original.
Freud pensaba que la resolución más sana del conflicto Edípico es una especie de derrota suave, en la que recibimos suficiente amor por parte del padre amado pero todavía estamos obligados a admitir que la relación de nuestros padres es en última instancia irrompible. Entonces podremos aprender a respectar las relaciones entre otras personas, y construir una confianza al establecer relaciones más allá del mágico círculo de los padres. Entramos aquí en el reino de lo que Winnicott llamó "suficientemente bueno" - un matrimonio de los padres suficientemente bueno, una relación con ambos padres suficientemente bueno, y suficiente amor y amabilidad para que la derrota Edípica pueda estar acompanada de un razonable sentido de seguridad dentro de la familia y un conocimiento de que uno seguirá siendo amado. También es importante que no temamos un castigo por parte del padre rival. Desgraciadamente, muchos padres emocionalmente hambrientos y resentidos en un matrimonio infeliz, castigan a sus hijos por "robar" el amor de la pareja. Necesitamos reconocer que no podemos suplantar a un padre para tener al otro, pero también tenemos que saber que seremos amados por el padre que hemos intentado derrocar. Naturalmente, esto es un ideal que pocas familiar pueden lograr. Muchísima gente sufre en mayor o menor grado una victoria o una derrota Edípica excesiva. Lo que realmente importa es lo que hagamos con ella, y la consciencia que tengamos de ella. Y no hay un activador de la consciencia tan potente como un relación triangular.
Hay un valor considerable en el modelo psicológico de Freud, y parece haber muchas situaciones en las que una absoluta derrota o victoria Edípicas están relacionadas con una tendencia a involucrarse en triángulos posteriormente en la vida. Pero hay limitaciones importantes en este modelo de "romance familiar". El padre al que nos atamos no es necesariamente el padre del sexo opuesto. El padre puede pertenecer al mismo sexo que el individuo. Los sentimientos Edípicos no son, después de todo, "sexuales" en el sentido adulto de la palabra, sino que están más relacionados con una fusión emocional. Al igual que, de hecho, lo están muchos de nuestros sentimientos aparentemente sexuales cuando somos adultos; la sexualidad contiene muchos niveles emocionales que no son siempre conscientes. Una derrota o victoria Edípica que implique al padre del mismo sexo puede tener repercusiones igualmente dolorosas y también pueden inclinar a posteriores relaciones triangulares. Una persona puede sentirse dislocada de su propia sexualidad, porque el padre amado es un modelo de esa sexualidad y el vínculo es demasiado débil o negativo para permitir que el modelo sea interiorizado de una forma positiva. Un hombre puede pasarse la vida intentando ganar el amor de su padre al demostrar lo hombre que es. Entonces establecerá triángulos de forma inconsciente, que no tienen que ver con la mujer con la que se implique, porque la ambición inconsciente es impresionar a otros hombres -o castigarlos por el rechazo del padre. Y una mujer puede intentar ganar el amor y la admiración de su madre de la misma manera, castigando a otras mujeres por el fracaso de su madre a la hora de amarla. El rival en un triángulo adulto puede ser secretamente mucho más importante para el individuo que le aparente objeto de deseo. Basta escuchar la preocupación obsesiva que el traicionado y el Instrumento de la Traición sienten el uno por el otro para reconocer que la situación puede ser psicológicamente mucho más compleja de lo que parece.
Pautas edípicas útiles - Venus como rasgo distinitivo de los padres
La carta natal puede decirnos mucho sobre las imágenes que nos hacemos de nuestros padres, y las experiencias con las que nos encontramos a través de ellas. Cuando miramos una carta, podemos encontrar algunas pautas Edípicas útiles. Las peculiaridades de los padres normalmente aparecen con mucha fuerza, y de tal manera que implican las necesidades sexuales y emocionales de la persona, al igual que la imagen que uno tiene de sí mismo como hombre o mujer. Podemos encontrar planetas en la casa Diez o en la casa Cuatro, que inmediatamente aluden al padre como portador o representante de algo mítico y arquetípico. El hecho de no tener planetas en estas casas no significa que no haya conflictos con los padres, o que no exista una imagen subjetiva que proyectemos sobre ellos. Pero a menudo es más fácil percibir al padre como otra persona, otro ser humano, con sus defectos. Cuando hay planetas en estas casas, los dioses planetarios aparecen con el rostro del padre, llevando la ropa del padre. Una pieza de nuestro propio destino, nuestro propio viaje interior, llega a nuestro encuentro a una edad muy temprana, disfrazado de madre o de padre y transmitido a través de la herencia familiar. Aunque esto no es "malo" o "negativo", sí que implica algo poderoso, fascinante y compulsivo acerca de la relación con los padres que requiere un mayor grado de conciencia y un mayor esfuerzo de integración.
El hecho de repetir triángulos en la vida adulta va frecuentemente unido a los planetas en las casas Cuatro y Diez. A menudo nos encontraremos con Venus en una de estas casas. Venus describe lo que percibimos como hermoso y de valor, y, como consecuencia, aquello que amamos, tanto en nosotros mismos como en los demás. Si un padre aparece en la carta natal como Venus, ese padre va a ser un símbolo de lo que nosotros reconocemos como más hermoso, más valioso y merecedor. Esto en sí mismo no es negativo. Pero puede significar que proyectamos nuestra propia belleza y valor sobre el padre, y entonces muchas cosas dependerán de cómo el padre maneja esta proyección. Vemos cualidades y atributos profundamente adorables y valiosas y nos enamoramos del padre porque estamos enamorados de esos atributos. Es de esperar que, cuando maduremos, introyectemos eventualmente estas cosas, y reconozcamos que nos pertenecen a nosotros tanto como a la madre o al padre. Este proceso puede ayudar a crear un vínculo amoroso perdurable entre padre e hijo - una valoración mutua del otro por cualidades que comparten. Pero no todos los padres están libres de agendas ocultas en lo que se refiere a sus hijos. Si el padre está demasiado hambriento de amor y admiración, él o ella trabajará inconscientemente para mantener la proyección y seguir siendo siempre Venus a los ojos del hijo. Según el mito, Venus no es famosa por su generosidad emocional. Es una diosa vanidosa que se involucra constantemente en triángulos amorosos. Si dejamos la imagen venusiana proyectada sobre el padre, nunca la reconoceremos en nosotros mismos. Entonces seguiremos buscando padres suplentes sobre los que colocar esta imagen de todo lo que valioso y deseable en la vida, y seguiremos encontrando objetos amorosos venusianos que parecen mucho más merecedores que nosotros mismos. O podemos intentar reclamar a Venus jugando a ser ella, enfrentando a un amante contra otro para convencernos de que, a pesar de todo, somos de valor. Allá dónde Venus esté, amaremos.
La rivalidad es una de los atributos más característicos de Venus situado en la casa del padre del propio sexo. Podemos acabar sintiéndonos como Blancanieves la mayor parte del tiempo. Con Venus en la casa Diez en la carta de una mujer, habrá una profunda y dolorosa rivalidad entre madre e hija. Desde el punto de vista de la hija, la padre puede aparecer como alguien muy celoso, aunque estos celos puedan ser expresados encubiertamente como una crítica incesante o bien puedan minar sutilmente la confianza de la hija en su propia feminidad. Desgraciadamente, la madre celosa o competitiva es a menudo una realidad objetiva. Pero es el propio Venus en la casa Diez, y el individuo debe reconocer tarde o temprano estos celos dentro de sí. Cuando Venus es una característica del padre del mismo sexo, los atributos venusino son compartidos por padre e hijo. La diosa del amor arquetípica, que debe ser la más hermosa y mejor amada de todas, es una imagen que ha sido transmitida a través de la línea familiar. Esta imagen necesita ser expresada de forma individual y no relegada para siempre a la batalla de quién ganará el objeto amoroso. En este caso el objeto amoroso no será tan importante como abatir al rival. La rivalidad y la envidia están estrechamente unidas, y cuando Venus es una característica del padre del mismo sexo, podemos ver cualidades hermosas y envidiables en el padre que nos gustaría que fueran nuestras. Entonces empezamos a competir para demostrar que nosotros también somos Venus - una Venus mayor, mejor y más bella.
Los padres pueden sentir también una sensación de amenaza sexual cuando se ven frente a un hijo que está creciendo en madurez sexual ante sus ojos. Este sentimiento de amenaza puede estar basado en una mayor conciencia sexual. Cuando Venus es un rasgo distintivo de los padres, puede no ser sentido únicamente por parte del padre, sino que puede ocurrir en ambos, padre e hijo. Reconocer que esos sentimientos eróticos puedan ser compartidos entre padre e hijo no constituye una excusa para el abuso sexual infantil. Ni tampoco implica una relación "anormal". Pero los ninos pueden ser muy seductores, de una manera ingenua. Están "experimentando" su sexualidad. No quieren ni esperan una respuesta sexual por parte del adulto, pero necesitan descubrir su propia identidad física y emocional expresándosela al padre. Estas cosas son simplemente parte de la vida familiar. No son patológicas; son humanas, e intrínsecamente saludables. La energía erótica que es parte del proceso de desarrollo de cualquier persona durante la infancia va a ser liberada en la familia porque es el lugar apropiado para que el nino la libere. Además, es natural y conveniente que el padre responda de una forma positiva - aunque no es conveniente que esto sea actuado de maneras destructivas. Algunos ninos pueden llevar más cantidad de energía erótica que otros; esto puede depender de factores tales como el lugar en el que estén situados Venus y Marte en la carta natal del nino. De la misma manera, algunos padres pueden ser más susceptibles que otros, y la sinastría entre padre e hijo puede ayudarnos a encontrar la clave de porqué esto es así. Una relación entre los padres razonablemente estable, además de un grado suficiente de consciencia, será importante a la hora de contener este proceso natural sin caer en un triángulo. Una nina con Venus en la casa Cuatro puede tratar de separar a los padres porque el padre es la persona amada con la que comparte sentimientos placenteros y amorosos. Y si el matrimonio de los padres es inseguro, y la madre inconscientemente empieza a comportarse de una manera hostil o competitiva, ?será su conducta sorprendente?
Lealtades divididas
Incluso en la más feliz y emocionalmente estable de las familias, uno puede sentir un amor profundo y al mismo tiempo una intensa rivalidad con el padre. Podemos encontrarnos, por ejemplo, con Venus en la casa Cuarta y la Luna en la Diez. Este es el caso de la carta del Príncipe Carlos de Inglaterra, que nos ha ofrecido uno de los más famosos triángulos de los últimos tiempos. Con semejantes configuraciones puede ha ver una fuerte identificación con el rival. El nino puede encontrarse siendo el traidor y el Instrumento de Traición al mismo tiempo. Esto no le llevará a sentirse bien consigo mismo, así que probablemente acabará por reprimir algo. El joven ego simplemente no puede enfrentarse a tal ambivalencia. Si la persona expresa a Venus en la Cuarta, con toda su implicación de amor hacia el padre, acabará hiriendo y traicionando a la madre. Y si la Luna está en la casa Diez, ?cómo puede la persona hacer esto a alguien con cuyos sentimientos se siente tan identificado? Entonces Venus puede ser reprimido, y más adelante en la vida uno puede acabar en un triángulo sin entender las antiguas pautas que lo están alimentando. También pueden reprimirse los sentimientos hacia la madre. Uno puede convertirse en un "destroza matrimonios", como solían llamarlo en la época en la que todavía había matrimonios. Un "destroza matrimonios", psicológicamente hablando, es una persona que invade una relación estable, no sólo por su auténtico afecto y deseo hacia el objeto amoroso, sino también porque hay una necesidad compulsiva de adoptar el papel del rival con quién uno se identifica secretamente - o literalmente convertirse en él.
Es muy difícil admitir tal conducta en uno mismo. Si acabamos en el papel del Instrumento de Traición, nos gustará pensar que realmente nos hemos enamorado de alguien, y el hecho de que ese alguien y tenga una relación estable es simple mala suerte. Ha cometido un error y se ha casado con la persona equivocada, o se ha casado en contra de su voluntad porque había un nino de camino. No importa los razonamientos que nos demos a nosotros mismos, siempre intentaremos justificar nuestro papel como Instrumento de Traición devaluando la importancia del vínculo ya existente. Esto puede resultar a veces extremadamente ingenuo, y conduce a una desilusión y a un dano importantes cuando se descubre que la esposa o el esposo "no querido" significa mucho más para el amado de lo que uno nunca ha sido capaz de reconocer. También podemos descubrir con horror que empezamos a comportarnos exactamente igual que el rival repudiado a quien en un principio relegamos al cubo de la basura de "él/ella sólo está con ella/él por los ninos". Cuando los conflictos de los padres están sin resolver, la necesidad de derribar a una pareja puede ser terriblemente poderosa - especialmente si el rival es un amigo íntimo, lo que facilita recrear los sentimientos del triángulo familiar original.
También podemos ver cosas en el padre amado que no son tan bonitas. Por ejemplo, un hombre con Venus en la casa Diez puede tener también una cuadratura Luna-Plutón o una oposición Luna-Saturno, o Venus en conjunción con Saturno o Quirón. Estas combinaciones expresan dos imágenes muy diferentes de la madre, una de las cuales es amada y hermosa, y la otra es amenazadora e hiriente. Estos dos atributos tienen a manifestarse posteriormente en la vida como dos personas - el Traicionado y el Instrumento de Traición. Esto es lo que Jung llamó un "anima dividida", o el equivalente masculino -un "animus dividido". Jung estaba bastante preocupado por las dinámicas psicológicas de esta pauta de comportamiento porque él la sufrió en sus propias carnes. Aunque sus definiciones son algo rígidas y necesitan una interpretación mucho más flexible, son útiles en cuanto que nos ayudan a comprender porqué necesitamos los triángulos, y porqué las tres partes son secretamente intercambiables. Es posible que las tres personas sufran la misma dinámica no resuelta con los padres. La escisión interna parece ser particularmente fuerte y conduce a triángulos compulsivos cuando opuestos aparentemente irreconciliables aparecen en el mismo padre amado. Hay padres en los que los opuestos no son tan terriblemente opuestos, pero hay otros en los que son muy extremos. Estos padres suelen ser fascinantes y a menudo ejercen un gran carisma sexual porque son muy insondables. El padre es bello y amado, pero también danino, cruel, insensible, devorador o bien difícil de digerir. Es muy duro para la psique humana aceptar estos opuestos tan extremos en el mismo paquete, así que uno necesita dos personas a través de las cuales puede experimentar estos sentimientos ambivalentes. Una conseguirá ser Venus, y la otra Plutón, Saturno, Quirón, Marte o Urano.
Las imágenes de los padres que contienen extremos opuestos pueden facilitar una propensión a los triángulos en la vida adulta. Nos involucramos con alguien y con el tiempo esa persona comienza a adoptar la imagen de una parte del padre. Después de unos pocos anos de vivir juntos, empezamos a decirnos a nosotros mismos y a nuestros amigos "Mi pareja es tan posesiva, sólo necesito tener un poco de espacio para respirar", y ahí se sienta Venus en la Décima o en la Cuarta, en cuadratura con Plutón. O bien uno dice, "Mi pareja es tan restrictiva y tan convencional, sólo tengo que ser libre para ser yo mismo", y ahí se sienta Venus en la Diez con la Luna en oposición a Saturno. Sentimos que nos estamos disfrutando el tipo de relación hermosa, erótica y divertida que esperábamos encontraríamos en la pareja. Entonces justificamos al amante que hace el papel de Venus. La escisión se actúa, pero de hecho refleja dos cualidades opuestas que no han llegado a buen término en la relación con uno de los padres. Por supuesto tales escisiones conectadas con los padres están, en el nivel más profundo, relacionadas con cualidades opuestas que no han sido resueltas dentro de uno mismo. Todos los triángulos, incluyendo aquellos que surgen del entorno familiar, están vinculados en última instancia con nuestra propia vida psíquica no vivida. Si fuéramos capaces de reconciliar nuestros propios opuestos, podríamos permitir a nuestros padres ser igualmente contradictorios. No hay nada extraordinario en un padre que tiene dos caras: la Venusina encantadora y adorable y la Saturnina, retraída, o también la cara demandante de Plutón. Los seres humanos tienen muchas facetas, y lo mismo pueden amarnos que herirnos. Pero podemos encontrar estas contradicciones intolerables en nuestros padres si ellos no pueden enfrentarse a sus propias contradicciones. Entonces no recibimos ninguna ayuda para aprender a integrar nuestras contradicciones. Y algunas de ellas, en términos astrológicos, son simplemente demasiado extremas para manejarlas a una edad temprana. Con esto me refiero a configuraciones que vinculan a Venus o a la Luna con Saturno o Quirón - estas requieren una sabiduría que sólo pueden hacer posibles el tiempo y la experiencia- o con los planetas exteriores, que para un nino son bastante imposibles de integrar a un nivel personal.
Familias divididas - oposiciones entre la cuarta y la décima
Los triángulos pueden desarrollarse dentro de la familia mediante la separación de los padres. A menudo esto se ve retratado en la carta natal mediante oposiciones entre la Cuarta y la Décima. Tales oposiciones no indican necesariamente que los padres se hayan separado, pero suele haber conflicto y separación a un nivel psicológico, si no lo hay a nivel físico. El individuo experimenta a los padres en oposición, y cuando esto ocurre normalmente nos vemos forzados a tomar partido. Nuestra propia incapacidad para enfrentarnos a la situación nos empuja a hacerlo, u a veces un padre no puede evitar el tratar de provocar la lealtad del nino como un arma contra el otro padre. En esta situación lo esencial, como siempre, conlleva una contradicción dentro del individuo, experimentada primeramente a través de los padres y reflejada en la carta por planetas en oposición, y que en última instancia necesitan ser manejadas a un nivel interno. Pero la inconsciencia por parte de los padres puede hacer que este proceso sea más largo y más duro. Aunque no estemos sujetos a presión por parte de los padres, es poco probable que podamos enfrentarnos a lealtades divididas a una edad tan temprana. Y en tales circunstancias, haría falta unos padres extremadamente sabios y conscientes, que estuvieran los suficientemente de acuerdo entre ellos para no someter al nino a ningún tipo de presión emocional. Normalmente, si los padres son tan infelices que tienen que separarse, no están de humor para mostrarse cooperativos. Las separaciones liberan en nosotros emociones primarias, y estas pueden conllevar un considerable afán de venganza - especialmente si la separación está provocada por un triángulo.
A menudo el nino acabe sintiéndose como un balón de fútbol en un partido particularmente agresivo. Un padre - especialmente si él o ella es el traicionado- puede intentar reclamar la custodia del nino, sutil o abiertamente, para herir al traidor. Hay ciertos guiones que parecen leídos por mucha gente. Por ejemplo: "Tu padre me dejó porque era un bastardo. Era incapaz de amar. No nos quería a ninguno de nosotros, de otra forma no se habría ido con esa mujer". El mensaje para un nino de sexo masculino sería: "Espero que tú no te parezcas a él cuando crezcas". El mensaje para una nina sería: "Espero que cuando crezcas no te cases con alguien como él". Estos mensajes no tienen que ser necesariamente hablados. Pueden comunicarse mediante un martirio y una miseria continuas. El traicionado, cuando los padres se separen, tendrá normalmente un gran poder sobre la psique del nino a causa de la compasión que él o ella provocan en el nino. Los ninos no están equipados para salirse de la lucha y observar objetivamente la separación. Debe ser la culpa de alguien, bien la propia o bien la de los padres. YH los ninos tampoco se atreven a rechazar esos mensajes, porque están aterrorizados de enfadar al padre que es ahora el único que va a cuidarles. En nuestra sociedad, cuando los padres se separan, la madre normalmente se queda con el nino - aunque ésta no sea la mejor solución para ese nino en particular desde el punto de vista psicológico. Hay muchos ejemplos en los que el padre podría estar emocionalmente mejor equipado para educar al nino, pero los juzgados no lo ven de esa manera. La madre tiene que ser excesivamente atroz para que le quiten a su hijo. Si los padres no están casados, los derechos del padre pueden ser inexistentes a la hora de que le puedan conceder el derecho de visita. Uno bien puede cuestionarse si un padre realmente se merece que le arrebaten a su hijo y le pongan en su contra solamente porque ha traicionado a su mujer pero los triángulos tienen una manera de general consecuencias emocionales muy desagradables que continúan a través de las generaciones y alimentan más triángulos.
Las permutaciones de la ceguera humana son muchas y variadas, y los padres divorciados o separados - o incluso aquellos que siguen viviendo juntos pero están emocionalmente alienados - generalmente exigirán que el nino elija a uno o a otro. El amor por el otro padre puede ser negado, reprimido, silenciado. Esto es terriblemente humano. Si nos hiere alguien, encontraremos difícil de soportar que otra persona a la que queremos muestre afecto hacia la que nos ha herido. Si hay oposiciones entre las casas Diez y Cuatro en la carta del nino, la propia división interna de éste actúa en connivencia con la división de los padres. He visto muchos ejemplos a lo largo de los anos en los que la persona ha tenido que negar un gran amor que sentía por uno de los padres en estas circunstancias. La persona puede incluso creerse esta negación. Cuando nos encontramos a Venus, la Luna, Neptuno, el Sol o Júpiter en la Cuarta o en la Décima casa, sabemos que hay un vínculo poderosamente positivo con el padre, aunque la relación haya sido muy difícil. Si algunos de esto planetas están en la Cuarta, es probable que describa sentimientos fuertemente positivos e incluso idealizados hacia el padre. Pero si ha habido una ruptura y el padre se ha ido - o si hay oposiciones de planetas en la Diez, incluso aunque no se haya ido- a la persona puede resultarle imposible ser consciente de esos sentimientos. La ambivalencia puede ser demasiado dolorosa, y el sentimiento de deslealtad hacia la madre puede ser demasiado grande para soportarlo. Quizás el padre se haya ido a causa de otra relación. Quizás se case de nuevo y tenga más hijos. Entonces el problema se agrava, porque los propios celos del nino se suman a los de la madre y esto hace que el vínculo emocional con el padre sea casi imposible de reconocer. La relación se destruye, y el nino, que ya ha crecido, dice "Oh, no he visto apenas a mi padre desde el divorcio. Tengo poco que ver con él. Le veo de vez en cuando, pero no tenemos una verdadera relación". Todos los sentimientos positivos de amor han sido enterrados, porque no sabemos enfrentarnos bien a las lealtades divididas. Los suprimimos porque tenemos que sobrevivir psicológicamente; y tenemos que vivir con nuestra madre.
Si hay planetas en la Cuarta que sugieran amor e idealización, y los padres se separan, los sentimientos reprimidos hacia el padre pueden alimentar posteriores triángulos. Esto es aplicable a ambos sexos. No debería sorprendernos que una mujer que provenga de este tipo de entorno familiar, con este tipo de configuración de carta, acabe jugando a ser Instrumento de Traición y se arroje en brazos de un hombre casado. Igualmente, puede encontrarse siendo la traicionada, casada con alguien igual que su padre. O puede convertirse en la Traidora como una defensa, porque ha decidido no acabar como su madre. Un hombre con el mismo entorno y carta natal puede acabar eligiendo inconscientemente a una mujer como su madre y entonces, ante su horror, encontrarse a sí mismo en los zapatos de su padre. Un triángulo puede ser inevitable porque cuanto más inconscientes sean los sentimientos hacia el padre amado y perdido, más posibilidades habrá de que emerjan posteriormente en una relación adulta.
Estos sentimientos inconscientes pueden también cruzar sexos. No se limitan necesariamente a mujeres que buscan al padre perdido en otros hombre, u hombres que se encuentran en la misma situación que sus padres. Un hombre que haya perdido a su padre y que tenga a Venus, a Neptuno o a la Luna en la Cuarta, puede buscar las cualidades del padre en las mujeres. O si es gay, puede buscarlas en otro hombre. Necesitamos pensar en estas dinámicas no desde una perspectiva de rígidas demarcaciones sexuales, sino como una manera de intentar sanar una herida. También, reflejan nuestros esfuerzos para contactar con cualidades arquetípicas en nuestras relaciones adultas, cualidades que primeramente vislumbramos en uno de nuestros padres y que, en última instancia, necesitamos encontrar en nosotros mismos. Puesto que cargamos con algo no resuelto y sin sanar, podemos recrear fielmente el matrimonio de nuestros padres. Entonces nos encontraremos en el mismo triángulo, en cualquiera de las tres partes, con uno o ambos sexos. Estas dinámicas subyacentes parecen muy obvias cuando empezamos a pensar en ellas. La dificultad radica en pensar sobre ellas cuando estamos en medio del triángulo. Es muy fácil si somos el astrólogo o en psicoterapeuta imparcial - si es que existe realmente algo como una persona totalmente objetiva- o incluso el amigo con una cierto nivel de conocimiento psicológico. Podemos ver claramente las raíces familiares de muchos triángulos adultos si somos observadores, pero es extremadamente difícil de ver cuando estamos envueltos en ellos. Y cuando más inconscientes seamos de las dinámicas relativas a nuestros padres, más posibilidades tiene el triángulo de ser emocionalmente compulsivo, y más difícil será verlo claramente.
Aunque lo veamos, estaremos limitados, porque tenemos que experimentar algo. No podemos sanar nada solamente mediante el ejercicio de la razón. Pero las emociones que el triángulo lleva a la superficie pueden cambiar, y el resultado puede ser muy diferente, si no externamente, sí internamente. Lo triste acerca de los triángulos es que todo el mundo pierde. Tarde o temprano, en un nivel o en otro, las tres personas resultarán heridas. Mismo si el Instrumento de la Traición tiene éxito al romper una relación ya existente y "consigue" al objeto amoroso por el que ha estado luchando, se trata de una victoria pírrica. El Traidor tiene que elegir al final, y aunque algo haya ganado, también ha perdido algo. Y la victoria no es menos pírrica para el Traicionado que consigue "traer de vuelta" a la pareja infiel. Hemos experimentado nuestro poder Edípico e invertido la derrota Edípica original que sufrimos en la infancia. Pero ?qué es lo que realmente hemos ganado, y con lo que vamos a vivir después? El resentimiento parece inevitable, no importa qué lugar del triángulo ocupemos. Si somos el Instrumento de la Traición, hemos conducido a alguien a tener que tomar una decisión dolorosa y, a menudo habrá un montón de sufrimiento, no sólo emocional, sino también financiero, y además habrá resentimiento. Pero todavía es más importante el hecho de que, si permanecemos inconscientes, no hemos hecho nada para sanar la escisión interna que subyace bajo el triángulo. Sólo hemos conseguido una solución externa. Nada ha cambiado realmente.
Inseguridades que generan triángulos - Saturno y Quirón
Hay otra consecuencia de los triángulos familiares, la alineación potencial entre uno mismo y otros del mismo sexo. Una batalla Edípica sin resolver puede acarrear una pérdida de confianza en la propia sexualidad. Si se produjo una situación de intensa rivalidad y competitividad con el padre del mismo sexo, inevitablemente tendrá sus efectos sobre nuestras amistades y la manera en la que interactuamos posteriormente con nuestro propio sexo. Si una mujer tiene una madre que es una rival insuperable, y en cuyas manos ha sufrido una derrota dolorosa y humillante durante la infancia, la confianza en su feminidad puede verse deteriorada. Y puesto que no confía en sí misma, tampoco confiará en otras mujeres. Todas ellas parecerán tener el poder de "llevarse" a aquellos que ama. Esta desconfianza hacia el propio sexo puede ser muy aguda. Una mujer puede tener una maravillosa amistad con otra mujer, y entonces conoce a un hombre realmente adorable y mantienen una relación y ?qué es lo que ella hará a la hora de presentar su pareja a su amiga? El trasfondo de ansiedad y sospecha puede dificultar mucho las cosas e, inconscientemente, ella puede prepararse para la traición. Puede que seleccione inconscientemente como amigas a aquellas que actúan sus conflictos no resueltos con su madre, porque tienen conflictos no resueltos con sus madres. Lo mismo se puede aplicar a los hombres. Si un hombre ha experimentado una situación de competitividad destructiva con su padre, entonces en cualquier relación posterior en la que se involucre, el sentimiento de rivalidad siempre va a levantar cabeza, porque otros hombre siempre parecerán rivales potenciales. Uno debe permanecer en guardia todo el tiempo. Esto no es posesividad en el sentido ordinario de la palabra. Sus raíces son bastante diferentes.
Los emplazamientos en los que Venus está aspectando a Saturno o a Quirón pueden contribuir a esta dinámica, no porque sean Edípicos en sí mismos, sino porque reflejan ciertas inseguridades acrecentadas por el triángulo familiar. Marte aspectando a Saturno y a Quirón pueden reflejar también profundas inseguridades sexuales que han sido agravadas por triángulos familiares conducen a sentimientos de derrota. Este tipo de aspectos pueden impulsar posteriormente a la repetición del fracaso, o a un intentdo de sanar la herida demostrando la propia potencia sexual mediante triángulos. No hay una única pauta astrológica que describa la propensión a los triángulos, pero hay bastantes combinaciones diferentes que pueden describir distintas imágenes y respuestas de los padres, y diferentes maneras de reaccionar a la natural e inevitable fase Edípica de la infancia. Venus-Saturno y Venus-Chirón no provocan que una persona se sienta atraída por los triángulos, pero describe una conciencia profunda e innata de los límites humanos que, en la infancia, cuando no existe una comprensión real de lo que esto podría ofrecer de un sentido positivo, puede hacer que el nino se sienta inadecuado y herido. La pérdida o alineación de un padre amado se atribuirá al propio fracaso, y más tarde en la vida uno puede sentir que no puede "mantener" una pareja porque siempre habrá un rival que le apartará de su lado.
Las experiencias Edípicas a menudo aparecen como un estallido hacia la mitad de la vida, porque los planetas están efectuando sus ciclos en esa época - Saturno, Neptuno y Urano- pueden desencadenar configuraciones que nos conectan con problemas de la infancia. Hay una gran cantidad de vida no vivida implorando expresarse bajo el grupo de planetas que transitan durante este tiempo, y los triángulos familiares sin resolver que han conseguido permanecer enterrados pueden estallar porque están cargando con vida psíquica no vivida. Pero depende de lo poderoso que sea el conflicto. Puede salir a la luz mucho más tarde. Hay personas que experimentan triángulos desde sus primeras relaciones. No todos los triángulos tienen raíces en los padres, y estas raíces implican también algo más profundo. Podemos imaginar qué podría ser más profundo que la dinámica Edípica, pero según se cree Jung dijo una vez que incluso el pene era un símbolo fálico. Si existe una pauta familiar sin resolver, como los temas Venusinos que hemos estado analizando, ahora es una buena oportunidad para irrumpir en la vida exterior de una persona bajo los tránsitos apropiados. Para algunas personas, esa es la única manera posible de sanar o resolver. Pero detrás del problema de los padres está el problema arquetípico - ?por qué buscamos el amor de uno de los nuestros padres en particular, y que simboliza el padre para nuestra propia alma? Esto va inevitablemente unido a lo que necesitamos desarrollar en nosotros mismos - nuestro propio destino.
Hacia la mitad de nuestra vida, si existen pedazos importantes de nosotros mismos que no se han desarrollado, aparecerán de repente, especialmente bajo la oposición de Urano a su lugar natal. Y a menudo, el primer lugar en el que nos encontramos estos trozos ocultos de nosotros mismos es en otra persona. Es la forma más característica en la que la psique llama a la puerta y pide integración. Esta necesidad de convertirse en algo más de lo que uno realmente es puede comenzar con una súbita atracción. Los trozos no vividos de nosotros mismos pueden aparecer también en un rival. Sorprendentemente, el rival puede ser más importante a nivel psicológico que la persona contra la cual uno está luchando. Pero si no ha habido patrones de triángulos anteriormente, la erupción de uno en la mitad de la vida no implica necesariamente un problema de familia no resuelto. Y en el caso de que así fuera, el problema tiene que ser analizado en un contexto más amplio.
Triángulos que implacan vida no vivida
Llegamos ahora a la cuestión de lo que realmente podría subyacer bajo la dinámica de los triángulos - bajo los patrones, defensas y luchas de poder relacionadas con los padres, así como otras razones aparentemente "causales" de que los triángulos aparezcan en nuestras vidas. Creo que hay siempre un elemento de vida no vivida en todo triángulo, y por varias razones a veces parece que seamos incapaces de descubrir esa vida no vivida si no es mediante el extremo stress emocional que los triángulos generan. La traición es una experiencia arquetípica que constituye nuestro principal instrumento de maduración. Esto no significa que todos necesitemos convertirnos en cínicos amargados. pero hay algo importante en reconocer cómo nuestras fantasías de lo que consideramos deberían ser la vida y el amor nos evita crecer y convertirnos en auténticos miembros de la familia humana.
La traición es el medio mediante el cual se puncionan y se reconocen estas fantasías. Intentamos incluirnos a nosotros y a otras personas en nuestro mundo de fantasía para compensar el dolor de la infancia. Puesto que todas las infancias son dolorosas, los razonamientos ingenuos que llevamos encima también son arquetípicos, y reflejan un mundo infantil alternativo que recuerda al Edén en su inocencia y en el estado de fusión con el padre divino. La serpiente en el Jardín es una imagen de este papel arquetípico de traición, que es inherente al estado de inocencia y tarde o temprano emerge para destruir nuestra fusión.
No hay ninguna fórmula para enfrentarse al dolor de la traición. Pero una perspectiva arquetípica puede ayudarnos a ver las cosas de otra manera, aunque no podemos hacer que el dolor desaparezca mediante la explicación o la imaginación. No hay remedio para este tipo de dolor. Pero hay una diferencia entre el dolor ciego y el dolor que va acompanado de entendimiento. Este último tiene un efecto transformador. Cuando no hay consciencia, los triángulos tienden a repetirse a sí mismos - diferentes personajes, un mismo guión. Algunos triángulos son realmente transformadores. Acaban con un viejo patrón de conducta, y la nueva relación es genuinamente mucho más feliz y más satisfactoria. O el triángulo sirve al propósito de liberar energía, liberar potenciales internos, e incluso si la antigua relación se restablece, o se acaba por no estar con ninguna de las partes, todo ha cambiado. Pero seguimos siendo nosotros mismos, y por mucho que intentemos reorganizar nuestra vida exterior, si un problema interno no ha sido resuelto, las mismas pautas de conducta empezarán a emerger en la nueva relación. La compatibilidad puede ser más grande con otra pareja, pero uno todavía debe tratar con su propia psique.
Un triángulo puede ser como un gran trígono en una carta. La energía circula sin parar; vuelve sobre sí misma y no alimenta otra cosa en la vida de uno. Dentro de los triángulos, las tres personas tienden a proyectar elementos de sí mismos sobre el otro. El triángulo mantiene estás proyecciones en su lugar, y puede haber una fuerte resistencia al cambio. Incluso podríamos decir que el triángulo se forma porque hay una resistencia a cambiar, así que cualquier cosa que esté buscando expresión desde dentro va a volver a casa de nuevo. La energía psíquica se libera, ya sea a través de la muerte o de la renuncia voluntaria a una persona. El tiempo de todo esto no es accidental. En una o dos o incluso tres de las partes, los problemas inconscientes han llegado finalmente a un punto desde el cual pueden ser integrados, incluso si esto se expresa simplemente dejándolo ir. En el momento en que empecemos a hacer esto, las proyecciones empiezan a volverse conscientes. No creo que el verdadero perdón pueda llegar de otra manera. Es un tipo de gracia. No puede ser creado mediante un acto de voluntad. Es muy triste oír decir al traicionado "Te perdono", no porque lo sienta realmente, sino para hacer que la pareja vuelva. En el fondo no hay perdón en absoluto - aunque esto no sea enteramente consciente- y el castigo puede seguir. El perdón sólo puede venir de un reconocimiento de la propia complicidad dentro del triángulo -cualquiera que sea el papel de uno- y la aceptación de las propias proyecciones. Antes de eso, el perdón no es realmente posible. Sólo parece emerger de algo que ha sido genuinamente integrado en uno mismo. El proceso total es transformador. No podemos manufacturar el perdón si hemos sido traicionados - ni podemos fabricarlo para nosotros si somos los traidores. Lo único que podemos hacer es trabajar para integrar lo que pertenece a nuestra propia alma.
En el caso de el padre Saturnino que rechaza, y luego aparece en el triángulo como una pareja fría que rechaza, esto puede tener algo que ver con su propia necesidad de establecer límites. Si observamos esta experiencia fundamentalmente Saturnina desde una perspectiva más objetiva, ?qué es rechazo al final, excepto otra persona dibujando límites que consideramos intolerables? Puede ser nuestra propia falta de límites lo que nos atraiga a un triángulo donde somos los traicionados, rechazados por una pareja Saturnina que dice "No puedo soportar esta claustrofobia emocional. Quiero separarme". O podemos ser los traicionados, saltando de una pareja cuyas necesidades emocionales parecen opresivas pero que secretamente reflejan nuestra propia incapacidad para hacerle frente a la soledad. Las duras y dolorosas lecciones que vienen de este tipo de experiencias son lecciones acerca de lo que no se ha desarrollado en nosotros. Pero quizá tengamos que descubrir nuestras pasiones primarias si Plutón está en al Décima o en la Cuarta. Podemos desvincularnos de esto al principio, y decir "Mi madre era terriblemente manipuladora" o "Mi padre era tan controlador". ?Por qué las personas se vuelven manipuladoras y controladoras? Si alguien está expresando las cualidades plutonianas en una relación, no lo hace porque sea divertido; lo hace porque la relación se equipara con la supervivencia, y hay una necesidad desesperada de asegurarse de que el amado permanece cerca. Plutón se moviliza cuando uno se siente amenazado. La gente se vuelve manipuladora porque están aterrorizados de perder al objeto de su amor. Ese objeto amoroso constituye su supervivencia, y la manipulación parece el único camino posible para asegurar la continuidad de la relación. Todos somos capaces de esto, si nos dan el nivel adecuado de compromiso y el nivel adecuado de amenaza. Si negamos estos atributos plutonianos y los mantenemos firmemente proyectados sobre el padre, Plutón puede convertirse en un triángulo. Entonces nosotros mismos tenemos que descubrir cuan posesivos podemos llegar a ser. O bien conseguimos una pareja profundamente posesiva. Podemos llegar tan lejos como para decir "Ah, sí, he elegido a alguien igual que mi madre/padre". Esa es una pieza útil de introspección, pero es sólo el comienzo. Esta cualidad posesiva en el padre está descrita por nuestro Plutón en casa Cuatro o en Diez. Todavía debemos descubrirla en nosotros mismos. A menudo sólo descubrimos que tenemos a Plutón mediante la experiencia de la traición. Es sólo un espacio en blanco en la carta hasta que el triángulo lo desentierra, entonces de pronto encontramos a nuestro Plutón por primera vez. Descubrimos que sentimos apasionadamente, que necesitamos intensamente, que la desesperación puede hacernos traidores y manipuladores, y que el control puede parecer la única forma de sobrevivir. Este proceso de autodescubrimiento puede ser una experiencia aterradora y humillantes, pero nos permite llegar a ser lo que realmente somos.
La integración psíquica es la teología de los todos los triángulos. Incluso si los planetas exteriores están involucrados en triángulos relacionados con los padres, aquello a lo que estamos vinculados tan profundamente en el padre es verdaderamente algo que pertenece a nuestra propia alma. Este "algo" puede significar nuestro tramo final más allá de los límites personales y puede permitirnos un mayor y más profundo nivel de realidad en nuestras vidas, sin embargo está conectado con nuestro propio viaje vital. Cuando vemos símbolos astrológicos que primero experimentamos a través de los padres y más adelante a través de los triángulos en los que la misma experiencia se repite a sí misma, hay algo dentro de nosotros que necesita ser vivido, y seguirá volviendo hasta que encontremos un modo de vivirlo. Los planetas con rasgos distintivos relacionados con los padres en la carta no sólo describen estas pautas. Describen dimensiones no vividas de nosotros, especialmente cuando están en conflicto con el resto de la carta. Incluso si el padre encarna al planeta de una forma creativa, sigue siendo nuestro planeta, y pertenece a nuestro propio destino. Un planeta en la Cuarta o la Décima, o en mayor aspecto con el Sol o la Luna, puede no ser representado por el padre, pero puede ser parte de lo que experimentamos a través del padre. Si el padre no ha vivido creativamente el patrón arquetípico simbolizado por el planeta, es más difícil de comprender lo que estamos haciendo. Y por este motivo podemos no darnos cuenta de lo que nos encontramos a través del triángulo que aparece más adelante en nuestra vida. No es solamente un complejo inacabado, aunque ese elemento puede ser importante de explorar. Es, en última instancia, el propio planeta de uno, y por ello algo que pertenece al propio alma. Es parte de nuestra herencia Psicológica, pero tenemos que pulirlo. Incluso los triángulos que aparecen como abiertamente Edípicos también tienen que ver con nuestra propia vida interna, porque lo que amamos u odiamos en el padre es algo que nos pertenece a nosotros. Pero tenemos que encontrar nuestra propia forma de vivirlo.
© Liz Greene, Apollon / Astrodienst AG
Traducción al Espanol: Beatriz Alicia Gomez Medina

Disponible en el libro:
Liz Greene:
Relationships and how to survive them.
Primer Parte: La carta compuesta, Segunda parte: El eterno triángulo
CPA Press, London.
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www.midheavenbooks.com

Las Relaciones ycomo sobrevivir a ellas
Este seminario fue dictado el 27 de Abril de 1997 en el Regents College, Londres, como parte del Periodo Académico de Verano del programa de seminarios del "Centre for Psychological Astrology".
Uno más uno igual tres
El Horóscopo de las Relaciones
Por Liz Greene, está basado en una combinación tpde la sinastria y la carta compuesta. Esta es una interpretación integrada del Horóscopo compuesto. Usted conocerá acerca de la "química" entre las parejas y el "tercer componente" que tienen en común.


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El concepto detrás de la carta compuesta es que representa a la relación misma como un tercer factor. Dos personas crean una tercera entidad entre ellos. La carta compuesta es como un campo de energía, que afecta a ambos, extrae ciertas características de cada individuo e impone su propia dinámica (a ambos).
La carta compuesta no parece describir lo que cada persona siente por la otra. De esta manera, es muy diferente a la sinastría, la cual describe la química existente entre dos personas en términos de cómo se modifican mutuamente. Cuando exploramos la sinastría de una relación, decimos 'tu Venus está sobre mi Marte. Tu activas mi Marte y obtienes una respuesta marciana de mí, y yo activo tu Venus e invoco en ti una respuesta venusina. Así sentimos de una cierta forma el uno por el otro'. Cuando miramos la carta compuesta, no estamos explorando lo que cada persona activa en la otra o siente por la otra. Estamos interpretando el campo de energía que se genera entre ellas. La carta compuesta es como un niño, una tercera entidad que lleva la impronta genética de ambos padres y combina estas herencias en una forma completamente nueva y existe independientemente de ellos.
Debido a que la carta compuesta tiene las mismas características que una carta natal, necesitamos enfocar su interpretación de una manera similar. Una carta compuesta tiene un núcleo de identidad que representa su 'propósito' (El Sol) y un conjunto característico de necesidades y respuestas emocionales (La Luna). Tiene un modo de comunicación (Mercurio) y un conjunto distintivo de valores e ideales (Venus). Tiene un modo de expresar su voluntad y su energía (Marte). Tiene su propia forma de crecer y expandirse (Júpiter) y tiene limitaciones y mecanismos de defensa innatos (Saturno). Tiene una vulnerabilidad específica a lo colectivo correspondiente a los patrones de trasfondo colectivo de la relación (Quirón). Refleja ciertos ideales colectivos que luchan por el cambio y el progreso (Urano). Tiene aspiraciones innatas que reflejan ciertas fantasías colectivas (Neptuno). Posee un instinto de supervivencia de base que respalda la continuidad de la relación pero que también puede ser destructiva, si la relación tiene problemas (Plutón). Tiene una imagen o un rol que desempeñar ante los ojos de la sociedad (MC), y tiene una 'personalidad' que se expresará por si misma de cierta forma característica en el mundo (Ascendente). Los signos en una carta compuesta describen el material básico o 'temperamento' del cual está hecha la relación; los planetas describen las energías que aporta la motivación, y las casas describen las esferas de la vida a través de las cuales se expresan los planetas. Todo esto es Astrología básica, y no es menos aplicable a la carta compuesta que a la carta natal individual.

La Relación como entidad
Normalmente, no pensamos en nuestras relaciones como entidades independientes. Más frecuentemente, pensamos en términos de nuestros propios sentimientos y actitudes, o de los sentimientos y actitudes de la otra persona. Sin embargo, cada relación crea su propio ambiente. Ninguno de nosotros se comporta de la misma forma cuando es una parte de la pareja, que opera solo. Podemos tener patrones de comportamiento característicos cuando estamos solos, pero en el momento que estamos con nuestra pareja, un cierto tipo de energía dinámica se pone en movimiento y nos comportamos de una forma particular que en algunas ocasiones es muy notoria en compañía de otras personas.
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Dos personas en una relación crean una atmósfera alrededor de ellos, no como una elección consciente, sino porque esto simplemente ocurre. Otras personas reflejarán frecuentemente esto a nosotros mismos. Un amigo podría decir, "Ustedes dos parecen ser una pareja tan atractiva y vivaz", o , "Que vida más excitante deben tener Uds. dos!"Mientras tanto, uno está pensando para si mismo, "De qué están hablando? No es así como me siento". Estaremos viendo entonces un compuesto de Júpiter ascendente en Sagitario y Libra en el compuesto de MC, y otras personas persiben la relación como una glamorosa entidad Júpiter-Venus. Pero el Saturno de uno de los dos está en conjunción con la Luna del otro y en oposición al Sol, y la sinastria entre ambas cartas natales hace sentir más a uno como Sísifo y su roca que como Mick Jagger y Jerri Hall. Lo opuesto también puede ocurrir. El compuesto puede tener a Saturno ascendente y Quirón en su etapa final, y el mundo ve algo tanto pesado cuando uno está con la pareja. Pero la sinastria puede envolver muchos contactos Venus-Jupiter-Urano, reflejando así excitación dentro de la relación lo cual sienten cada una de las personas en forma personal pero que no se expresa por si misma hacia otros.
Podemos aprender un montón acerca de los ángulos de una carta compuesta de una relación importante, preguntando a otras personas como ven ellos la relación. Con frecuencia es sorprendente para nosotros, debido a que la respuesta no refleja lo que realmente sentimos acerca de la otra persona. La carta compuesta, al igual que la carta natal, se presenta a si misma ante el mundo de acuerdo a su ascendente y su MC. Tiene un planeta regente en cual focalizará la expresión de la relación en una cierta casa o esfera de vida. Las casas de la carta compuesta trabajan de la misma forma que en una carta natal, reflejando las esferas de énfasis a través de la cual las dinámicas de la relación se manifiestan. Cuando los planetas compuestos resaltan una casa compuesta, esa área de la vida será extremadamente importante para la relación, y ambas personas serán empujadas a focalizarse en ella, incluso si la misma casa está vacía en ambas cartas natales. Una relación nos puede impulsar a tener que confrontar ciertas áreas de la vida, incluso si natalmente no estamos predispuestos ni equipados para salir adelante en esa área.
Las cartas compuestas tienen sus propias leyes y energías, y estas no tienen nada que ver con que si estamos "bien emparejados" con alguien. Una carta compuesta por si misma no nos hablará acerca de la compatibilidad. Para eso está la sinastria. La carta compuesta no revelará si la relación es "buena" o "mala" con respecto a la química entre ambas personas. La carta compuesta nos dice que, "si tu eliges entrar en esta relación, aquí está su significado y su patrón de destino. Esto es de lo que está hecha y para qué". Si queremos tener el sentido de si el significado y destino nos van a hacer sentir bien o no, tenemos que comparar la carta compuesta con la natal.
Si examinamos la sinastria entre la carta compuesta y natal de cada individuo en una relación, podemos aprender un montón de cómo la relación hace sentir a cada uno. También podemos tomar una tercera parte y comparar la carta natal de esa persona con la carta compuesta. Este es un ejercicio fascinante. Digamos que estoy en una relación a largo plazo, pero también tengo un amante. Puedo tomar la carta natal de la tercera persona y mirar como afecta la carta compuesta entre mi pareja y yo, y puede tener una visión clara de cómo mi amante afecta la relación. También podemos mirar la carta natal de un niño en relación a la carta compuesta entre los padres. Esto es muy útil en términos del entendimiento de las dinámicas de familia. Algunos niños tienen una forma de ser realmente disociadora de la relación de los padres, mientras que otros ayudan a unir a los padres. Esto lo podemos ver en la carta natal de un niño en relación a la carta compuesta de los padres. No podríamos ver la dinámica explorando la solamente la sinastria entre el niño y cada uno de los padres.
Libertad y Destino dentro de la relación
Al trabajar con cartas compuestas nos hace pensar en términos de algo más grande que nosotros mismos como individuos. A donde quiera que vamos, creamos interfaces con otras personas, y no tenemos la misma cantidad de opciones al relacionarnos con esas interfaces como debiéramos como cuando lo hacemos con nuestros propios problemas. Si uno tiene una cuadratura Sol-Saturno en su carta natal, uno puede hacer algo al respecto . Uno no tiene porque ser víctima de esto, o vivir desde el lado oscuro de el. Puede ser un aspecto difícil en los primeros años de vida, y puede reflejar sentimientos profundos de inseguridad o desadaptación. Pero uno puede decir , "Sé que muchas de mis propias dudas están conectadas con mi padre y mi niñez. Me saboteo a mi mismo porque algunas veces tengo miedo de ambicionar más. Frecuentemente soy duro conmigo mismo y espero mucho de mi. Pero voy a tratar de trabajar en estos temas. Haré un esfuerzo para entender de qué se tratan. Podría necesitar algo de psicoterapia para ayudarme a aprender a confiar más en mi. Y trataré de desarrollar mi Saturno para tener más confianza". Gradualmente uno puede moldear esa cuadratura Sol-Saturno en algo muy fuerte y creativo, si uno tiene la voluntad de poner el esfuerzo necesario.
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Pero cuando aparece una cuadratura Sol-Saturno en la carta compuesta, la pareja no puede ir a psicoterapia. La pareja no puede decir, por su propia voluntad, "Voy a trabajar en estos sentimientos de limitación y duda". La pareja no "siente" duda. Ambos individuos pueden trabajar en sus Saturnos. Pero aunque no tengan cuadratura Sol-Saturno, y realmente no entiendan porqué, cuando están juntos, algo en la relación obstruye y frusta ambas metas. Las limitaciones externas la cuales frecuentemente acompañan una composición Sol-Saturno pueden parecer extrañamente impersonales y pueden estar más allá de su control.
El sentimiento impersonal del sentimiento de la carta compuesta puede ser muy incómodo para nosotros si estamos psicológicamente predispuestos, ya que la astrología psicológica implica responsabilidad individual y la creencia que podemos cambiar muchas cosas en nuestras vidas si estamos preparados para hacer un trabajo interno. Debido a que vemos la carta natal como un cuadro interno, podemos hacernos responsables de cómo lo expresamos, y la conciencia puede hacer una gran diferencia. Un acercamiento psicológico a la astrología nos permite transformar muchas cosas si hacemos el esfuerzo suficiente. Pero uno puede engañarse por la fantasía de creer que uno puede cambiar cualquier cosa, y algunas cosas están más allá de la influencia del individuo. No estoy sugiriendo que las cartas compuestas no son psicológicas, o que debiéramos abandonar esta búsqueda cuando las interpretamos. Pero "psicológico" no siempre significa libertad, y el cambio puede significar un cambio en la actitud de ambas personas hacia la relación, más que un cambio en el patrón endémico de la relación misma.
No podemos hacer nada para cambiar los patrones fundamentales de la carta compuesta. Por supuesto se puede decir lo mismo de una carta natal individual. Pero parece que tuviéramos más capacidad de ser afectados en los niveles en los cuales expresamos nuestros patrones natales. Esto nos da el sentido interno - válido o no - que tenemos el poder de participar activamente, o incluso crear, nuestro propio futuro. Tal vez lo hacemos, en ciertas áreas de la vida. Pero una carta compuesta nos presenta una experiencia diferente, el núcleo de la realidad. Podemos cambiar como reaccionamos a los patrones de la carta compuesta, y podemos hacer el esfuerzo de dar salidas creativas para su energía. Pero incluso con la mayor cooperación de la pareja, los patrones de una carta compuesta aún se sienten "fuera" de nuestra esfera de influencia personal. Una carta compuesta no dirá, "Esta es una mala relación - sal de ella". Pero nos puede decir, "Esta relación tiene una restricción inherente que ninguna de las dos personas será capaz de alterar. Si tu quieres esta relación, acepta este problema". Si la carta compuesta tiene una cuadratura Sol-Saturno o una conjunción Sol - Quirón, contiene límites incorporados, frecuentemente de tipo muy concreto. Estos límites pueden probar la creatividad y el optimismo de uno o ambos individuos. Pero estos límites se sienten como impuestos sobre nosotros. Una cuadratura Sol-Saturno o una conjunción Sol-Quirón en la carta natal también contiene límites inherentes, pero los experimentamos en forma diferente.
Tomemos los aspectos Sol-Quirón de la carta compuesta. He visto esto muchas veces cuando una relación incluye inevitablemente límites del pasado. El pasado puede ser una ex- pareja la cual quiere cobrar su pensión o pueden ser niños de un matrimonio anterior. Estas situaciones pueden causar mucho dolor, especialmente cuando hay niños involucrados, porque no importa cuan maduros o concientes son las dos personas, habrán conflictos, lealtades divididas, sentimientos heridos, y tal vez también restricciones financieras. No es cuestión de actitudes alteradas; familias anteriores, para cualquier pareja, son factores precedentes los cuales siempre impondrán límites. Si una pareja no experimenta límites en dichas circunstancias, entonces probablemente no veremos un aspecto Sol-Quirón en la carta compuesta.
Sabemos que Quirón está conectado con experiencias dolorosas, particularmente con aquellas que parecen ser injustas e inmerecidas, y las cuales son producto de un estado colectivo más que de una falla personal o de un acto de malicia. Los contactos Sol-Quirón en una carta compuesta sugieren que la relación misma trae una herida insanable, usualmente del pasado de ambas partes, o de la naturaleza del mundo en donde viven ambas personas. Al mismo tiempo, la relación puede proveer sanación profunda para ambas personas, o para otros que entran en contacto con la pareja, porque los límites inherentes provocan sufrimiento y posterior compasión y entendimiento.
He visto algunas veces el aspecto Sol-Quirón en una carta compuesta, cuando una pareja desea fuertemente tener niños pero no los pueden tener. Esta es una herida que puede hacer pensar a las personas más profundamente en quienes son y cual es el propósito de sus vidas, porque no tienen el "propósito"colectivamente impuesto de una familia para darle una dirección en la vida. Otro ejemplo , podría ser una pareja donde hay una gran diferencia de edad, y el individuo más joven debe ver al otro envejecer y fragilizarse. No hay amor ni compromiso suficiente que pueda volver el tiempo atrás. O puede haber uno de los dos que tiene una deficiencia física la cual puede ser genuina y profundamente aceptada por el otro, pero la cual limita la movilidad en ambas personas. También otro ejemplo puede ser un matrimonio entre diferentes razas, o una relación homosexual, las cuales pueden provocar alteración entre los vecinos quienes pueden ser xenofóbicos o muy rígidos en la definición de normalidad. La xenofobia y opiniones rígidas son características de muchas , muchas personas, y no importa cuan angustioso o violento , no alterará esta infortunada imperfección en la naturaleza humana. Ambas personas pueden salir heridas durante la relación, no porque es "mala", sino por algo acerca de la forma en que la relación se "sitúa" en lo colectivo lo que limita sus posibilidades.

No estoy diciendo que es un ejemplo estático. Se relaciona tanto con la sanación, como también depende de la definición de la palabra. Las heridas de Quirón no se sanan en el sentido de desaparecer. Algo ha cambiado de forma permanentemente, incluso si el veneno ha sido liberado y limpiado. Uno no puede recobrar la inocencia una vez que ha sido destruido por el tipo de herida que este planeta refleja. Pero la actitud frente a la herida si puede cambiar, aumentar la tolerancia, la compasión y la sabiduría puede finalmente resultar. Ese es un tipo de sanación; pero no puede deshacer el pasado. Uno no puede por ejemplo, hacer desaparecer los niños de una antigua pareja por arte de magia. Uno puede tratar de opacar la herida apartándose emocionalmente de los niños, y nunca más volver a verlos; y luego habrá otro tipó de herida con la cual lidiar. O uno puede luchar para enfrentar todas las complicaciones emocionales, y luego eventualmente establecer relaciones gratificantes con cada uno de los participantes. Pero siempre habrá compromiso, tristeza y una sensación de pérdida. Dichos aspectos en una carta compuesta no significan que los efectos de la dificultad permanezcan estáticos e inamovibles. Ambas personas pueden estar profundamente y permanentemente transformándose. Pero el pasado no puede ser re-construido.
La carta compuesta progresa como la carta natal, y esto refleja cambios dentro de la relación así como también en el individuo. Pero la carta compuesta como una entidad no tiene la misma capacidad como un individuo para decidir por su propia voluntad a cambiar o luchar contra algo. No es un individuo consciente. Ambas personas deben luchar para ser más conscientes, y las formas en las cuales ellas experimentan la relación pueden cambiar respectivamente. Pero los patrones básicos de la relación se desarrollan como una semilla que crece hasta ser una planta, con una inevitabilidad natural que puede sentirse extraña a nuestra consciencia egocéntrica.
Tomado de
Liz Greene:
Relationships and how to survive them.
Parte uno: La Carta Compuesta, Parte Dos: El eterno triángulo
CPA Press, Londre.
Usted puede ordenar este libro (en Inglés) en:
www.midheavenbooks.com
Traducción al español: Natalia Marchant
 
Fuente: http://www.astro.com/astrologia/in_triangle_s.htm

Proximos TALLERES. LOS CHACRAS Y SUS ARQUETIPOS, Informacion en estos link.
http://sanacionemocionalbioenergetica.blogspot.com.es/2012/10/proximo-taller-sabado-24-noviembre-2012.html




Ramon Gamero, Terapeuta Holistico. Cita Previa 650 91 73 64-- 955 997233.
Consulta en el Aljarafe - Dos Hermanas --Huelva-- Sevilla.
 


sábado, 3 de noviembre de 2012

LAS CINCO HERIDAS QUE IMPIDEN SER UNO MISMO (Resumen del libro de Lise Burbeau)


LAS CINCO HERIDAS QUE IMPIDEN SER UNO MISMO (Resumen del libro de Lise Burbeau)

 

 

Nuestra alma elige los padres y las circunstancias de nacimiento por razones muy precisas. Venimos a experimentar una serie de vivencias para sanar una serie de heridas, y así integrar la personalidad con el alma. Venimos a aprender a aceptar y amar incondicionalmente partes de nosotros que hasta ahora han vivido ignoradas y con miedo. Somos atraídos hacia padres con heridas como las nuestras para recordarnos qué hemos venido a amar. Aprender a aceptar nuestras heridas es aprender a ser responsables y a amarnos incondicionalmente, y esa es la llave para la transformación y la sanación del alma.
¿Te has dado cuenta que cuando acusas a alguien de algo, esa persona te acusa a ti de lo mismo?
Chequealo con la otra persona, y aparte de sorprenderte, verás cómo te liberas de juicios.
No aceptar nuestra herida, sentirnos culpables, con vergüenza o juzgarnos, es atraer circunstancias y personas que nos harán sentir esa herida no aceptada. Aceptar la herida no significa que sea nuestra preferencia tenerla; significa que, como seres espirituales que elegimos vivir la experiencia humana para espiritualizar la materia, nos permitimos experimentar esa herida sin juzgarnos y aprender de la experiencia. Mientras haya miedo, hay herida y hay un juicio o creencia que bloquea su sanación. Cuando aprendemos a aceptar nuestras heridas estamos desarrollando el amor y estamos espiritualizando la materia.
La sanación se produce totalmente cuando nos aceptamos a nosotros. El perdón hacia uno mismo es lo que finalmente nos sana, y para eso hay que aceptar que uno mismo es responsable de todo lo que le ocurre, y aceptar que ha acusado a otros de hacer lo que uno mismo hace a los demás. En el fondo, todos somos humanos, y aceptar nuestras limitaciones es lo que nos hace humildes y nos permite descubrir nuestra herencia divina.
Las cinco heridas del alma más comunes son:
- El rechazo
- El abandono
- La humillación
- La traición
- La injusticia
No necesariamente tenemos las cinco heridas. Con humildad y sinceridad cada cual puede reconocer sus heridas. Reconocer nuestra limitación humana es el primer paso en el proceso de sanación. Si nos cuesta identificar nuestras heridas es porque nos ocultamos tras una máscara, que se construyó para no ver ni sentir esa herida. Las máscaras de cada herida son las siguientes:
- Rechazoi--Retraimiento
-Abandono--Dependencia
-Humillacion--Masoquismo emocional y mental
-Traicio--Control
-Injusticia--Rigidez.
Chequéalo con alguien que te conoce, para estar seguro de que no te has olvidado

RECHAZO-RETRAIMIENTO
LA HERIDA DEL RECHAZO Y LA MASCARA DE RETRAIMIENTO
Rechazar alguien es repelerlo, echarlo. La persona que nos rechaza nos dice “no te quiero a mi lado”. La persona que nos abandona dice “no puedo tenerte conmigo”, y nos deja para ir en busca de algo o de alguien. Hay que tener clara la diferencia entre rechazo y abandono.
La herida del rechazo es muy profunda, pues hace sentir a uno que su “derecho a existir” está siendo rechazado. Un ejemplo claro son los bebés que no son bienvenidos al tenerse por accidente. La herida se activa sobretodo en la relación con el padre del mismo sexo. Es del todo humano pues, que no aceptes o odies al padre que tiene el mismo sexo que tu. No significa que tu padre te rechazara. Significa que tu interpretaste una o varias experiencias como si fueran un rechazo de tu persona. Otra persona lo podría haber vivido como una humillación.
Piensa que cuando un padre no se acepta sí mismo/a (se rechaza) y tiene un hijo del mismo sexo, es normal y humano que inconscientemente rechaze a ese hijo, pues constantemente le recuerda su propio auto-rechazo.
Si sufres de la herida del rechazo, la no aceptación del padre del mismo sexo explica las dificultades que tienes en aceptarte y amarte a ti mismo/a.
El padre del mismo sexo nos enseña a amar, a dar amor. El padre del sexo contrario nos enseña a ser amados, a recibir amor.
La persona con esta herida tiene ganas de desaparecer. No quiere ocupar su espacio en la vida por miedo a ser rechazado. La máscara tras la cual se esconde esta herida se llama “retraimiento”, “retirada” o withdrawal en inglés. Sus cuerpos casi no tienen carne en los huesos, indicando que quieren desaparecer. Son personas que se cuestionan su derecho a existir, y parecen que no están totalmente encarnadas o enraizadas en sus cuerpos.
Los niños que construyen la máscara de retirada para no sentir el rechazo, son niños que viven en un mundo imaginario, son niños calmados que no hacen demasiado ruido y pasan desapercibidos. Sus cuerpos parecen frágiles, y eso hace que la madre sobreproteja al niño. Los niños sobreprotegidos se sienten sofocados por la madre; se sienten rechazados por no ser aceptados con sus limitaciones, tal y como son.
La persona que sufre el rechazo vive separada del mundo material, incluso de su instinto sexual. Suele atraer parejas que le rechaza sexualmente, o simplemente decide cortar su sexualidad por considerarlo “poco espiritual”.
Los retraidos creen que no tienen ningún valor. Por eso intentarán ser perfectos, para merecer ese valor que sienten que les falta. Un hombre que diga “a los ojos de mi padre no soy nadie, y no hago nada bien” intentará ser perfecto (con todo el sufrimiento que conlleva tal exigencia) para ganarse algo de auto-valoración. Para ellos, ser juzgados por lo que hacen es igual a ser rechazados. Quieren hacerlo todo tan perfecto que les toma más tiempo de lo normal.
Los retraidos no sabrían qué hacer si reciben demasiada atención. Es como si su existencia fuera demasiada para ellos mismos. Por eso prefieren estar solos. Al aislarse lo que hacen es sentirse más y más marginados o rechazados.
Los retraidos se angustian cuando piensan que han podido rechazar algo o alguien (especialmente del sexo opuesto). Si tienes miedo a rechazar alguien, probablemente terminarás haciendolo. Cuanto más miedo tenemos, más probabilidades hay que ese algo se materialice.
Los retraídos se comparan con otros, y siempre se encuentran con menos valía que los demás. Les cuesta creer que alguien se pueda fijar en ellos e incluso enamorarse de ellos. Normalmente sabotean sus éxitos, pues no se sienten merecedores. Si sienten que acaparan demasiado espacio o atención, se bloquean pensando que están molestando a los demás, y temen ser rechazados. La parálisis ocurre sobretodo con gente del mismo sexo.
Si alguien les interrumpe cuando hablan, pensarán que es porque “no son suficientemente importantes”, y dejarán de hablar. Si interrumpes a alguien que no sufre de la herida del rechazo, pensará que “lo que dice no es importante”, pero él sigue siendo igual de importante que antes. Los retraidos tienen miedo a dar su opinión si no se les pregunta, por miedo a confrontar a los demás, y exponerse a un rechazo. Tienen miedo a molestar a los demás. Se ocultan tras la máscara de la “vergüenza” y les impide mostrarse y ocupar su lugar.
Sus ojos esconden miedo. Pueden tener problemas de memoria debido a ese miedo tan profundo. Para retirarse más acuden a veces a las drogas y al alchool. No se permiten ser niños, se fuerzan a madurar rápido pensando que así serán menos vulnerables al rechazo. Por eso parte de su cuerpo parece a la de un niño. Como tienen dificultad para reconocerse como “alguien”, a menudo tratan de llegar a ser como otra persona.
Si no se dan permiso para odiar al padre del mismo sexo, su rechazo no aceptado puede conducirles al cáncer, una enfermedad asociada con el resentimiento que se sufre en aislamiento.
Si reconoces que sufres de la herida del rechazo, es muy probable que el padre de igual sexo que tu también la sufra, y no sólo se haya sentido rechazado por su padre del mismo sexo, sino que se sienta rechazado por ti.
Acusamos a otros por todo lo que hacemos nosotros pero no queremos ver. Por eso atraemos personas que nos muestran qué hacemos a los demás o a nosotros mismos.

Una vez la herida está sanada, detrás de esa máscara de retraimiento se encuentran personas:
- Con muchos recursos, dotados para lo creativo y la imaginación.
- Capaces de trabajar solos.
- Eficientes y con capacidad para tratar el mínimo detalle.
- Capaces de actuar en casos de emergencia.
- Pueden ser felices solos.




ABANDONO-DEPENDENCIA

 LA HERIDA DEL ABANDONO Y LA MASCARA DE DEPENDENCIA



La herida del abandono se siente más al nivel del “hacer y tener” que en el nivel del “ser” (como es el caso de la herida del rechazo).
Situaciones que pueden despertar la herida del abandono son:
- La madre debe ocuparse de su recién nacido bebé. El otro hijo puede sentirse abandonado.
- Si los padres trabajan todo el día y no tienen tiempo para los niños, pueden sentirse abandonados.
- Si el niño tiene que estar en cama en el hospital sin entender qué le ocurre, puede sentirse abandonado.
- Si el niño de quedarse en casa de su tia durante unas cortas vacaciones, puede sentirse abandonado.
Normalmente la herida del abandono se reaviva con el padre de sexo opuesto. Normalmente quien sufre de abandono también sufre de rechazo (con el padre del mismo sexo). Mientras sigamos estando resentidos con alguno de nuestros padres, tendremos dificultades con las personas del mismo sexo que nuestro padre a quien no hemos perdonado. Para perdonar, no hay nada mejor que comprender que él/ella son también víctimas de sus padres, y que les acusamos de algo que nosotros mismos hacemos a ellos.
Quien sufre de abandono siente que no tiene suficiente alimento afectivo. Para no sentir esa carencia afectiva, se construyen la máscara de la dependencia.
Los dependientes piensan que nunca serán capaces de valerse por sí mismos, y que necesitan a alguien a quien apoyarse. Algunas partes de su cuerpo se muestran flácidas o sin tono muscular, como si no pudieran aguantarse solas. Los dependientes tienden a adoptar el papel de víctima. Atraen problemas para atraer la atención de los demás. Pero la atención de los demás nunca es suficiente para ellos. Sueñan en destacar o tener papeles “estrella” ante grandes audiencias. Su necesidad de atención es insaciable, por eso cuando comen no ganan peso, pues hay en ellos una creencia profunda que dice que “nada es suficiente”.
A los que adoptan el papel de víctima les suele gustar adoptar el papel de salvador. Jugarán el papel de “padre o madre” con sus hermanos o tratarán de salvar alguien a quien aman y que está en dificultades. Hacen para los demás para sentirse importantes, y esperan afecto a cambio. Asumen responsabilidades que no les corresponden, y sufren por los demás, dependiendo su felicidad de la felicidad del otro. Su gran abertura del plexo solar (empatía) no es sana para ellos ni para los demás.
Creen que si logran hacerlo todo bien solos, nadie se ocupará de ellos en el futuro, y para tratar de evitar ese posible aislamiento, buscan alguien con quien sentirse apoyados para realizar sus proyectos.
Los dependientes tienen muchos altos y bajos. Su gran miedo a estar solo es lo que genera esas subidas y bajadas de humor. Pueden aguantar lo inaguantable con una pareja para no sentirse solos. Viven en la esperanza emocional de que en el futuro las cosas pueden cambiar. Tiene problemas con la palabra “dejar”. Si alguien les dice “te tengo que dejar, tengo que irme”, se sentirán heridos. Tienen dificultades en dejar una situación, persona o lugar.
La emoción más intensa que siente un dependiente es la tristeza. Buscan la compañía de los demás para no sentir esa tristeza. Pueden usar el sexo para sentirse próximas a la otra persona.
Tienen miedo de todas las formas de autoridad, pues piensan que alguien autoritario es frio y no va a cuidarse de ellos. Por eso los dependientes son cálidos con los otros.
Temen recibir demasiada atención de los demás, por miedo a sentir emociones demasiado profundas de abandono. Tan pronto la relación se vuelve intensa, buscan una manera de hacer que acabe. Necesitan atención de su pareja, pero no dan al otro lo que le piden. Si el dependiente quiere tomarse un rato para leer a solas, todo está bien. Pero si es la pareja quien decide tomarse un rato para leer a solas, se lo toman como si no fueran importantes para ser tomados en cuenta.
Pueden acusar a Dios de abandonarles en la vida. No se dan cuenta con qué frecuencia ellos mismos decepcionan a los demás, o con qué facilidad abandonan proyectos sin acabar.
Cuando se dan cuenta del problema que trae su dependencia, en lugar de aceptarla, intentan ser independientes. Muchos que tienen la herida del abandono no quieren ver su dependencia, y se creen los más independientes. La autonomía es sana, no la independencia.

  

 -Humillacion--Masoquismo emocional y mental.


 LA HERIDA DE LA HUMILLACION Y LA MASCARA DE MASOQUISMO

La herida de la humillación se despierta en el niño cuando este siente que alguno de sus padres (indistinto el sexo) se siente avergonzado de él, o tiene miedo que se pueda sentir avergonzado porque se ha ensuciado, porque no guarda las formas sociales, o porque va mal vestido, etc. El niño se siente degradado, comparado, mortificado o avergonzado a nivel físico de “hacer” o “tener”. Uno puede sentirse culpable sin sentirse avergonzado, pero quien se siente avergonzado también se siente culpable.
Sentimos culpa cuando juzgamos que la cosa que hicimos (o no hicimos) está mal hecha. Sentimos vergüenza cuando consideramos que nosotros somos malos por hacer o no hacer algo.
Normalmente la herida se activa con la madre, pero puede activarse con el padre si este era quien “controlaba” al niño y hacía el papel de madre, enseñandole como comer correctamente, cómo estar limpio, etc.
La humillación se despierta por ejemplo, cuando el niño escucha a su madre contando a su padre lo que ha hecho el niño. O cuando la madre descubre al niño tocandose los genitales y le grita: “no te da vergüenza?”. O cuando el niño ve a su padre desnudo y este rápidamente se tapa, el niño aprenderá a tener vergüenza de su propio cuerpo.
El niño se siente humillado si siente que sus padres controlan sus movimientos, dejándole poca libertad. Para no sentir la herida, el niño desarrolla la máscara masoquista. Con esa protección, el niño aprenderá a castigarse a sí mismo (humillarse) antes de que lo hagan otros. El cuerpo de una persona con la herida de la humillación suele ser de formas redondas y llenas.
El masoquista quiere demostrarse a sí mismo que es alguien sólido y que controla su vida (y la de los demás). A menudo lo encontramos ocupándose de los problemas de los demás, y olvidándose de sí mismos. Cuanto más responsabilidades de otros asumen, más peso coge su cuerpo. El masoquista piensa que ayudando a los demás evitará que se sientan avergonzados de él, pero a menudo se acaba sintiendo humillado y como si los demás se aprovecharan de su buena voluntad. A menudo son mediadores entre dos personas.
Los masoquistas no se dan cuenta que haciendo todo por los demás, acaban humillando a los demás, pues les hacen sentir que solos no podrían hacerlo. Deben aprender a no tomar tanto espacio en la vida de las personas a quienes aman. Deben aprender a dejar los demás tomar decisiones por sí mismos.
Los masoquistas generalmente no están en contacto con sus sentimientos pues tienen miedo de que los demás o sus madres se molesten o se avergüenzen de ellos. En el fondo les gusta la ropa bonita y el lujo, pero como creen que tienen que sufrir, no se permiten esos regalos.
Son hiper-sensibles, y la mínima cosa les puede herir. Un comentario crítico ligero les puede hundir. Por eso hacen todo lo posible para no herir a los demás. Tan pronto alguien a quien aman se siente infeliz, el masoquista se siente responsables. Se culpan por todo, y asumen la culpa de los demás. Es su manera de ser “buenas personas”. No se da cuenta que estando tan empatizado con el humor del otro, se desconecta de sus propios sentimientos y necesidades. A menudo hacen cosas por los demás (como pintar la casa de otro) que no harían para sí mismos. La mujer que limpia la casa cuando vienen invitados, pero que no la limpia cuando está sola (pues no se siente lo suficiente importante).
El masoquista se siente unworthy, sin valor, no merecedor de ser amado o reconocido. Al creer que no tiene valor o importancia, cree que merece sufrir.
Los masoquistas a menudo se siente sin poder frente aquellos cercanos a quienes aman. Cuando son culpabilizados (algo que atraen inconscientemente), se quedan mudos, paralizados, sin saber como defenderse.
La libertad es muy importante para los masoquistas. Ser libre significa no tener que dar explicaciones a nadie, no ser controlado por nadie, hacer lo que quieras cuando quieras. Cuando eran jóvenes, a los masoquistas les faltó libertad con sus padres. Cuando consiguen sentirse libres viven al máximo la vida, sin límites. Eso les lleva a comportamientos extremos (hacen demasiado, ayudan demasiado, gastan demasiado, creen que tienen demasiado, etc). Cuando viven sin límites se sienten avergonzados porque se sienten humillados por la mirada y comentario de los demás. Por eso tienen terror a encontrarse a sí mismos sin límites: creen que harían cosas que avergonzarían a los demás. Además creen que si se ponen a sí mismos en primer lugar, no serían de ayuda para los demás.
Su mayor miedo es la libertad. Se sabotean de muchas formas:
- Un hombre que se siente libre de tener varias novias, se creará problemas para verlas y esconder las unas de las otras.
- Un hombre que se siente atrapado en casa por su mujer controladora, se buscará dos trabajos para estar siempre fuera de casa. Creerá que así es libre, pero se engaña.
Lo que un masoquista hace para liberarse en un área le aprisiona en otra.
Los masoquistas tienen dificultades para satisfacerse o gozar. Cuando sienten placer estando con alguien o haciendo algo, se critican y se castigan por creer que están aprovechandose del otro. Aprovecharse del otro es lo último que quieren ser acusados. Por eso tienen dificultades con la sexualidad, pues les despierta culpa. De jóvenes se controlaban (reprimían) para que sus madre no se sintiera avergonzada.
El sentido del deber es muy importante para ellos.
Pueden tener problemas de páncreas (diabetis y hipoglucemia), pues tienen dificultades para tratarse con dulzura. También pueden tener problemas de corazón pues no se aman a sí mismos lo suficiente, o no se sienten importantes como para sentir alegría. Normalmente, su forma de recompensarse es comiendo.
Para ser conscientes de la herida de la humillación, se sugiere que aprendas a reconocer las veces en que te sientes avergonzado de ti mismo/a o de otros, y las veces en que te humillas a ti mismo sintiendote sin ningún valor, o te comparas o te criticas duramente. Date cuenta las veces que humillas al otro haciendo demasiado por el otro. Es importante que te des cuenta que tu madre o padre también sufren la misma herida. Aprende a tomarte tiempo para sentir tus necesidades antes de decir “sí”. Asume tu responsabilidad y liberate de la carga y la culpa de los demás.
Una vez la herida está sanada, detrás de esa máscara masoquista se encuentran personas:
- Que conocen y respetan sus necesidades.
- Sensibles a las necesidades de los demás, y capaces de respetar la libertad del otro.
- Buenos conciliadores o mediadores.
- Joviales.
- Altruistas, generosos.
- Organizadores con talento.
- Sensuales, saben como gozar del amor.
- Con mucha dignidad; están orgullosos de ser quienes son.


-Traicion--Control.
LA HERIDA DE LA TRAICION Y LA MASCARA DEL CONTROLADOR


El alma que encarna para sanar esta herida nace con un padre (del sexo opuesto al suyo) con quien hay una fuerte atracción o lazo de amor, generando un fuerte complejo de Edipo que no se ha resuelto. Eso significa que la dependencia del padre de sexo opuesto es muy fuerte, y en sus relaciones futuras esperarán mucho de su pareja, esperando recibir lo que no recibieron de su padre/madre. En sus relaciones les costará comprometerse por miedo a ser decepcionadas (traicionadas).
De niño/a se sintió traicionada por el padre de sexo opuesto cada vez que ese padre no mantenía su palabra o promesa, o cada vez que no cumplía sus expectativas de “padre ideal”. El niño también se sentía traicionado cada vez que su padre del mismo sexo se sentía traicionado por el padre del sexo opuesto. Una niña podría sentirse traicionada por su padre si sentía que este le daba menos atención cuando nació otro hermanito.
Para no sentir la herida de traición, la personalidad construye la máscara del control. Quieren mostrar al mundo que son gente de confianza, responsables, con palabra, fuertes, importantes.
La traición es tan inaceptable para ellos que son incapaces de reconocer que ellos mismos podrían ser capaces de traicionar a otros (o a sí mismos). Y eso es justamente lo que ocurre, aunque les costará mucho reconocerlo. Si por ejemplo ellos traicionan a alguien no cumpliendo su palabra, encontrarán todo tipo de excusas para justificarse, e incluso pueden mentir (algo inaceptable que hagan los demás). Son muy hábiles en decir a los demás lo que quieren oir, pero pocas veces piensan hacer lo que dicen.
Los controladores tienen fuertes personalidades, son líderes en potencia. Piensan que tienen la razón, intentarán convencerte, y probablemente lo conseguirán. Son de pensamiento y acción rápida, tienen talento pero les falta paciencia y tolerancia hacia los que son más lentos. Cuando las cosas no salen a su manera, pueden volverse agresivos con facilidad, que es una forma de mostrar su “fuerza” y su “control”. En realidad son las personas que tienen más altos y bajos emocionales, y no se dan cuenta que con su actitud volátil hacen que los que les rodean se sientan desorientados y traicionados.
Les gusta tenerlo todo bajo control. Llegan antes a los lugares, les gusta planear el futuro, son muy exigentes con los demás (pero no tanto consigo mismos), y encuentran difícil delegar y confiar en los demás. Cuando ven a alguien del sexo opuesto que no hace nada, le llaman “vago” y encuentran eso como una prueba para no poder “confiar” en esa persona. A los controladores les gusta que todo el mundo sepa lo mucho que ellos han hecho o están haciendo, para sentirse responsables y dignos de confianza.
Les cuesta mucho revelar sus intimidades, por miedo a que sea usado en su contra (desconfianza). Sin embargo, son los primeros en repetir a los demás los rumores de otros, y siempre tendrán “buenas razones” para hacerlo. Les gusta tener siempre la última palabra, les gusta organizar la vida de los demás (es una forma de manipular o controlar al otro). Son personas sensibles pero no muestran su sensibilidad pues están ocupados en mostrar su “fuerza” y su “control”. Tienen que saber un poco de todo pues les cuesta mucho aceptar que pueden no saberlo todo. Si alguien les pregunta algo que no saben, antes que decir “no sé” probablemente se inventarán la respuesta pareciendo que controlan el tema.
Odian sentirse controlados. Tienen problemas con la autoridad, pues piensan que les quieren controlar. No se dan cuenta que normalmente ellos están dando órdenes a los demás y decidiendo por los demás. Les gusta saber qué ocurre en todo momento, y dan su opinión sin que se la pidan. Su reputación es muy importante para ellos. Cuando hablan no se revelarán completamente; sólo hablarán de cosas que realzan su reputación, su confianza y su responsabilidad.
Tienen miedo a admitir sus miedos y a hablar de sus debilidades. Tienen mucho miedo a mostrar su vulnerabilidad, por miedo a que alguien se aproveche de eso y pueda controlarle. No les gustan las sorpresas, pues pueden perder el control. No se dan cuenta con qué frecuencia cambian de pensamiento y toman decisiones de último segundo que sorprenden a los demás.
Son rápidos a llamar a los demás “hipócritas”, pues recelan con facilidad. No se dan cuenta que su actitud muchas veces es manipuladora y de hablar a las espaldas de los demás. Si alguien no confía en ellos – lo cual es normal hasta que no se sane la herida- se sienten traicionados.
El controlador tiene mucho miedo del compromiso. Son seductores (para controlar al otro) pero en el fondo tiene miedo que un fuerte compromiso pueda romperse, y sentirse traicionados. Pueden confiar más si no hay sexo involucrado. Sienten más confianza con los amigos que con la pareja, pues con la pareja el miedo a sentir su herida es mayor. El controlador experimenta más separaciones y roturas que cualquier otra persona. Creen que tener una pareja que esté “delante” o al mismo nivel que ellos sería perder el control y la fuerza. Prefieren apartar esa pareja de su vida para siempre por creer que no es digna de su confianza. Cuando empiezan a dejar de sentir la pasión/romance con la pareja, empiezan a sentirse decepcionadas, y encuentran maneras de hacer que su pareja les deje, y así no serán acusadas de traición.
La causa principal de sus problemas sexuales tiene que ver con el vínculo que crearon con el padre de sexo opuesto, a quien idealizaron tanto que ninguna pareja puede cumplir sus expectativas. Pueden incluso renunciar al gozo sexual, y siempre encuentran una buena forma de justificar su decisión.
Si tienes esta herida es importante que te des cuenta que tu padre de sexo opuesto con quien tu herida se activa, ha sufrido y sufre probablemente todavía la misma herida con su padre del sexo opuesto.
Normalmente quien tiene la traición como herida, tiene la herida del abandono. Por no querer aceptar su dependencia afectiva (con el padre de sexo opuesto) desarrollan la coraza y la máscara de control que les impida ver su herida de abandono.


-Injusticia--Poder.

 
LA HERIDA DE LA INJUSTICIA Y LA MASCARA DE LA RIGIDEZ


Sufrimos de la herida de injusticia cuando sentimos que no somos apreciados por nuestro verdadero valor, cuando no nos sentimos respetados o cuando creemos que no recibimos lo que merecemos. También sufre esta herida quien cree que recibe más de lo que se merece.
La herida se activa con el padre del mismo sexo. Si sentíamos que ese padre no expresaba sus sentimientos con nosotros, sufrimos una relación “fría” y superficial con el/ella, lo cual nos limita a podernos expresar y ser nosotros mismos. Si el padre del mismo sexo era además autoritario, crítico y estricto, la herida es mayor. De pequeño quien tiene esa herida siente que es más apreciado por lo que hace que por lo que es.
La reacción de la persona que sufre la herida es disociarse de sus sentimientos, como forma de sentirse protegidos y no vulnerables. Para ese fin construyen la máscara de la rigidez. Físicamente van todo rectos, como si su cuerpo fuera “perfecto”. En el fondo son injustos a sí mismos, pues no se permiten expresar sus verdaderos sentimientos.
Los rígidos son gente muy sensible, pero esconden su sensibilidad, actuando como si nada les tocara sus sentimientos. A los ojos de los demás parecen fríos e insensibles, aunque ellos piensan que son los más sensibles y cariñosos del mundo. Temen la frialdad en los demás y en sí mismos. No pueden aceptar ser fríos pues significa no tener corazón, y eso equivale a ser injusto. Por eso para ellos es tan importante sentir que son “buenas personas” y “buenas en lo que hacen”. Ellos se consideran “perfectos” en primer lugar, y “cálidos” en segundo lugar”.
Los rígidos buscan la justicia por encima de todo. Son perfeccionistas y creen que hacer o decir las cosas a la perfección es justo. Hacen bien las cosas, y de forma rápida. Quieren hacerlo todo para evitar problemas, y si alguna vez tienen algun problema prefieren decir que “todo va bien” para no sentir el sufrimiento. Son muy optimistas. Parecen imperturbables.
Son muy dinámicos, aunque sus movimientos muestran poca flexibilidad, mostrando que están algo cerrados. No les gusta la autoridad, porque para ellos la autoridad siempre tiene “razón”. Para ellos, el merecer las cosas es muy importante. Difícilmente aceptan regalos “sin haberlos merecido” por su esfuerzo. Harán saber a los demás lo que han hecho o están haciendo para mostrarles que son merecedores de su reconocimiento.
Cuando piden explicaciones, los rígidos quieren que todos los detalles sean exactos. Pero cuando ellos tienen que explicar algo, suelen exagerar fácilmente. A menudo utilizan las palabras: siempre, nunca, mucho. No se dan cuenta que exagerar los datos no es ser justo. Cuando les preguntas cómo están, rápidamente te contestarán “muy bien!” para no tomarse el tiempo de sentir cómo están.
La religion tiene un impacto grande en los rígidos. Para ellos el concepto de “bien” y “mal”, “correcto” o “incorrecto” pesa mucho. Por eso tienen mucho miedo a cometer errores. Se exigen mucho a sí mismos, les gustaría tenerlo todo solucionado al instante, son muy impacientes y críticos consigo mismos. Casi nunca están satisfechos por lo que hacen, y eso les drena energía. Por eso sus cuerpos suelen ser delgados. Se comparan con los que consideran que son “más perfectos”, y eso es algo injusto que se hacen a sí mismos. Es una forma de rechazar su ser. Normalmente de pequeños se sintieron comparados con sus hermanos/as.
Suelen tener problemas de visión, porque es muy difícil para ellos ver que han tomado decisiones poco acertadas o que tienen una percepción mala de una situación. Prefieren no ver nada que sea “imperfecto”, pues así no sufren. Prefieren utilizar la expresión: “no lo veo del todo claro”.
Se sienten culpables si no están haciendo nada mientras otro está trabajando. Lo viven como una injusticia. Para el rígido es difícil conocer y respetar sus propios límites. Se imponen obligaciones aunque no sean coherentes con sus necesidades. Si se permitieran sentir más se harían un favor.
Encuentran injusto tener más privilegios que los demás. Por eso, muchos se sabotean a recibir, otros se centran en aquello que quejarse (y así olvidar sus privilegios) y otros creen que tienen que dar a los demás para ser justos.
Pueden intervenir en una situación si ven que no es justa. Les gusta que todo esté en su sitio, ordenado. Su sistema nervioso está sobreexcitado porque se exigen la perfección, aunque a los demás les parezca gente tranquila (debido a su auto-control).La emoción más común es el enfado, sobretodo hacia ellos mismos, por no alcanzar sus ideales de perfeccionismo. Deben vigilar su hígado si reprimen mucho el enfado. Normalmente quieren dar una “segunda oportunidad” a las personas porque creen que es justo. Si son muy rígidos, no verán su propio enfado y suavizarán la situación excusando a la otra persona.
Los rígidos tienen dificultades en dejarse ir y sentir placer sexual. Les cuesta expresar su ternura. Son sin embargo, los de apariencia más sexy. Cuando se encuentran en una situación emotiva (cumpleaños por ejemplo), tienen dificultad en controlarse.
Si reconoces esta herida en ti, puedes sanarla empezando por reconocer cuando eres injusto con los demás y contigo mismo. Si sientes vergüenza, es señal que no somos justos con nosotros (ni con los demás). El niño/a que se siente rechazado, quiere llegar a ser perfecto, pues tal y como es ahora, no es digno de existir. Cuando pasan los años y el niño siente que su padre del mismo sexo le ama más, lo consideran injusto. Deciden entonces auto-controlarse, exigirse más para así no ser rechazados. Así crean la máscara de rigidez. Se apartan de sus sentimientos para no sentir el dolor del rechazo.
Una vez la herida está sanada, detrás de esa máscara de retraimiento se encuentran personas:
- Dotados para lo creativo, muy dinámicos y entusiastas.
- Capaces de simplificar, explicar claramente y enseñar.
- Sensibles y conocedores de lo que los otros sienten.
- Saben encontrar la persona adecuada para hacer trabajos específicos.
- Pueden manejar situaciones difíclies.
Fuente:http://despertando.mx/?p=417 .
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Ramon Gamero, Terapeuta Holistico. Cita Previa 650 91 73 64-- 955 997233.
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