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sábado, 4 de febrero de 2012

¿QUÉ ES LA MUERTE?“MANUAL PARA EL MAESTRO” FUNDACIÓN PARA LA PAZ INTERIOR.


1.La muerte es el sueño central de donde emanan todas las ilu­siones. 2¿No es acaso una locura pensar que la vida no es otra cosa que nacer, envejecer, perder vitalidad y finalmente morir? 3Ya hemos planteado esta pregunta anteriormente, pero ahora debemos examinarla con mayor detenimiento. 4La creencia fija e inalterable del mundo es que todas las cosas nacen para morir. 5Se considera que así es como "opera la naturaleza”, y ello no se debe poner en tela de juicio, sino que debe aceptarse como la ley "natural" de la vida. 6Lo cíclico, lo cambiante y lo incierto; lo inestable y lo inconstante; lo que de alguna manera crece y men­gua siguiendo una trayectoria determinada, es lo que se consi­dera la Voluntad de Dios. 7Y nadie se pregunta si un Creador benigno hubiese podido disponer algo así.


2.     Si el universo que percibimos fuese tal como Dios lo creó, sería imposible pensar que Dios es amoroso. 2Pues aquel que ha decre­tado que todas las cosas mueran y acaben en polvo, desilusión y desesperanza, no puede sino inspirar temor. 3Tu insignificante vida está en sus manos, suspendida de un hilo que él está listo para cortar sin ningún remordimiento y sin que le importe, tal vez hoy mismo. 4Y aun si esperase, el final es seguro de todas formas. 5El que ama a un dios así no conoce el amor, ya que ha negado que la vida sea real. 6La muerte se ha convertido en el símbolo de la vida. 7Su mundo es ahora un campo de batalla, en donde reina la contradicción y los opuestos luchan en una guerra interminable. 8Allí donde hay muerte es imposible la paz.

 



3.     La muerte es el símbolo del temor a Dios. 2La idea de la muerte oculta Su Amor y lo mantiene al margen de la conciencia cual un escudo puesto en alto para bloquear el sol. 3Lo siniestro de este símbolo basta para demostrar que la muerte no puede coexistir con Dios. 4La muerte presenta una imagen del Hijo de Dios en la que éste acaba "descansando en paz" en los brazos de la devasta­ción, donde los gusanos lo esperan para darle la bienvenida y así prolongar un poco más su propia existencia gracias a su muerte. 5Mas los gusanos están igualmente condenados a morir. 6Y de esta forma, todas las cosas viven gracias a la muerte. 7En la natu­raleza, el devorarse unos a otros es la "ley de la vida". 8Dios está loco y sólo el miedo es real.



4.     La extraña creencia de que una parte de las cosas que mueren puede seguir existiendo separada de lo que muere, tampoco pro­clama a un Dios amoroso ni vuelve a sentar las bases para que se tenga confianza. 2Si la muerte es real para una sola cosa, la vida no existe. 3 La muerte niega la vida. 4 Pero si la vida es real, lo que se niega es la muerte. 5En esto no puede haber transigencia alguna. 6O bien existe un dios de miedo o bien Uno de Amor. 7El mundo intenta hacer miles de transigencias al respecto, y tratará de hacer mil más. 8Ni una sola puede ser aceptable para los maes­tros de Dios, ya que ninguna de ellas sería aceptable para Dios. 9Él no creó la muerte, puesto que no creó el miedo. 10Para Él ambas cosas están igualmente desprovistas de sentido.





5.     La "realidad" de la muerte está firmemente arraigada en la cre­encia de que el Hijo de Dios es un cuerpo. 2Y si Dios hubiese creado cuerpos, la muerte sería ciertamente real. 3Pero en ese caso Dios no sería amoroso. 4Ningún otro punto ilustra en forma tan clara el contraste que existe entre la percepción del mundo real y la del mundo de las ilusiones. 5Si Dios es Amor, la muerte es, de hecho, la muerte de Dios. 6Y por lo tanto, Su Propia creación no puede sino temerle. 7Dios no es su Padre, sino su destructor; 8su vengador, no su Creador. 9Sus Pensamientos son aterradores y Su imagen temible. 10Contemplar Sus creaciones es morir.



6.     "El último enemigo destruido será la muerte." 2 ¡Por supuesto que sí! 3Sin la idea de la muerte no habría mundo. 4Todos los sueños acabarán con éste. 5Ésta es la meta final de la salvación, el fin de todas las ilusiones. 6Y todas las ilusiones nacen de la muerte. 7¿Qué puede nacer de la muerte y tener vida? 8Por otra parte, ¿qué puede originarse en Dios y morir? 9Las inconsisten­cias, las transigencias y los ritos que el mundo fomenta en sus vanos intentos de aferrarse a la muerte y al mismo tiempo pensar que el amor es real, no son más que necios trucos mágicos que no tienen sentido ni eficacia. 10Dios es eterno, al igual que todas las cosas creadas en Él. 11¿No ves que de no ser así, Él tendría un opuesto y el miedo sería tan real como el amor?

 



7.     Maestro de Dios, tu única tarea puede definirse de la siguiente manera: no hagas ningún trato en el que la muerte sea parte inte­grante de él. 2No creas en la crueldad, ni permitas que el ataque oculte la verdad de ti. 3Lo que parece morir, tan sólo se ha perci­bido incorrectamente y se ha llevado al campo de las ilusiones. 4De ahí que tu tarea sea ahora permitir que las ilusiones sean llevadas ante la verdad. 5Mantente firme sólo en esto: no te dejes engañar por la "realidad" de ninguna forma cambiante. 6La verdad no cambia ni fluctúa, ni sucumbe ante la muerte o ante la destrucción. 7¿Y cuál es el final de la muerte? 8Nada más que esto: el reconocimiento de que el Hijo de Dios es inocente ahora y siempre. 9Nada más que eso. 10Pero no olvides que tampoco es menos.

 



 Imagenes tomada de la red.
FUENTE. UCDM

¿CÓMO SE DEJA DE JUZGAR? “MANUAL PARA EL MAESTRO” FUNDACIÓN PARA LA PAZ INTERIOR


       1. Los juicios, al igual que los demás mecanismos mediante los cuales se mantiene vigente el mundo de las ilusiones, es algo que el mundo no entiende en absoluto. 2De hecho, se les confunde con la sabiduría y se usan como sustituto de la verdad. 3TaI como el mundo usa el término, un individuo es capaz de tener "buen" juicio o "mal" juicio, y su educación tiene como objeto reforzar el primero y minimizar el segundo. 4Existe, no obstante, una gran confusión con respecto a lo que significan estas catego­rías. 5Lo que es "buen" juicio para uno, es "malo" para otro. 6Lo que es más, una misma persona puede clasificar la misma acción como muestra de "buen" juicio en una ocasión y de "mal" juicio en otra. 7Tampoco puede enseñarse realmente un criterio consis­tente para determinar lo que son estas categorías. 8En cualquier momento, el estudiante puede estar en desacuerdo con lo que su supuesto maestro dice acerca de ellas, o el maestro mismo puede ser inconsistente en lo que cree. 9"Buen" juicio, en este contexto, no significa nada. 10"Mal" juicio tampoco.

2. Es necesario que el maestro de Dios se dé cuenta, no de que no debe juzgar, sino de que no puede. 2Al renunciar a los juicios, renuncia simplemente a lo que nunca tuvo. 3Renuncia a una ilu­sión; o mejor dicho, tiene la ilusión de renunciar a algo. 4En reali­dad, simplemente se ha vuelto más honesto. 5AI reconocer que nunca le fue posible juzgar, deja de intentarlo. 6Esto no es un sacrificio. 7Por el contrario, se pone en una posición en la que el juicio puede tener lugar a través de él en lugar de ser algo que él emite por su cuenta. 8Y este juicio no es ni "bueno" ni "malo". 9Es el único juicio que existe, y es sólo uno: "El Hijo de Dios es ino­cente y el pecado no existe".

3. El objetivo de nuestro programa, a diferencia del objetivo del aprendizaje del mundo, es el reconocimiento de que juzgar, en el sentido usual, es imposible. 2Esto no es una opinión sino un hecho. 3Para poder juzgar cualquier cosa correctamente, uno ten­dría que ser consciente de una gama inconcebiblemente vasta de cosas pasadas, presentes y por venir. 4Uno tendría que reconocer de antemano todos los efectos que sus juicios podrían tener sobre todas las personas y sobre todas las cosas que de alguna manera estén involucradas en ellos. 5Y tendría que estar seguro de que no hay distorsión alguna en su percepción, para que sus juicios fuesen completamente justos con todos sobre los que han de recaer ahora o sobre los que hayan de recaer en el futuro. 6¿Quién puede hacer eso? 7¿Quién, excepto en delirios de grandeza, pre­tendería ser capaz de todo esto?

4. ¿Recuerdas cuántas veces pensaste que estabas al tanto de todos los "hechos". que necesitabas para juzgar algo y cuán equi­vocado estabas? 2¿Quién no ha tenido esta experiencia? 3¿Tienes idea de cuántas veces pensaste que tenías razón, sin jamás darte cuenta de que estabas equivocado? 4¿Por qué habrías de querer usar una base tan arbitraria para tomar tus decisiones? 5Formar juicios no es muestra de sabiduría; la renuncia a todo juicio lo es. 6Forma, pues, un solo juicio más. 7Y es éste: hay Alguien a tu lado Cuyo juicio es perfecto. 8Él conoce todos los hechos, pasados, pre­sentes y por venir. 9Conoce los efectos que Sus juicios han de tener sobre todas las personas y sobre todas las cosas que de alguna manera estén involucradas. 10Y Él es absolutamente justo con todos, pues en Su percepción no hay distorsiones.



5. Abandona, por lo tanto, todo juicio, no con pesar sino con un suspiro de gratitud. 2Ahora estás libre de una carga tan pesada, que sólo podría haberte hecho tambalear y caer debajo de ella. 3Y todo era una ilusión. 4Nada más. 5Ahora el maestro de Dios puede levantarse aliviado y marchar hacia adelante con paso ligero. 6Mas éste no es su único beneficio. 7Su sensación de preocupación ha desaparecido, pues no tiene ninguna razón para ello. 8La ha abandonado, junto con sus juicios. 9Se entregó a Aquel en Cuyo juicio ha elegido ahora confiar, en lugar del suyo propio. 10Ya no comete errores. 11Su Guía es infalible. 12Y donde vino a juzgar, ahora va a bendecir. 13Donde ahora ríe, antes venía a llorar.

6. No es difícil renunciar a los juicios. 2Lo que sí es difícil es afe­rrarse a ellos. 3El maestro de Dios los abandona gustosamente en el instante en que reconoce su costo. 4Toda la fealdad que ve a su alrededor es el resultado de ellos, 5al igual que todo el dolor que contempla. 6De los juicios se deriva toda soledad y sensación de pérdida; el paso del tiempo y el creciente desaliento; la desespe­ración enfermiza y el miedo a la muerte. 7Y ahora, el maestro de Dios sabe que todas esas cosas no tienen razón de ser. 8Ni una sola es verdad. 9Habiendo abandonado su causa, todas ellas se desprenden de él, ya que nunca fueron sino los efectos de su elección equivocada. 10Maestro de Dios, este paso te brindará paz. 11¿Cómo iba a ser difícil anhelar sólo esto?

FUENTE: UCDM